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Red Internacional

MARIELLE FRANCO ¡PRESENTE!Tres años de impunidad: ¿quién mandó matar a Marielle Franco?

A tres años del asesinato de la concejala de izquierda Marielle Franco en Rio de Janeiro, reunimos las opiniones de tres feministas socialistas de Brasil, recogidas en el episodio especial Justicia por Marielle del podcast Feminismo y Marxismo de Esquerda Diário y Pan y Rosas de Brasil.

Maíra Machado es docente municipal de la localidad de Santo André, en el ABC paulista. Carolina Cacau también es docente, de la ciudad de Rio de Janeiro. Isabela Santos es trabajadora social del Hospital de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro.

Maíra: Brasil está en medio de un giro político luego de la restitución de los derechos políticos al expresidente Lula da Silva. Lo que le pasó a Marielle, que fue asesinada hace tres años junto con Anderson Gomes que manejaba el coche en el que estaba, tiene todo que ver con lo que está ocurriendo ahora. El asesinato de Marielle ocurrió menos de un mes antes de la prisión arbitraria de Lula, y los límites de la respuesta en las calles en aquel momento a este crimen bárbaro abrió aun más espacio a los golpistas para manipular las elecciones de 2018. Podemos decir que la actualidad de la lucha por justicia por Marielle se conecta con el enfrentamiento a todas las consecuencias y a todos los autores del golpe institucional que destituyó a Dilma Rousseff en 2016. El asesinato de Marielle es hasta hoy una herida abierta.

El discurso de Lula del miércoles pasado es inaceptable. Allí señaló el perdón y la reconciliación con todos los golpistas sin hacer ninguna mención a los ataques económicos y a las reformas antiobreras que se hicieron a partir del golpe. Tenemos que luchar para anular todos estos ataques y combatir el autoritarismo y los militares.

El asesinato de Marielle fue un crimen político y sigue impune. Ocurrió durante la intervención federal en Rio de Janeiro, que fue otro paso importante para incrementar la intervención de los militares en la política brasileña. El shock que sentimos ese 14 de marzo de 2018 sigue presente hoy, ya que una parlamentaria de izquierda, negra y lesbiana fue asesinada a quema ropa en el centro de una de las principales ciudades del país y hasta hoy la pregunta “quién mandó a matar a Marielle” no ha sido respondida. Hay que dejar bien claro que el Estado es responsable por este crimen y que la demora de esa respuesta solo aumenta esa responsabilidad.

La extrema derecha sigue destilando su odio contra negros, mujeres, la comunidad sexodiversa, los trabajadores y las organizaciones de izquierda. Buscan a toda costa manchar la memoria de Marielle, y eso también queremos combatir. Es también un grito de ¡basta! a todos los ataques que siguen sufriendo parlamentarios del PSOL y especialmente las mujeres negras y trans. Es inadmisible que eso siga ocurriendo. Por eso también llamamos a todas y todos a rechazar los cobardes ataques a las parlamentarias Carolina Iara y Samara Sosthenes, cuyas casa fueron atacadas a tiros. La diputada federal Taliria Petrone ya sufrió decenas de amenazas de muerte, tuvo que mudarse a otro estado y hasta hoy el Estado se niega a darle protección. Otras parlamentarias negras y trans sufren ataques racistas y misóginos. Por eso nos solidarizamos con esas compañeras y estamos en la línea de frente por justicia, y rechazamos también todas las amenazas a Marcelo Freixo, líder del PSOL en Rio de Janeiro.

Cacau: Marielle fue la quinta concejala más votada en 2017, mujer de izquierda y militante del PSOL, negra y lesbiana, nació en el complejo de favelas de Maré, de Rio de Janeiro, donde también empezó a militar en derechos humanos, después del asesinato de una amiga por una bala perdida en un enfrentamiento entre la policía y el narcotráfico. Marielle siempre denunció la violencia policial en las favelas, el racismo, la lucha de las mujeres. Quien mandó a matar a Marielle quiso mandarnos un mensaje, a todas nosotras, mujeres, negras, militantes de izquierda y de los movimientos sociales. Pero no nos callaron, hoy somos miles con ese grito de justicia atorado en la garganta.

Isa: Creo que es muy importante marcar lo que era Rio de Janeiro cuando Marielle fue asesinada. En 2018 el estado estaba gobernado por Pezão (MDB), mientras que Crivella (PSL, partido por el que fue elegido Bolsonaro) era el alcalde de la ciudad de Rio de Janeiro. El golpista Michel Temer intentaba aprobar la reforma jubilatoria y no lo estaba logrando porque había resistencia de los trabajadores y de la población. La intervención federal en Rio fue una maniobra para desviar el foco de la reforma previsional y aumentar la represión en el marco de una profunda crisis que vivía el estado, con la excusa de un supuesto combate a la violencia. Rio en ese momento pasaba por una crisis económica, social, con recortes presupuestarios en salud, educación, atraso en el pago de sueldos a los empleados públicos y jubilados, en las universidades estaduales, los becarios tampoco cobraban, la juventud veía la violencia policial cruzar los muros de las escuelas, recordemos el caso de Maria Eduarda, estudiante que fue asesinada con un balazo dentro de la escuela.

Como en Rio la respuesta del Estado siempre es más represión, esta vez vino en la forma de una intervención federal, que le dio todo el poder al general Braga Neto, que junto con el general Heleno, aplicó contra el pueblo todo lo que había probado en la represión al pueblo haitiano en la mal llamada “misión de paz” de la ONU. Hay que recordar aquí que Lula fue responsable por la misión en Haití, y puso como jefe de la misión al general Heleno y una serie de militares que serían luego parte del golpe, de la intervención federal en Rio y del Gobierno de Bolsonaro.

En Brasil, 6 multimillonarios tienen el mismo ingreso que los 100 millones de brasileños más pobres. Esto antes de la pandemia. Ahora ese abismo solo se profundizó. Con esta desigualdad, la represión es aun más violenta ya que es la forma de garantizar que la clase dominante, los empresarios, sigan oprimiendo y explotando a los trabajadores. No es una coincidencia que tengamos una de las policías más violentas del mundo. Por eso no podemos confiar en que este mismo Estado corrupto y asesino vaya a resolver el problema de la seguridad pública. La policía y el Estado tienen vínculos abiertos con el crimen organizado, sea por las zonas liberadas a facciones del narcotráfico, su relación con las milicias o distintas formas de encubrir las investigaciones. La policía y el Poder Judicial son herramientas del Estado que garantizan la impunidad.

La cuestión de las milicias es central para entender a Rio de Janeiro y también el crimen de Marielle. Con Bolsonaro en la presidencia este tema ganó más proyección nacional. Las milicias empezaron con los Escuadrones de la Muerte en la dictadura, con vínculos con las Fuerzas Armadas incluso, eran milicias ideológicas que actuaban en contra de las organizaciones obreras y populares, abiertamente. En las décadas más recientes, se fue ampliando su peso y formas de acción. Son miles de policías, bomberos, sectores de las Fuerzas Armadas y civiles que pasaron a controlar territorios enteros, armados, ocupando el papel del Estado en regiones de Rio abandonadas por el poder público.

En un primer momento ocuparon regiones para “garantizar la seguridad” y le cobraban a los vecinos y comerciantes la supuesta protección. Pero eso fue alcanzando otros servicios. No solo se hacen con el narcotráfico, sino que cobran el internet, gas, luz, agua, todo… controlan transporte, construcciones inmobiliarias, todo en el territorio que dominan. Es mucho dinero que viene de la extorsión, coerción y comercio en esos lugares. Ya hay denuncias diversas de vinculación con el narcotráfico o incluso de venta de drogas. Primero eso se extendió a la Baixada Fluminense, pero se fue expandiendo en la capital. Actualmente las milicias dominan más del 57 % del territorio de la ciudad de Rio de Janeiro.

Lo más absurdo es que todo el poder público carioca, los más poderosos, no solo lo saben, sino que hacen acuerdos para ser elegidos, en base al voto de las áreas controladas por las milicias. La familia Bolsonaro empleó a familiares de milicianos, le ha hecho homenajes a algunos en varias oportunidades y defendieron siempre abiertamente su apoyo a las milicias. Pero no solo los Bolsonaro están vinculados a los milicianos. El actual alcalde de Rio de Janeiro, Eduardo Paes (PMDB) también apoyaba a las milicias. Toda la cúpula del PMDB que fue presa en Rio de Janeiro tenía relación con milicianos. Las “Unidades de Policía Pacificadora” (UPP) creadas por el Gobierno de Lula en Rio junto con el PMDB fue lo que llevó al salto del peso de las milicias en la capital. O sea, el supuesto proyecto de “seguridad pública” lulista abrió espacio al fortalecimiento de la milicia, siempre bajo la farsa de la “guerra contra las drogas” y un supuesto combate a la violencia.

La milicia empezó a elegir políticos, ocupando cargos en la justicia y legislativos. Por eso no se puede decir que es una fuerza “paraestatal”, es el propio Estado que organiza el crimen en Rio. La milicia es la policía, es el Estado. Y ellos tienen sicarios como los que mataron a Marielle, cubiertos por la impunidad del Estado por múltiples vínculos.

Maíra: El escenario carioca es realmente grave, pero lo peor es que hay diversos sectores de la izquierda, incluso el PSOL, que plantean que la solución es una policía supuestamente humanizada. Solo en estos primeros meses de 2021 el nivel de violencia policial es alarmante Según el Instituto de Seguridad Pública, entre diciembre y enero las muertes causadas por la intervención policial subieron un 88,6 % en Rio. Entre 2017 y 2019, la policía mató a 2215 niños y adolescentes, de los cuales 69 % eran negros. Incluso con la pandemia, 99 niños fueron asesinados a manos de la policía carioca. Sin contar con casos emblemáticos como el de Amarildo en 2013 y Evaldo Rosa, que recibió 80 tiros de los militares. Este año asesinaron al trabajador Marcelo Guimarães cuando iba camino al trabajo. Es evidente que el problema de la violencia no puede ser resuelto por la policía, que es el brazo armado del Estado. La solución para este enorme flagelo está en que la población tenga empleo, salario digno, vivienda, saneamiento básico, educación, salud de calidad, empezando por una respuesta a la pandemia actual, o sea, se necesita un cambio radical en la sociedad.

Cacau: Esta política del PSOL de apostar a la ilusión de una policía humanizada y en la militarización de la política fue uno de los motivos por los que retiré mi precandidatura a concejala que íbamos a lanzar en Rio en 2020, como filiación democrática del MRT por el PSOL. Nuestras diferencias con el PSOL van más allá, y pueden ser leídas en Esquerda Diário, pero esta cuestión de la policía fue un factor central, más aún en medio del levantamiento de Black Lives Matter. Claro que esto no impide llevar adelante luchas en común en diversos puntos, como la lucha por justicia por Marielle y contra todos estos ataques que los parlamentarios del PSOL vienen sufriendo.

Esta postura frente a la policía es más grave en Rio, donde sus lazos con el crimen son múltiples, y porque hace 3 años no tenemos respuesta al crimen de Marielle. Todo esto demuestra que no podemos tener ninguna confianza en este Estado, en la policía y en la justicia. No podemos confiar en una investigación hecha por la policía y el Ministerio Público, con las manos sucias de sangre de negros y negras y también de Marielle. Después de años dando vueltas en el caso, sin respuestas concretas, hay dudas sobre si varias partes que fueron reveladas sobre este crimen son verdaderas, porque son permanentes las controversias, porque se trata de una disputa entre alas del podrido régimen político carioca intentando incriminarse mutuamente.

Hay hipótesis que dicen el asesinato de Marielle fue un mensaje para Freixo y que no fue él porque tiene escolta permanente, también por las amenazas de muerte. Hay que poner fin a esta situación. El único camino para imponerle al Estado una investigación independiente que castigue a los culpables es la movilización. Al mismo tiempo, no podemos dejar todo en las manos de este Estado, que tiene vínculos con el asesinato. Es urgente exigir que el Estado garantice recursos y todas las condiciones para una investigación independiente, poniendo a disposición materiales, archivos para los organismos de derechos humanos, peritos especialistas comprometidos con la causa, y que los parlamentarios del PSOL, representantes de organismos de derechos humanos, de sindicatos, de movimientos de las favelas, etc. sean parte de la investigación.

No nos intimidamos frente al avance de esta extrema derecha nostálgica de la dictadura militar burguesa y defensora de la violencia generalizada contra los trabajadores y sectores oprimidos. Hay que organizarse y luchar, para combatir al golpismo, al Poder Judicial y a los reaccionarios en las calles. Por eso, no se puede confiar en que la respuesta a la extrema derecha va a venir de la justicia golpista. Este 14 de marzo y todos los días, no damos ningún paso atrás en la lucha por justicia por Marielle y Anderson. A tres años de sus asesinatos, queremos poner nuevas energías en esta lucha por el fin de la impunidad y por una investigación independiente.

Maíra: Hoy, a tres años del asesinato de Marielle, seguiremos en la lucha por justicia, y reafirmamos la pregunta: ¿quién mandó a matar a Marielle? Necesitamos buscar esa respuesta y a tantos otros problemas que tenemos en Brasil, con un combate de negros y negras, que son la mayoría de la clase trabajadora de este país. Para conquistar justicia tenemos que organizar nuestras fuerzas en la búsqueda de salidas profundas a los problemas sociales, sanitarios, económicos y políticos que en este momento arruinaron a la clase trabajadora y el pueblo pobre. Necesitamos combatir todo el autoritarismo de este régimen del golpe institucional, lo que incluye en este momento movilizar por la anulación de todas las sentencias de la justicia en contra de Lula, sin ninguna confianza en que la justicia lo vaya a garantizar, y batallar para que las direcciones del movimiento de masa salgan de su parálisis y lleven adelante un plan de lucha de respuesta a toda esta crisis que vivimos en el país, lo que pasa también por responder a cada uno de estos requechos autoritarios. Nuestra lucha no es solo contra Bolsonaro y Mourão, sino contra todas las instituciones que son parte del régimen del golpe, como el Supremo Tribunal, el Congreso Nacional, los gobernadores. Esta batalla la tenemos que librar unificando a los trabajadores negros y blanco, hombres y mujeres, la juventud y la comunidad sexodiversa. Las compañeras de Pão e Rosas estamos seguras que la fuerza de nuestra movilización es lo que puede conquistar justicia para Marielle, Anderson y todas las víctimas del Estado y garantizar nuestros derechos democráticos, sin ningún tipo de alianza con los que quieren atacar nuestros derechos.

¡Marielle, presente!




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