Economía

INFANCIA ROBADA

Trabajo infantil: el perverso juego en el que ganan los empresarios

El trabajo en fábricas, plantaciones y talleres le roba la infancia a 168 millones de niños y niñas en el mundo. La servidumbre y la trata con fines de prostitución son algunos de los destinos más extremos.La situación en Argentina.

Victoria Sánchez

@VickytaTw

Sábado 25 de julio de 2015 | Edición del día

A raíz de un artículo publicado el pasado jueves en el diario La Nación se puso de relieve una realidad de la cual poco se habla pero que existe, el trabajo infantil. En el vecino país de Paraguay según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) allí hay 50 mil chicos menores de 5 años que realizan trabajo doméstico en otras casas, mientras que aquellos de entre 5 y 17 años representan el 2,5% de la población.

La dura realidad de “los criaditos” del Paraguay se repite en todo el globo, los “ahijados” en Perú, o los “restavek” de Haití son los nombres que reciben los chicos a los que se les roba su niñez para ir a trabajar a casas de familias adineradas a cambio de falsas promesas de obtener la educación y la vida que sus familias no pueden darle. La explotación, violencia y maltrato no es el único denominador común, ellos y ellas son hijos de la desigualdad y la pobreza a la que se los condena “desde el vientre”, solo por el hecho de nacer en una familia pobre. Las historias se repiten, familias grandes, padres enfermos muchos a causa del trabajo que realizan, madres solteras que deben afrontar la crianza de sus hijos. Según la OIT en el mundo hay 168 millones de chicos que trabajan, lo que equivale a cuatro veces la población de Argentina en el 2014. En subcontinente de América Latina se estima que hay 13 millones, es decir más de un tercio de la población. El criadazgo, como se denomina a este tipo de trabajo es una de las formas que toma el trabajo infantil, pero no la única. Dependiendo del lugar del globo harán las veces de agricultores, trabajaran en la construcción, recolectores del ajo, buscando restos de metales preciosos, ladrilleros, comerciantes en la via pública, entre otras tareas.

El trabajo infantil lejos de ser una excepción es una modalidad que los capitalistas usan para extraer hasta la última gota de ganancia, quien paga a uno contrata a tres. El pago a destajo presiona para que toda la familia participe de la jornada y así obtener un pago que alcance para algo más que comer.

Eso no se mira, eso no se toca

En Argentina, debido a la intervención del INDEC que lleva casi una década no se conocen datos oficiales. Sin embargo el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina elabora un informe sobre el Trabajo Infantil, según el cual se estima que no tuvo grandes cambios. Si bien el estudio hace foco en las principales zonas urbanas del país, dejando por fuera las rurales, donde el trabajo infantil es más extendido, salta a la vista la realidad de miles de niños. En la franja de 5 a 17 años el 31,3% trabaja, es decir que 31 de cada 100 lo hace. El tipo de trabajo que se cuenta es el que se realiza tanto dentro como fuera del hogar, muchos niños y niñas deben colaborar en sus propias casas ya que sus padres no pueden hacerlo producto de tener extensas jornadas laborales. En este caso 6 de cada 100 chicos de entre 5 y 17 años destinan 15 horas por semana a lavar, planchar, cocinar, cuidar a pequeños y ancianos.

Lamentablemente la mayor parte de los chicos que trabajan no corren con la misma "suerte" de quedarse en su casa. Ezequiel Ferreyra de tan solo seis años falleció en el 2010 víctima de un cáncer provocado por la manipulación de Nurvan, un veneno para moscas que se utiliza en la actividad avicola. El discurso cínico que levantan desde distintos sectores se choca de lleno con la realidad. Empresas que son beneficiadas como “Nuestra Huella”, la asesina de Ezequiel, forma parte de los productos de la canasta de precios cuidados. Los que se disputan un espacio de poder en las elecciones venideras también tienen su cuota. Una de las aspirantes a ser primera dama, la esposa de Macri, es conocida por tener una marca de ropa que contrata trabajo esclavo de adultos y de niños. Las pésimas condiciones a las que son sometidos le han costado la vida a más de uno, la desidia patronal no tiene limites.

La agenda de la década ganada no menciona a los miles de niños que trabajan en el país. Todos los candidatos de los partidos tradicionales, sean kirchneristas o de la oposición, desarrollan sus campañas financiados por gran parte de las empresas que, de una u otra forma, hacen uso del trabajo infantil. Esta modalidad de explotación laboral es otra de las caras de la precarización que sufren miles de trabajadores en el país. Para enfrentarlo es necesario que los trabajadores se apoyen en una alternativa política propia e independiente, desde la lista 1A Renovar y Fortalecer venimos luchando contra el trabajo precario, contra los despidos y suspensiones como en el conflicto de Lear. El lugar de los chicos es en la escuela, con su familia y amigos, no en fábricas, talleres ni plantaciones. A los hijos políticos del menemismo que viven como millonarios no dirán ni harán nada por la educación pública, laica y de calidad, ni porque las familias tengamos tiempo libre para poder disfrutar y esparcinos con nuestros niños.







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