×
×
Red Internacional

A raíz de la aprobación del trigo HB4 han habido numerosos debates. Uno de los aspectos que genera discusión es su resistencia al glufosinato de amonio, un herbicida más tóxico que el glifosato. Los que están a favor de su aprobación lo consideran un punto menor, sin embargo, la empresa en las presentaciones de su producto dice lo contrario.

Martes 24 de mayo | 18:47

La tecnología HB4 se basa en modificar genéticamente las semillas de trigo y soja para que expresen resistencia a la sequía y a la salinidad, y también al glufosinato de amonio. Un argumento que sostienen aquellos que están a favor del uso de esta tecnología es que la resistencia a dicho herbicida es solo un detalle, una cuestión para identificar a la planta..

En los ensayos, el proceso mediante el cual se modifican genéticamente las plantas es muy complejo e ineficiente, en el sentido en que la proporción de plantas que hayan sido tratadas y luego expresen el gen buscado es muy bajo. Por lo que al seleccionar a las que sí tienen el gen se les “tira” con algo que sólo ellas resistan. En este caso glufosinato de amonio, es por este motivo que dicen que se trata de una propiedad seleccionadora. Pero, ¿es el único rol que cumple?

Para controlar las malezas

Según Bioceres, la empresa dueña, no. Si fuera sólo un aspecto secundario del proceso ¿qué sentido tendría publicitarlo ante sus potenciales compradores?

Ya en el 2018, en una presentación en Pergamino en una jornada organizada por Trigall Genetics, el gerente de productos y tecnologías de Indear (la empresa de I+D del grupo Bioceres), Matías Ruffo, decía "En los ensayos los productores destacaron el mayor número y tamaño de espigas del trigo HB4 y el excelente control de malezas, con lo cual se pudieron apreciar claramente los atributos de la tecnología HB4, que son la tolerancia a sequía y al herbicida Prominens [un herbicida que entre sus compuestos tiene glufosinato de amonio]", además de mencionar explícitamente que se está en un contexto en donde crece la resistencia a herbicidas como el glifosato.

No es el único caso, en un diálogo durante el 2019 con Infocampo, Francisco Ayala, gerente de Producto de Bioceres, decía "un plus que tiene esta tecnología [HB4] es la posibilidad de incorporar un nuevo herbicida selectivo para trigo HB4 para el control de gramíneas y latifoliadas [especies de malezas]", y además aseguraba que "el control de las malezas gramíneas se está volviendo un problema serio”.

Te puede interesar: [video] Trigo HB4: "Que sea un desarrollo nacional no lo hace necesariamente positivo"

Pero estos argumentos no son solamente del pasado, recientemente en una nota para Tiempo Argentino, Javier Flax, publica un video de una charla con técnicos de bioceres, en donde exponen el mismo punto, el aumento de la resistencia de las malezas a los herbicidas tradicionales, y como así el nuevo trigo, al ser resistente al glufosinato de amonio, se las va a poder tratar con dicho herbicida.

Es interesante destacar como reconocen el aumento de las resistencia de las malezas, y que el costo de control está a niveles anteriores a la soja RR, demostrando así que el uso de agrotóxicos no soluciona los problemas, sino que crea nuevos.

Problemas como la sequía o el aumento de las plagas, no se pueden solucionar únicamente con tecnología, sencillamente porque los problemas no son de índole técnica, sino que están ligados a una problemática más general relacionada al cambio climático y al modo de producción de alimentos. Enfrentar estos problemas requiere una mirada integral y una crítica profunda al sistema que les da origen, o sea de una crítica al sistema capitalista de conjunto y una reflexión y práctica constante para superarlo por otra sociedad, en donde se pueda, por ejemplo, decidir cómo y qué alimentos producir.

Te puede interesar: [Adelanto editorial] Recuperar el legado del marxismo frente a la crisis ecológica




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias