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Red Internacional

Universidad. UBA: Estudiantes de último año de medicina denuncian trabas de la gestión para recibirse

La semana pasada la Facultad de Medicina anunció cambios en el Internado Anual Rotatorio que implican más trabas para recibirse. A partir de ellos, aquellos y aquellas estudiantes que quieran adelantar "horas" para poder terminar con anterioridad la carrera y de esta forma poder alcanzar a rendir el examen de residencia o buscar alguna otra alternativa laboral no lo podrían hacer.

Vanesa BustamanteEstudiante de Obstetricia - UBA, En Clave Roja Fmed

Eduardo Brenis PitaEstudiante de Medicina

Lunes 18 de julio | 10:01

El pasado martes 5 de julio la secretaría de asuntos académicos de la Facultad de Ciencias Médicas, con Carlos Reyes Toso a la cabeza, les informó a los alumnos del último año de medicina una serie de cambios en la cursada del Internado Anual Rotatorio (IAR). En el comunicado informan que “A partir del 08/08/2022, los doble turnos, guardias, voluntariados, cursos por fuera del programa, no podrán ser utilizados en reemplazo de semanas de actividad presencial”. Es decir que aquellos y aquellas estudiantes que quieran adelantar "horas" para poder terminar con anterioridad la carrera y de esta forma poder alcanzar a rendir el examen de residencia o buscar alguna otra alternativa laboral no lo podrían hacer.

Otro punto problemático surge de la opción de elegir entre realizar un internado en Centros de atención primaria (CESAC) durante 20 semanas, o bien en centros hospitalarios durante 32 semanas. O sea, que se restringe la formación educativa a un determinado sector, hospitalario o atención primaria, siendo que esta última no cuenta con prácticas en especialidades quirúrgicas. Todo esto se suma a la deficiente oferta de cupos que los y las estudiantes vienen denunciando año tras año, la falta de acompañamiento médico-docente durante las rotaciones, haciendo que esta instancia de formación, una de las primordiales a nivel práctico, sea casi nula.

Estas modificaciones generaron malestar en el estudiantado, ya que resultan una traba más, además de ser esta una instancia de formación no paga (a diferencia de otros países donde sí se recibe un honorario) y donde tampoco la institución académica da garantías de seguro, ni elementos mínimos de bioseguridad, como barbijos.

Estas medidas resultan ser un síntoma más de una serie de problemáticas que atraviesan a la facultad y que se expresan en demandas como cupos para cursar materias en las Unidades Docentes Hospitalarias (UDH), la exigencia por parte de los docentes ad honorem de la Cátedra 1 de Farmacología que exigen el nombramiento y renovación de cargos, algo que no se limita a esta materia ni cátedra, sino que toda la facultad es sostenida por el labor de docentes que no tienen derechos laborales ni remuneración.

No son medidas al azar, si no que tienen que ver con el ajuste presupuestario que gobierno tras gobierno (sea el Frente de Todos o Juntos por el Cambio) llevan a cabo en educación y en salud, que no permite a los estudiantes tener cursadas en condiciones óptimas y seguras, que tienen que competir por los pocos cupos que hay en hospitales, los cuales ni siquiera cuentan con insumos suficientes para una atención de calidad a la población.

El panorama no resulta auspicioso en perspectiva. El lunes pasado, la nueva ministra de economía Silvina Batakis anunció un paquete de disposiciones a medida del FMI. Más ajuste fiscal, entre otras medidas que no harán más que agravar la situación social. Ningún anuncio a favor de las grandes mayorías, ni mejora en los salarios, ni en la situación de vivienda, ni en salud o educación. Al contrario, se observa una subejecución de $55.000 millones de pesos del presupuesto en educación, un claro ejemplo de hacia dónde están apuntando el ajuste.

Por otro lado, Nuevo Espacio (el radicalismo a nivel nacional y parte de Juntos por el Cambio) conducción del Centro de Estudiantes (CECiM) promueve medidas como los molinetes, apuntando únicamente a la privatización y elitización de la facultad, sin dar respuesta a la deserción universitaria, que con la crisis es cada vez mayor, y arroja a muchos y muchas jóvenes a laburos precarizados. Sumado a esto, el nuevo decano Luis Brusco, parte del mismo espacio político, en una entrevista con La Nación deslizó como propuesta un cambio de plan de estudios, una medida inconsulta con estudiantes y docentes que apunta a reducir contenidos para incorporarlo en postgrados pagos.

Es necesario que estas problemáticas y los cambios, desde los del IAR hasta los del plan de estudio sean debatidos junto a todos y todas quienes participamos de la actividad educativa, y no a nuestras espaldas. ¡Que el CECIM convoque a asamblea para que la voz de les estudiantes se exprese!

Desde En Clave Roja acompañamos el reclamo de los estudiantes, y creemos que en un marco de crisis económica profunda, que arroja a miles a rebuscárselas para poder sustentar una vida cada vez más difícil de sobrellevar, cayendo en empleos que lo que los caracteriza no es precisamente la estabilidad ni el desarrollo profesional, sino la explotación y precariedad, es necesario organizarnos. Por eso, venimos participando de asambleas para construir una fuerza desde abajo y salimos a las calles, como el pasado 9 de julio contra el pacto criminal del gobierno con el Fondo Monetario Internacional que se está llevando cada dólar para financiar la estafa macrista.




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