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TUCUMÁN

Trabajadores del supermercado Emilio Luque cortaron la entrada del molino harinero CASS

Los trabajadores de los supermercados Emilio Luque trasladaron al molino harinero perteneciente al mismo empresario. Reclaman el pago de una deuda salarial. Desde la UOMA manifestaron su apoyo al reclamo y solidaridad con los trabajadores.

Jueves 1ro de agosto | Edición del día

El miércoles desde la mañana los trabajadores del supermercado llevaron el conflicto a las puertas del molino CASS, que es propiedad del empresario Emilio Luque. Éstos cortaron e impidieron la entrada como medida de fuerza en el marco del conflicto que llevan adelante en reclamo de una deuda salarial que el Luque se niega a reconocer, mientras avanza en las negociaciones para liquidación de la empresa.
Esta medida fue impulsada desde el Sindicato de Comercio (SEOC) que impedían la entrada a entrada a los trabajadores del molinero.

Pese a lo que pasaba afuera del molino, los trabajadores de CASS fueron obligados a entrar a trabajar. Los hacían entrar por la puerta de atrás o los hacían salir en combis para no tener contacto con los trabajadores del súper. Desde temprano la gerencia de recursos humanos de la empresa alentaba la entrada por la fuerza. A quienes debían entrar a las 14hs los hicieron esperar hasta las 18hs en las inmediaciones de la planta. Mientras tanto, quienes estaban trabajando desde las 6am fueron obligados a trabajar doble turno (16 horas) para cubrir al turno que no pudo entrar.

Desde el Sindicato Molinero de Tucumán repudiaron las maniobras de la empresa y llamaron a los trabajadores a solidarizarse con los trabajadores del supermercado.
En un comunicado que hicieron circular manifiestan que “nos solidarizamos con las 1200 familias que hoy están peleando por sus fuentes de trabajo (…) Si las condiciones para ingresar a trabajar no están dadas, la empresa no puede obligar a ningún trabajador a hacerlo. Mucho menos poner en riesgo la seguridad de los trabajadores haciendo trabajar doble turno a quienes quedaron adentro del molino para cubrir la jornada de los que no pudieron entrar. Emilio Luque no puede hacer recaer sobre nuestros hombros su responsabilidad para con los trabajadores del Supermercado. El gobierno provincial debe intervenir a fin de garantizar los puestos de trabajo a todos los trabajadores de los supermercados”.

¿A dónde va el conflicto?

En las últimas horas se acrecentó un rumor de que la cadena de supermercados pasaría a manos de al menos dos empresas, las firmas Comodín y Yaguar. Pero estas se harían cargo a lo sumo del 80% de las sucursales, aunque no hay ninguna seguridad sobre el futuro de los empleados ya que “la reestructuración del personal será inevitable”, aseguro Luque.

Mientras tanto ya comenzó el desguace de la empresa con la venta de algunas sucursales que en todos los casos conllevan despidos.

“Ya hubo despidos en una sucursal en Famaillá que vendieron a una firma local. A los trabajadores se les hizo renunciar extorsionándolos a cambio de una promesa que los iban a recontratar, pero los dejaron en la calle y sin indemnización. El SEOC solo estuvo en silencio ante esta situación”, manifiesta un trabajador de la cadena de supermercados.

Mientras tanto Emilio Luque pide levantar el paro para liquidar las mercaderías que faltan vender con el supuesto objetivo de pagar la deuda salarial, y desde el SEOC manifestaron que sostendrán el paro en los supermercados hasta que se pague la deuda salarial. Pero nada se plantea sobre los despidos.

Es que las medidas de fuerza que está tomando el SEOC se limitan a pedir por el pago de la deuda salarial dejando las manos libres a Luque para despedir a 1200 familias a su antojo. La burocracia sindical naturaliza el derecho del empresario a dejar en la calle a miles de personas, así como naturaliza su derecho a sostener la más brutal precarización en todos los comercios. Pero no estaría dispuesta a defender el derecho de estas familias a defender su trabajo frente a un empresario que se encuentra vaciando la empresa para proteger sus ganancias.

Por otro lado, luego de las primeras movilizaciones desde el Seoc se intentó evitar a toda costa que el reclamo de los trabajadores del supermercado apunte a la responsabilidad del gobierno provincial. Las medidas que vienen llevando adelante buscan golpear sobre la actividad comercial de Emilio Luque para obligarlo a pagar, sin establecer ningún diálogo con los trabajadores de las otras empresas. La lucha de estas 1200 familias podría convertirse en una verdadera causa provincial con apoyo de trabajadores, estudiantes, organizaciones sociales y de derechos humanos si el Seoc convocara a un paro de todo el comercio en la provincia en solidaridad con los trabajadores de Luque y a una gran movilización hacia la Casa de Gobierno.

Pero, ¿por qué no dicen nada de los despidos?, ¿por qué no llaman un paro provincial?. Quizás las respuestas a estas preguntas estén relacionadas con el hecho de que tanto el secretario general del SEOC, Roque Brito, y Roberto Palina, Secretario de Trabajo, son parte del partido que gobierna la provincia y fueron ambos en las listas de acoples del gobernador Manzur.

¿Manzur y la CGT se reunirán a espaldas de los reclamos de los trabajadores?

Con la reelección en el bolsillo, el gobernador Juan Manzur avanza a fondo con la campaña electoral. En el día de hoy habrá una reunión regional con la cúpula de la CGT y los precandidatos a diputados y a senadores kirchneristas del NOA, en apoyo a la fórmula Fernández-Fernández.

El gobernador Manzur que hizo toda la campaña diciendo que iba a cuidar el trabajo de los tucumanos, hasta ahora no recibió a los trabajadores de Luque, ni a los del ingenio Santa Bárbara, que están hace 11 meses sin trabajo. Parece que al gobernador no le parece ninguna “locura” que hayan 1650 familias más en la calle, mucho menos después de la campaña.

Mientras avanzan los despidos en todo el país y cae el salario porque se cierran paritarias por debajo de la inflación, lejos de cualquier plan de lucha, la CGT se alista en su apoyo a un candidato que ya anticipó que de ganar las elecciones devaluaría el salario y se sentaría a negociar los términos del ajuste con el FMI.

La realidad de las cúpulas sindicales es totalmente ajena a los problemas que padecemos los trabajadores; ellos viven como empresarios. Por eso no se puede esperar absolutamente nada de estos dirigentes. Es necesario que los trabajadores se organicen en sus lugares de trabajo y plantear asambleas democráticas para definir el curso de acción y las medidas a tomar. La pelea contra los despidos debe apuntar hacia el gobierno provincial que es el principal responsable político de esta situación y quien debe intervenir para garantizar todos los puestos de trabajo.







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