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UBA: la odisea de cursar en Filosofía y Letras

La "oferta de horarios". Una lógica mercantil de quienes gobiernan la universidad. 'Aprender' a cursar en la UBA es casi una carrera paralela que hay que hacer antes de llegar al privilegio de cursar una materia completa.

Ariel P. Garcia

Estudiante de FFyL

Viernes 18 de marzo de 2016 | Edición del día

Hace años que cada comienzo de cuatrimestre, a la hora de anotarnos en las materias, nos encontramos con el mismo problema. En vez de elegir qué queremos cursar de acuerdo a nuestro interés o siguiendo nuestro plan de estudio, no nos queda otra que optar por lo que la “oferta horaria” nos impone. La pregunta que surge es ¿Por qué cada año se vuelve más difícil estudiar en la Universidad?

La verdad es que este no es solo un problema de Filosofía y Letras sino de toda la UBA, hay Facultades en las que el “régimen” de cursada es mucho peor, llegando al punto de tener que elegir (si podés) entre trabajar o estudiar. Si tenés algún amigo o amiga en Medicina por ejemplo, te lo va a poder explicar mejor.

Ya de por sí el nombre de oferta horaria muestra que lo que hay por detrás es una lógica de mercado que lleva a que a la educación universitaria accede el “mejor postor”. En mi caso, al igual que el de muchos que estudian en la UBA, laburo precarizado durante 9 hs y me pagan menos de $6500, con suerte llego a las 18:30 a la Facultad. Este año me quise anotar en dos materias de la carrera de Filosofía pero me encontré con que en estas condiciones solo puedo cursar una, que tampoco es de mi mayor interés.

A este ritmo me podría recibir en 10 años… Peor aún para quienes son madres o padres ya que filo no cuenta ni siquiera con una guardería para dejar a los hijos en horario de cursada.

Pero entonces, ¿quiénes son los responsables de esta situación? Desde el Rector Barbieri, reconocido por abrirle las puertas de la UBA a cuanta empresa se acerca, hasta la actual gestión kirchnerista de la Facultad, con la decana Graciela Morgade y el vice decano Américo Cristófalo, mantienen y profundizan esta política de recorte, que a primera vista parece imperceptible.

Mientras escriben declaraciones de preocupación por el ajuste del Gobierno Macrista y los cientos de miles de despidos en todo el país, la decana y las autoridades hacen su parte recortando cátedras, horarios y profundizando la precarización laboral en la universidad. También nos niegan una verdaera beca que sea suficiente para que todos los que necesitamos ayuda económica podamos acceder a los materiales de estudio. Si ya con la devaluación de Kicillof en 2014 la cosa se había puesto complicada, ahora con el tarifazo de Macri y los aumentos, la guita alcanza mucho menos. Es el Estado, a través del Ministerio de Educación, el que debería hacerse cargo de brindar becas que contemplen tanto apuntes como viáticos para aquellos que lo necesitan.

¿Qué logran con esto? Si para los menores de 30 solo hay trabajos precarizados, si cada vez se hace más difícil cursar y comprarse apuntes, si no hay becas acordes a la realidad, si a los docentes les pagan una miseria y a los no docentes los mantienen con contratos basura, el resultado es que la Universidad hace años es cada vez menos pública y la misma se termina elitizando, restringiendo el acceso a estudiar a un pequeño sector pudiente. Todos vemos que al final de la cursada las aulas se vacían, es la misma foto todos los cuatrismestres.

Hay menos cátedras, menos horarios, menos estudiantes, y menos docentes, por lo tanto menos trabajadores y miles de ad honorem.

Mientras las autoridades de la facultad mandan a votar al Consejo Directivo declaraciones de repudio a los despidos y el ajuste, la deserción y la baja en la inscripción muestra que lo de ellos nos es más que un doble discurso. Por nuestra parte, junto a mis compañeros de la Juventud del PTS que son Consejeros Directivos por la Mayoría Estudiantil de la Izquierda al Frente, venimos proponiendo que para solucionar esta situación es necesaria la apertura de más cátedras paralelas de todas las materias en doble turno. Si necesitamos cursar a la mañana o a la noche una materia completa, tenemos que poder hacerlo. Para esto hay que exigir mayor presupuesto, terminar con los ad-honorem y habilitar más rentas docentes que permitan la apertura de nuevas cátedras.

Desde ya que conseguirlo no va a ser sencillo, pero estamos convencidos de que la organización de los estudiantes es la forma con la cual podemos impedir que tanto el macrismo, como quienes gobiernan las facultades, sigan avanzando sobre la educación pública.







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