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La Matanza.Un año de la recuperación en Los Ceibos: el derecho a la vivienda no se mendiga, se conquista

Las y los vecinos llamaron “23 de agosto” a su barrio ya que ese día del 2020 más de 350 familias se cansaron de las promesas gubernamentales ante la falta de vivienda y ocuparon los terrenos y casas abandonadas hace más de 10 años por los sucesivos gobiernos en el Barrio Los Ceibos, González Catan. Un año de experiencias de lucha.

Eugenia FernándezDelegada ATE Ministerio de Trabajo - La Matanza @mefernandezmaulion

Miércoles 25 de agosto | 20:00
Barrio 23 de agosto - Los Ceibos - Un año de lucha por vivienda en el predio abandonado por Acumar - YouTube

La falta de trabajo y de ingresos que venía de arrastre por el ajuste en curso se agravó con la política llevada adelante frente a la pandemia. Ya no sólo el sueño de la casa propia, sino de pagar el alquiler se volvió un imposible. Por eso, hartos de promesas se lanzaron a la acción directa, tomando en sus manos el derecho a tener un techo para su familia. Y ocuparon las casas que Acumar dejó a medio hacer por más de 10 años.

Luego de un año de lucha no sólo contra los aprietes, amenazas y amedrentamiento del Estado sino también contra el hambre, el frío, el covid, la desocupación, las inundaciones con cada lluvia, la falta de servicios esenciales los y las vecinos y vecinas sacan una conclusión clara: los derechos no se mendigan, se conquistan.

Y se lo tomaron muy en serio, sobre todo las mujeres que organizaron la Comisión de mujeres en lucha. Realizaron festivales, meriendas, postas sanitarias junto a lxs trabajadores del hospital Posadas, una escuelita de verano junto a docentes de Suteba Matanza y estudiantes de la universidad nacional de La Matanza, una charla contra la violencia de género en el barrio.

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Pero no se quedaron sólo en el barrio, también salieron a las calles: movilizaron junto al enorme movimiento de mujeres el último 8M y el 3J con la consigna #NiUnamenosSinVivienda. Realizaron varias movilizaciones al municipio exigiendo respuestas. Para hacer visible su pelea hicieron movilizaciones al obelisco y se sumaron a la mesa de coordinación de las luchas del AMBA, con quienes también realizaron un corte en el Puente Pueyrredon en apoyo a los trabajadores tercerizados del ferrocarril y energía, donde encontraron la misma respuesta del Estado que en su barrio: fueron reprimidos.

En este año también se unieron y coordinaron junto a otras familias trabajadoras en su misma situación, como el caso de los barrios recuperados La Nueva Unión de Rafael Castillo, o las familias de Guernica que fueron reprimidas y desalojadas por Berni y Kicillof para construir un country con cancha de golf. En esa solidaridad, en esa unión, encontraron la fuerza para seguir luchando.

El Estado no tiene planes de vivienda, las y los trabajadores sí

Las ocupaciones y recuperaciones de terrenos, y el barrio Los Ceibos no es la excepción, estan habitadas principalmente por trabajadores en negro, precarizados, changarines, desocupados. Todos sectores que se quedaron sin nada mientras los bancos seguían acumulando. Y también mujeres que no tenían donde ir luego de huir de la violencia de género en sus casas.

En La Matanza hay 122 asentamientos precarios. Según el INDEC, de los 484.909 hogares que conforman esos asentamientos, 139.671 tienen un tipo de construcción precaria (chapa, caña, paja) y menos de la mitad (tan sólo 220.762) cuentan con red cloacal.

La emergencia habitacional que en Argentina golpea a más de tres millones y medio de familias. Pero los planes de construcción de viviendas del gobierno apenas llegan a las 20.000 casas anuales. Suponiendo que cumplan con ese plan - no como hicieron en Los Ceibos donde las empresas cobraron pero no terminaron las casas, que luego recuperaron los vecinos - y que la pobreza no siga aumentando el número de familias sin vivienda, llevaría más de un siglo satisfacer ese derecho. La prioridad del gobierno es cumplir con el FMI, no con el pueblo trabajador, muchos de los cuales lo votaron por sus promesas de revertir la pobreza que dejó Macri.

La precariedad décadas y décadas generadas por gobiernos que priorizan los negocios capitalistas a costa de las grandes mayorías tiene consecuencias: estas familias dijeron no aguantar más y pelear por lo suyo. Hoy sin ningún tipo de respuesta positiva del Estado viven sin los servicios elementales: sin agua, sin luz, sin gas, ni cloacas, sin conectividad y sin dispositivos para sostener la escolaridad de sus hijos.

La única respuesta estatal fue el hostigamiento y la represión de la policía, que al principio les quitaba el agua y la comida que intentaban ingresar al barrio. También de patotas que entraron al barrio (que en ese momento tenía un cerco de la bonaerense y la GNA) a los tiros justo, ¡oh casualidad!, la noche inmediatamente posterior a que movilizaran al municipio de Fernando Espinoza.

La amplísima mayoría de quienes viven en el barrio recuperado habían votado al Frente de Todos, esperando que les de una mano para contrarrestar el aumento de la miseria que generó el macrismo. “Primeros los últimos” había dicho Fernández, pero el resultado de estos primeros años es que los bancos, los sojeros, los especuladores son más ricos, y los trabajadores, desocupados, niños y jubilados más pobres.

Desde el PTS en el Frente de Izquierda y nuestro medio La Izquierda Diario, estamos orgullosos de haber sido parte de este proceso, aportando a la difusión de su lucha, organizando colectas solidarias y movilizándonos juntos. Porque para nosotros son un ejemplo a seguir, en su aprendizaje fundamental: los derechos no se mendigan, se conquistan peleando.

Esta experiencia conjunta llevó a que algunas de las vecinas saquen otra importante conclusión: los trabajadores, los pobres urbanos tienen que tomar la política en sus manos. Dejar de ser base de maniobra de los poderosos que aparecen con bolsones para las elecciones mientras los someten al hambre y la desocupación.

Por eso hoy Ester y Ruth son candidatas de la lista 1A del Frente de Izquierda Unidad, junto a Nicolás Del Caño y referentes locales como Nathalia González Seligra. Se sumaron a las listas que pelan por un plan de viviendas dignas para garantizar un hogar a quienes no lo tienen y para generar puestos de trabajo. A la que pelea por trabajo genuino para terminar con la pobreza, la desocupación y la precarización laboral.

“Acá seguimos peleando, después de varias represiones y hostigamientos; porque no pensamos bajar los brazos , porque detrás de cada vivienda hay una familia que lo necesita. Porque detrás de cada vivienda hay una mamá luchando para qué sus hijos tengan un futuro mejor. Somos madres y padres que estamos organizándonos para hacernos escuchar”, dice Ester. Y es un ejemplo que invitamos a seguir.

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