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Red Internacional

Trabajadores de las Líneas San Martín, Sarmiento, Mitre y Belgrano Sur reportan traslados arbitrarios hacia objetivos fuera del ferrocarril, persecución laboral y en algunos casos despidos y levantamiento de puestos. SOFSE pidió un recorte del 10% del servicio de seguridad ferroviaria.

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Viernes 28 de octubre | 18:21

A fines de septiembre comenzaron las citaciones a las distintas empresas de seguridad que toman servicios ferroviarios en el AMBA, comenzando por los empleados de menor antigüedad o los que cuentan con mayor cantidad de faltas. A la par aumentaron las fiscalizaciones diarias, buscando excusas para suspender y justificar nuevos traslados. En algunas estaciones comenzaron a implementar tótems de seguridad, que comunican a través de botones de pánico con operadoras que envían policía para reemplazar puestos de trabajo.

La intención de alcanzar un recorte de personal del 10% fue informada en las distintas mesas de negociación que mantiene Trenes Argentinos y las empresas tercerizadas (Comahue, Líderes y Watchman) con los referentes del conflicto iniciado el año pasado por el pase a planta permanente, dónde están presentes los sindicatos UPSRA, SUTCA y SUTCAPRA, y confirmada durante las notificaciones de cambio de objetivo a los propios trabajadores.

Los traslados de personal funcionan en muchos casos como despidos encubiertos porque implican distancias mucho mayores hacia los nuevos destinos de trabajo. Además, implican una degradación de las condiciones laborales, ya que como seguridad ferroviaria cuentan con un bono ferroviario que obtuvieron luego de la importante lucha por el pase a planta que dieron a mediados del año pasado cortando las vías del Ferrocarril Roca, y al ser removidos dejan de contar con ello además de ser blanco más fácil de nuevas persecuciones.

Ante esta situación y luego de decenas de testimonios que dan cuenta de lo dicho más arriba, entrevistamos a R, trabajador ferroviario tercerizado recientemente trasladado hacia otro objetivo. Esto nos contaba al respecto:

“El mes pasado me llegó una notificación vía WhatsApp diciendo que tenía que presentarme en la empresa. Cuando te citan a la central no suelen ser buenas noticias. Al final decidieron cambiarme de lugar de trabajo con la excusa de que soy nuevo y Trenes pidió sacar a un 10% de la gente. Siempre los tercerizados somos los más manoseados, cuando hay traspasos, cuando hay que recortar, siempre nos dan primero a nosotros. Te hacen laburar en casillas que se inundan y se vuelan con el viento, te persiguen por cualquier cosa, en pandemia no nos daban licencias y ni siquiera barbijos y alcohol en gel, perdimos compañeros por eso”.

Y además contó cómo la ve para organizarse contra este nuevo ataque patronal: “El año pasado estábamos más organizados y hasta habíamos logrado meter de vuelta a los que habían sacado. Discutíamos en asambleas y reuniones para que nadie quede afuera, todos los compañeros teníamos un papel fundamental en la lucha por nuestros derechos, para mi tenemos que recuperar eso. Estaría bueno también si podemos volver a juntarnos como hicimos el año pasado en los cortes con otros laburantes que la están luchando también, los del neumático por ejemplo que la pelearon hasta que ganaron o los del Sarmiento que también pelean contra el recorte en Transporte”.

Este ataque se da en el marco de un fuerte ajuste solicitado por Massa en todas las dependencias estatales para sostener los compromisos que mantiene con el Fondo Monetario Internacional, que implican una reducción en los gastos del Estado. Para muestra de esto, el presupuesto para el 2023 incluye recortes en jubilaciones, educación y salud, entre otros. Todo esto se suma al congelamiento ordenado por Batakis, la Ministra de Economía anterior, en los ingresos a planta del Estado y al techo que sistemáticamente viene imponiendo el gobierno en las paritarias de todo el sector público.

El descontento ya alcanzó a los trabajadores ferroviarios en planta estatal. En la línea Sarmiento votaron en asamblea el inicio de un plan de lucha que comenzó con movilización a la sede central de la Unión Ferroviaria este 27 de octubre y un paro el 8 de noviembre junto a La Fraternidad por un bono para jubilados.


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