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Red Internacional

Uno de los principales problemas de la virtualidad es la finalización de las carreras de salud. La UNQ incorporó prácticas de enfermería en hospitales y clínicas covid pero ¿en qué condiciones?

Camila LedesmaEstudiante de Enfermería, trabajadora de Call Center y militante de la Juv. del PTS.

Sábado 1ro de mayo | 11:53

Desde que empezó la cuarentena los estudiantes de salud nos vimos atravesados de lleno por la imposibilidad de hacer prácticas y recibirnos, algunos estando a solo algunas materias. Con un sistema de salud desbordado, miles de estudiantes no podemos ejercer sin hacer prácticas presenciales. La UNQ incorporó un sistema, a través de un acuerdo con el municipio, para que les estudiantes hagamos hisopados y relevamiento de pacientes sospechosos de covid, argumentando que es la única opción para no seguir demorandonos -¡hasta dos años!- en terminar los estudios.

Este tipo de acuerdos no es casual, con un sistema de salud público cuyo presupuesto fue recortado un 9% para 2021 en el peor momento de la pandemia. Los hospitales y clínicas están desbordados, los trabajadores de la primera línea reciben sueldos miserables, se hace evidente que no hay suficientes camas ni respiradores para afrontar la situación. Como se escucha en los pasillos de la UNQUI, las prácticas hospitalarias que les estudiantes necesitamos, como Cuidados del Adulto o Materno Infantil, Práctica Integrada, entre otras, no están habilitadas por el Ministerio, ya que la escasez de insumos no permite que coexista la atención de la salud con las necesidades de les practicantes.

El ámbito hospitalario no se puede reemplazar. Por poner ejemplos en Enfermeria Materno Infantil se ve los cuidados de la puérpera, trabajo de parto, patologías en recién nacidos, en adulto y anciano se ve medicación, colocación de vías, entre otros. Los futuros profesionales tendrán vida en sus manos, capital humano muy importante viendo la falta de personal de enfermería que hay. Sin un presupuesto acorde no es posible enfrentar las necesidades que conllevan las prácticas y la salud de la población en pandemia.

Sin embargo, la incorporación de estudiantes que realizan trabajo no pago es la única salida que propone el municipio. Con sólo una dosis de las vacuna aplicada, todos los días relevamos e hisopamos a cientos de vecinos contagiados, sin tener ninguna cobertura médica, ni ART y ni siquiera dinero para viáticos. Lo que aduce la universidad, sin embargo, es que ésta es la única opción.

Esta respuesta sin embargo no sorprende, de parte de una gestión alineada al gobierno de Alberto Fernández y Axel Kicillof. El discurso oficial desde el inicio de la pandemia repite una y otra vez que la única manera de afrontar la pandemia es quedándose en casa, como si fuese una cuestión de responsabilidad individual. Mientras, millones de trabajadores -entre los que estamos los practicantes precarizados- se exponen cada día al contagio en el transporte público y en sus lugares de laburo. Los principios activos para millones de dosis de vacunas que se producen en Garín, en el laboratorio de Sigman (que en la UNQ conocemos muy bien por ser el dueño de la patente desarrollada en la universidad para el tratamiento del cáncer de pulmón) siguen siendo direccionados a países imperialistas a pesar de que el estado invirtió millones en su producción.

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En la misma línea, el Centro de Estudiantes hasta el momento no se pronunció por la situación de los estudiantes. La exposición al covid, la falta de las segundas dosis de la vacuna, el trabajo que los estudiantes de enfermería hacen gratuitamente -cubriendo la falta de personal y presupuesto de salud municipal- no entran en la agenda del CECSEA. La universidad está avanzando en acuerdos que avalan y fomentan la precarización de les jóvenes que viene imponiendo el gobierno nacional, en un escenario donde la deserción estudiantil crece. Les estudiantes no podemos ser mano de obra barata -cuando no gratuita- para empresas o el mismo municipio. El CECSEA tiene que llamar a asambleas y espacios de organización para enfrentarlos, tomando el ejemplo de les trabajadores de salud en Neuquen.

Ellos muestran otro camino. Con 60 días de huelga y 22 días en los que -con apoyo de los vecinos, trabajadores de diferentes sectores y la comunidad mapuche- bloquearon los accesos a Vaca Muerta paralizando la producción de gas y petróleo, ganaron un aumento del 53% no sólo para su sector, sino para todos les trabajadores estatales de la provincia. Organizados en asambleas intrahospitalarias y pese a la traición de las burocracias sindicales y los aprietes de sectores empresarios, protagonizan una lucha histórica en la que ya lograron romper el techo salarial del gobierno. Tenemos que seguir su ejemplo y organizarnos junto a les trabajadores de salud y les esenciales, junto a les precarizades y les miles que están peleando en todo el país para no pagar la crisis económica y sanitaria con nuestra salud y nuestras vidas.

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Desde En Clave Roja y Pan y Rosas creemos que tenemos que pelear por más presupuesto para salud y unir a este reclamo nuestra demanda por presupuesto para educación, para que no tengamos que elegir entre hacer las prácticas y laburar porque no nos dan los tiempos. Vamos por becas integrales ¡Que ningún estudiante se quede afuera! Hay que seguir exigiendo la vacunación masiva y con ambas dosis para todes, como medida fundamental para enfrentar la pandemia. Basta de que los laboratorios que lucren con la salud de millones.

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IG @panyrosasunq
FB Pan y Rosas UNQ




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