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Red Internacional

Este miércoles 25 agosto, bajo la consigna #LarretaPrecariza, ATE Capital convoca a paro de los/as trabajadores/as municipales con movilización a Jefatura de Gobierno. No alcanza con sacar flyers y convocar paros cada año y medio, hace falta que el sindicato convoque asambleas desde abajo y medidas contundentes contra los ataques del gobierno porteño.

Julieta LalamaTrabajadora del Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes GCBA

Pablo PeralesPablo Perales - Ministerio de Desarrollo Urbano CABA

Miércoles 25 de agosto | 19:11

Según reconoce ATE, 1 de cada 3 trabajadores de CABA es contratado de manera precaria, “alrededor de 23 mil trabajadores viven en la "incertidumbre, sin llegar a fin de mes y con la angustia de no tener los mismos derechos, y sin posibilidad de proyectar un futuro”.

Frente a esta realidad que padecemos los y las trabajadores municipales, la necesidad de enfrentar los ataques de Larreta está presente hace tiempo y es urgente. En los hechos, la directiva ATE Capital fue funcional para que el gobierno de Larreta avanzara sobre las condiciones de trabajo y derechos conquistados. Por acción u omisión, al margen de declaraciones opositoras, durante más de un año no convocaron medida alguna, siendo fervientes defensores del “quedate en casa”.

Las medidas aisladas, sin consultar a los miles de trabajadores municipales, resultan inofensivas. Para que una medida tenga un impacto real, debe ser parte de una convocatoria extendida, impulsando instancias colectivas y democráticas, que fomenten la organización y preparación de una movilización que quiebre la rutina sindical. En este caso, pareciera que los trabajadores somos “convidados” a lo que simula ser más un intento de "combatividad" en el medio de un contexto atravesado por un escenario electoral -y su apoyo explícito al Frente de Todos en la Ciudad- que una medida de fuerza real que incline la cancha a favor de los intereses de los trabajadores.

A su vez es “llamativo” que la convocatoria, que denuncia correctamente las condiciones de precarización de los/as contratados/as, no haga alusión a la caída estrepitosa del salario. Quizá hayan olvidado que luego de años de reclamar un lugar en la mesa de negociación, ATE estampó su firma en paritarias a la baja y sin poner como condición el fin de la precarización y fraude laboral en el gobierno de la ciudad.

Mientras tanto, el FMI anticipa que el país tendrá que avanzar con reformas estructurales, laboral, tributaria. O sea, más ajuste sobre el ajuste ya realizado. La herencia macrista que el gobierno de Alberto Fernández convalida implica, lisa y llanamente, un plan antiobrero.

¿Cómo enfrentar a Larreta?

La pregunta que atañe a la convocatoria al paro es cómo pelear contra Larreta para que los trabajadores y nuestras familias dejemos de ser la variable de ajuste en el territorio más rico del país.

Casi cotidianamente escuchamos que la derecha es muy fuerte en la Ciudad. Como si el gobierno de Larreta fuese invencible. La pandemia fue la gran excusa para disponer de los trabajadores de la Ciudad, profundizar la precarización y el deterioro salarial, así como para aceitar los negocios de las grandes inmobiliarias que rigen el destino de la ciudad amarilla. ¿Pero lo hizo sólo? Cómo planteo Myriam Bregman en el acto de la juventud del PTS en Parque Centenario el sábado pasado, “gana Larreta porque hay complicidades, porque los sostienen, porque no lo enfrentan en serio”.

En ese sentido, no podemos pelear con los ojos vendados y las manos atadas. El Gobierno porteño cuenta con su aliado histórico, SUTECBA, para descargar las crisis sobre los trabajadores. No está demás señalar que Amador, un sigiloso burócrata del Sutecba, encabeza la lista de legisladores del Frente de Todos, fuerza política a la que apoya la verde y blanca.

Así y como ya sucedió anteriormente, la directiva de ATE Capital no convocó a ninguna instancia de participación real para que los trabajadores tomen en sus manos el paro. En la mayoría de las reparticiones, únicamente circuó el flyer de convocatoria y en otras, ni eso. De asambleas, ni hablar.

Cualquier medida de acción directa que intente canalizar la bronca y potencial de lucha de los que hacemos funcionar día a día la ciudad, necesita preparación y organización desde abajo. No se puede “pararle la mano” a Larreta con un flyer. Hace falta un plan de lucha que crezca desde los lugares de trabajo, donde los trabajadores tengan voz y voto, todo lo contrario a una medida aislada.

Un importante precedente que orienta el camino de esta pelea es la conquista de los/as trabajadores/as de Neuquén, quienes tras una profunda lucha lograron paralizar la actividad en Vaca Muerta, conquistando un triunfo producto de la organización y movilización colectiva, que tuvo impacto de aumento mayor al 50% del salario para el conjunto de los/as estatales de la provincia. Como también lo son hoy las y los trabajadores del Hospital Garrahan, uno de los hospitales pediátricos más importantes con atención a niñxs de todo el país, quienes se encuentran denunciando la precarización que las/os atraviesa, exigiendo el 50% de aumento salarial en una sola cuota, 6 horas de trabajo por insalubridad y pase a planta permanente.

El avance de la crisis, agravada por la pandemia, tuvo impactos concretos en la vida de los/as trabajadores/as este último año y medio, y continúa agravándose. La inflación de julio alcanzó el 3 % y en los primeros siete meses del año la suba de precios acumuló así un 29,1 %, de acuerdo a los datos que dió a conocer este mes de agosto el Indec. Esto implica una pérdida del poder adquisitivo del salario de un 6,5 % para trabajadores/as del sector público, sin contar el deterioro que viene acumulándose hace años.

Esta situación viene teniendo graves expresiones desde hace ya tiempo. Fallecieron compañeros/as producto de contraer covid-19, por falta de equipos y protocolos, reubicados arbitrariamente; aumentó la precarización y la carestía de la vida; hubo una extensión de la jornada laboral y control de las tareas mediante la implementación del teletrabajo y aumentó el pluriempleo entre los/as trabajadores/as estatales/municipales, ya que es cada vez más extendida la necesidad de tener más de un laburo para poder “llegar a fin de mes”.

Como plantea Marcelo Gómez, delegado general de la DGMUS del GCBA: “Desde la Agrupación Marrón exigimos a los sindicatos de la CTA y CGT por la organización de las/os trabajadores/as. Planteamos la necesidad de reducir la jornada laboral a 6 horas, así repartir las horas de trabajo entre ocupados/as y desocupados/as con un salario igual a la canasta básica, y terminar con la irracionalidad de que haya compañeros que trabajan 14 horas y otros no tengan trabajo.”

Sostenemos que, para terminar con la precarización, el fraude laboral, los salarios de miseria y conquistar condiciones de trabajo, es preciso hacer pesar en la balanza la fuerza de los trabajadores autoorganizados. Uniendo a contratados, monotributistas y planta, afiliados y no afiliados de ambos sindicatos, en asambleas que discutan y decidan cómo ir por lo nuestro golpeando con un solo puño.




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