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La Izquierda Diario

Presentó su “inhibición” en la causa, es decir dejar la investigación de la desaparición forzada seguida de muerte del joven de Pedro Luro. Aliado de Sergio Berni, encubrió a la Bonaerense hasta donde pudo y fue salvado por la jueza Marrón ante la recusación pedida por las querellas. Dice que como no le tienen “confianza” no puede seguir ya que siente “violencia moral”.

Daniel Satur@saturnetroc

Viernes 12 de febrero | 20:24

Este viernes el ocupante interino de la Fiscalía Federal N° 1 de Bahía Blanca, Santiago Ulpiano Martínez, le elevó un planteo de “inhibición” a la titular del Juzgado Federal 2 de esa ciudad, María Marrón en el marco de la causa por la desaparición y muerte de Facundo Castro.

Así, le pide a la magistrada dejar de estar al frente de la investigación (o de la no investigación, en su caso) de la desaparición forzada seguida de muerte del joven de Pedro Luro, ocurrida el 30 de abril del año pasado.

Martínez realizó su planteo de inhibición el mismo día en que hubo muchas novedades en el caso. Por un lado, como ya se informó, la Cámara Federal de Bahía Blanca revocó parcialmente la negativa de la jueza Marrón de investigar a la Bonaerense, ordenando el allanamiento y peritaje de la comisaría de Teniente Origone y el secuestro y análisis de los teléfonos de los policías Mario Sosa, Jana Curuhuinca, Siomara Flores y Alberto González.

Por otro lado, los otros dos fiscales del caso, Andrés Heim y Horacio Azzolin, pidieron apartar a la jueza Marrón de la causa por considerar que su actuación se viene realizando de forma “parcial” e impide llegar a saber la verdad de los hechos y castigar a los responsables.

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Ambos sucesos ocurridos en pocas horas fueron, tal vez, lo que le faltaba a Martínez para pedirle a la jueza no seguir en la causa. Así, en un escrito de cinco páginas (al que accedió este diario) ensaya una autodefensa bastante insostenible, acusa sentirse “violentado moralmente” y, por ello, considera necesario se le permita apartarse.

Martínez dice que “esta causa, ya desde sus inicios, ha presentado aristas de particular complejidad, no sólo en razón de las características del delito denunciado y de la profusa investigación desplegada para su dilucidación, sino también –y puntualmente en lo que aquí interesa- en función de las diversas imputaciones u objeciones que ha recibido mi actuación a lo largo de su desarrollo por los querellantes”.

Para el fiscal, los cuestionamientos realizados tanto por la madre de Facundo y sus abogados como por la querella institucional representada por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), no son otra cosa que una total desconfianza en su labor y lo llevaron a tomar esta decisión.

A lo que se suma, según su visión, “la dificultad presente de consensuar criterios de actuación” con los otros dos fiscales, que habían sido agregados al caso por la Procuración General de la Nación luego de que Cristina Castro lo denunciara en la sede del Ministerio Público Fiscal en la Ciudad de Buenos Aires.

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“Asimismo, he sido destinatario de una serie de manifestaciones injuriantes tanto dentro como fuera del proceso –mediáticamente-, donde se me ha descalificado profesional y personalmente”, agrega Martínez en su escrito, ya pasando al terreno de la victimización. Aunque, dice, considera “prudente no efectuar detalle minucioso de estos episodios”. Ridículo.

“La aludida desconfianza ha sido una constante a lo largo de este proceso”, insiste Martínez, “cubriendo –claro está, para las querellas- de un manto de sospecha muchas de las medidas adoptadas por esta Fiscalía, por más conducentes que estas resultaran para el esclarecimiento de la muerte y/o búsqueda de Facundo”. Provocador.

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“La manifiesta postura esgrimida por los querellantes -en particular la pérdida de confianza con la que ha insistido la madre de la víctima- y las diversas contingencias que ha presentado el trámite de la instrucción con disímiles enfoques técnico-jurídicos y valoraciones de las pruebas presentadas (...) me lleva a requerir se me inhiba de seguir interviniendo en esta causa, por mediar a partir de las circunstancias supra descriptas una situación de violencia moral”.

Sí, el violento y encubridor fiscal Martínez acusa “violencia moral” contra él. “Las contingencias y circunstancias descriptas me han colocado en una posición que violenta mi espíritu, pudiendo eventualmente afectar a futuro la objetividad que me es requerida, posibilidad que hace aconsejable, por prudente, mi apartamiento”.

Quien ahora la tiene difícil es la jueza Marrón. Por un lado, deberá evaluar el pedido de apartamiento del fiscal Martínez, un aliado suyo en la causa. Por otro lado, se enfrenta ella misma un pedido de apartamiento realizado por los otros dos fiscales, Heim y Azzolin. Y por si fuera poco, la Cámara Federal de Bahía Blanca le ordena que ejecute medidas de prueba contra la Bonaerense.

Cuando este viernes se fue del Juzgado Federal N°2 de Bahía Blanca, alguien se animó a decirle a la magistrada “buen fin de semana”. Ella no respondió. Su cara lo decía todo.

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