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Red Internacional

MÚSICA // ROCK.Treinta años de Intérpretes, el disco bonus de Hermética

El Tano Romano, Claudio O’Connor y hasta Javier Martínez de Manal recuerdan ese original álbum de versiones entreverado entre la trilogía clásica de la H.

Juan Ignacio Provéndola@juaniprovendola

Miércoles 30 de diciembre de 2020 | 18:07

Para todo fan de Hermética, la discografía de la banda se asienta en una especie de santísima trinidad: el epónimo álbum debut, Ácido Argentino y Víctimas del Vaciamiento. Sin embargo, nadie desconoce que, además, hubo un cuarto: uno que no era tan largo para ser denominado LP, ni tampoco tan corto como para llamarlo EP. Hablamos, claro, de Intérpretes, el disco de versiones que salió hace exactamente treinta años entre el primero y el segundo, hasta que en 1991 Radio Trípoli (el sello que editó todo el material fonográfico de la H) decidió anexarlo al inicial a modo de agregado, como si fuera una suerte de bonus track.

Inspirado en Garage Days, que Metallica publicó en 1987 (no confundir con Garaje Inc., de 1998, una especie de volumen 2 de aquel), Ricardo Iorio eligió a su gusto seis canciones de distintos palos, pero con un mismo eje poético: “Lo que une a estos temas es el mensaje de las letras. En ellas se observan las mismas cosas desde diferentes puntos de vista. Sus autores han sido personalidades que no estuvieron dando la cara continuamente en los medios masivos de comunicación brindando un escatimo, sino que fueron under en sus respectivos momentos y, posteriormente, llevados al pedestal”, le contaba el bajista a la revista Madhouse en enero de 1991.

Lo curioso de esta declaración es que, entre esos autores que Iorio veneraba en tercera persona, también se encontraba él mismo: entre versiones de Los Redondos, Manal y Mötorhead, aparecen dos V8, además de una intensa relectura de “Cambalache” que significó su primer acercamiento al tango en un estudio de grabación (“Discépolo es un autor de la misma generación de (el poeta) Almafuerte, de la misma índole pagana, y es un homenaje a un tipo que aún mucho antes de que yo naciera estaba en contra de lo establecido”.

“Fue una locura de Ricardo. La idea del disco y las canciones las trajo él. Distintos estilos musicales pero relacionadas con letras que él sentía que lo identificaban y tenían relación con Hermética”, le confirma el guitarrista Antonio Romano a La Izquierda Diario. Aunque aclara: “Eso sí: yo me encargué de hacer la música y que eso se oiga bien heavy metal”. La imagen de la portada fue sacada por el fotógrafo Sergio Assabi frente a un galpón ferroviario entre las estaciones Caseros y Santos Lugares, muy cerca de donde se formó la H.

Sergio Fasanelli, uno de los directivos de Radio Trípoli reconoce aún hoy que originalmente no estaba muy de acuerdo con esta propuesta de Hermética: “Temía, de alguna manera, que lo hicieran solo para cumplir más rápido con el contrato que teníamos por una cantidad de discos, que eran dos. Como había pasado poco tiempo del primero, menos de un año, lo primero que se me vino a la cabeza es que nos ofrecían eso para cumplir con la obligación”. Con el tiempo, Chuchu admite que se equivocó: “Se los pregunté, me lo negaron, y reconozco que seguí malpensado. Ni siquiera fui al estudio de grabación. Les alquilé El Aguilar y les dije que tenía una cantidad de horas que eran mínimas. Si un disco normal necesitaba cien, les avisé que les conseguía solo treinta. Aunque no era cierto: había arreglado más que esas, por si llegaban a hacer falta, pero sólo quería saber si eran capaces de hacerlo, como si fuera una prueba. ¡Y lo terminaron haciendo en veintisiete horas!”. Así mismo lo dice la propia contratapa del vinilo original.

Y ahora tiro yo, porque me toca

Intérpretes arranca con una versión a pura velocidad de “Vencedores vencidos”, canción que Los Redonditos de Ricota habían publicado dos años antes en Un baión para un ojo idiota, su tercer disco. “‘Vencedores vencidos’ es lo que éramos todos en ese momento. El poder lo seguían teniendo las corporaciones. Habíamos ganado un cierto margen de libertad, pero ¿cuánto iba a cambiar esto? Estaba claro en aquel momento que nada esencial, profundo, cambiaría un carajo. Todo el kiosco que había ido a golpear la puerta de los cuarteles seguía haciendo business… ¡igual que hoy! Esa gente que había estado en el poder y quedado suelta, ¿se iba a contentar con los restos? Cualquier status es muy difícil de abandonar”, explicó el Indio Solari en su autobiografía Recuerdos que mienten un poco.

Ricardo Iorio se había conocido con el guitarrista Skay Beilinson y la manager Poli Castro en una entrevista compartida para Cerdos & Peces, el suplemento de la revista El Porteño. La amistad se consolidó al instante y perdura hasta hoy.

“A Los Redondos los fui a ver varias veces en su etapa más under, incluso antes de convertirme en cantante”, recuerda Claudio O’Connor, quien en su etapa solista también incluyó “Yo caníbal”, del volumen 2 de Lobo suelto, cordero atado, en un disco propio de covers. “Gracias a ‘Vencedores…‘ los conocí personalmente a todos, salvo al Indio. Ironías del destino, ¿no? Justamente al Redondo que tuve que versionar, aunque no hice ningún trabajo especial con respecto a las melodías, simplemente canté como me salió. Siempre canté canciones de otros artistas. Pero grabarlas adaptadas al estilo que cultivamos con Hermética era todo un desafío”.

El Tano Romano, en tanto, vuelve a la idea matriz de su aporte guitarrero para el repertorio de Intérpretes. “Si bien ví a Los Redondos antes de estar en Hermética en un show de Pan Caliente, un festival que se hizo en la cancha de Excursionistas, no los seguía. No era el estímulo musical que me atrapaba. Así que cuando dijimos ‘vamos a hacer este tema’, creo que lo escuché dos veces y después le metimos un estilo heavy metal. Y así quedó”.

Revolcaos en un merengue

“Todas las versiones tenían que sonar a heavy metal”, repite el Tano “¡Hasta ‘Cambalache’!”. Así surgió la única canción que no proviene del rock ni del heavy metal. Y que dejó una anécdota televisiva para siempre.

Es que por esos tiempos se emitía en Telefé el recordado Siglo XX Cambalache, programa que curiosamente no usaba de cortina la obra cumbre de Enrique Santos Discépolo, sino “As Time Goes By”, de Carly Simon. El déficit fue compensado por Hermética, invitado a ofrecer su versión a través de un playback en el que O’Connor ejecutaba una especie de guitarra fantasma, ya que la canción fue grabada por Iorio, pero a la vez era necesario alinear a los cuatro músicos ante las cámaras.

“¡Muy bueno! Nos tendríamos que haber vestido de cuero para la ocasión, pero no tuvimos tiempo”, dijo Teté Coustarot, conductora del envío junto a Fernando Bravo, cuando la H concluyó su actuación y dejó para siempre un curioso registro televisivo de este auténtico heavy-tango.

Poder vivir sin tener presente el fin

Tanto “Ideando la fuga” como “Destrucción” (repartidos en ambos lados del vinilo original) son canciones originales de la época de V8, ambas con distintos niveles de participación compositiva de Ricardo Iorio, aunque en el segundo con letra a cargo del baterista Gustavo Rowek. Además, eran parte del repertorio inicial de Hermética en vivo junto a otros temas como “Muy cansado estoy”, sobre todo en los inicios, cuando el conjunto aún no disponía de muchas canciones propias.

“Esos temas de V8 tenían que ver con la historia de Ricardo, pero también con nuestra historia, con la de los principios del heavy metal en Argentina”, banca Romano. “Siempre que traté de sacar un cover, nunca me salió como era. No me gustaba hacer los temas tal cual como eran, y la muestra está en esos dos de V8, que a lo mejor eran los más cercanos a nosotros y no necesitaban que los adaptemos, pero igualmente los solos de guitarra están cambiados. La manera de tocarlos es distinta también, porque mi estilo era diferente al de Osvaldo Civile. Porque también quería ponerle una impronta personal”.

I can’t believe you exist

Según contó el entonces baterista Tony Scotto en el documental La H, la idea de hacer “No class”, de Motörhead, fue de él. El propio Lemmy Kilmister valoró en esa película que “es difícil encontrar una banda que no haya hecho una canción nuestra alguna vez, y suele ser “Ace of spades”, Así que está bueno que alguien haya hecho algo distinto”.

Hermética hizo su propia versión con algunas variaciones musicales y un inglés, digamos, personal. “Ni sé lo que decía Lemmy, así que menos aún lo que decía Claudio, jaja”, recuerda con humor Romano. “Para mí, la voz siempre fue un instrumento más, pero no sólo en Hermética, sino en cualquier banda que escuchara. Y lo que cantaba Claudio me sonaba parecido a lo que escuchaba en Motörhead. Una palabra más, una palabra menos, si el que sabe inglés comprendía lo que se cantaba, o no, nunca me preocupó. Me imagino que no se debería entender nada, porque el inglés ese era para nosotros la manera que teníamos de zapar las canciones: sanatear un inglés que no era ni inglés, ni tampoco castellano, jaja. A lo mejor los de Motörhead pensaron que estábamos cantando en castellano, y bueno, zafamos”.

Ya en época de Ácido Argentino, Hermética tocó dos veces en Obras como telonero de grupos que habían sido inspiradores. El primer show fue en octubre de 1992 justamente con Motörhead, cuyos músicos se aparecieron en el camarín de la H munidos de porrones de cerveza ante la sorpresa de los argentinos sedientos y hambrientos por el catering que la producción del concierto les había pijoteado. A cambio, Iorio le regaló a Lemmy Kilmister una campera con el parche de la banda británica.

O’Connor recuerda con más afecto este episodio que haber grabado una canción del grupo inglés. “Honestamente, más que “No class”, el que me encantó cantar fue “Porque hoy nací”, de Manal, ya que fue una de las bandas argentinas que marcó mis días de adolescente, y en particular esa canción. Al escucharla hoy me genera mucho orgullo de rock nacional. Y para mí, en opinión personal, es el mejor tema del disco”. En la biografía hecha por Ariel Torres, Ricardo Iorio va por el mismo lado, pero con más acidez (¿argentina?): “El tema de Motörhead salió un desastre. En cambio, es excelente la versión que hicimos del de Javier Martínez”.

Y el viento de los vivos me despertó

Después de cinco canciones/versiones a toda velocidad, Intérpretes cierra con una versión cadenciosamente Sabbatheana de “Porque hoy nací”, rareza del primer disco de Manal: allí Javier Martínez abandona la batería para tocar la guitarra, mientras que Claudio Gabis cambia la guitarra por un Hammond y el bajista Alejandro Medina ni siquiera participó. Martínez en la viola de Manal fue algo excepcional, pero que dejó grandes canciones como esta o “Blues de la amenaza nocturna”, grabada originalmente en un demo por Javier en guitarra y Gabis en armónica. “Porque hoy nací” es la segunda canción de su LP debut, la que le sigue al clásico “Jugo de tomate”.

Varias décadas después el heavy volvería a esa canción, pero de una manera más sutil, a través de la guitarra de Claudio Marciello en una versión de Pez. Pero la interpretación de Hermética es emotiva. “Si bien mantenemos la línea de la parte cantada, después en la base yo me tiré a hacer una onda más Black Sabbath, que lo que era el tema en sí, musicalmente, me pedía”, cuenta Romano. “Ese era el estilo que a mí me gustaba. Me lo hice mío y le metí otra música, digamos. No sé si estará bien o mal, o cómo lo pudo tomar el compositor de esa música”.

¿Y qué opina su compositor? Martínez (quien reconoce a Moris “como mi gran profesor, quien a su vez aprendió guitarra con un maestro clásico”) dice que con el tiempo se hizo amigo de Iorio y hasta le agradece una versión posterior que hizo con el Tano Marciello y Almafuerte de “Te daré mi mano”, una canción solista del baterista que, en cuarentena, y para mitigar el confinamiento, se la pasó tocando la viola en su casa de Ranelagh.

Pero respecto a “Porque hoy nací”, el ex Manal le confiesa a La Izquierda Diario “Me pareció una versión muy interesante, aunque la armonía la modificaron toda. Quizás me hubiese gustado que respetaran eso tal como lo compuse yo, porque tenía un sentido: ahí toqué la guitarra y tenía un vibrato que lo uso como marcación rítmica, como un pulso. Eso lo cambiaron por completo y quizás al principio me desconcertó. Pero jamás me molestó, nada nada. ¡Al contrario! Es un honor. Además, sé que luego siguieron tocando esa versión en vivo y a sus seguidores les gusta. Y respeto mucho al heavy metal: es el rock fuerte de ahora”.




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