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CORONAVIRUS EN BRASIL

Trabajadores de la salud de Brasil protestaron por mejores condiciones de trabajo

Manifestantes en la ciudad de Belém exigieron elementos de protección y contratación de más profesionales. Bolsonaro despidió al ministro de Salud mientras Brasil superó los 2000 muertos.

Sábado 18 de abril | 00:14

En la noche del miércoles, los trabajadores de la salud del hospital municipal de primeros auxilios de la ciudad de Belém, en el norteño estado de Pará, coreaban: “Queremos EPI, queremos EPI”. Exigían equipos de protección individual, los barbijos, batas, guantes y demás elementos básicos para una atención adecuada, es decir, mejores condiciones de trabajo y la estructura adecuada para enfrentar la pandemia.

No es la primera vez que funcionarios de ese hospital denuncian la desidia sobre sus vidas y las de los paciente. “La situación del hospital es precaria. Hace mucho eso ya viene siendo relatado. La Intendencia y la Secretaría Municipal de Salud hicieron la vista gorda ante eso. No tenemos lo básico para trabajar. No tenemos EPI, no tenemos agua, no tenemos jabón para lavarnos las manos. No tenemos el material suficiente y exclusivo para los pacientes que van a llegar, o sea, el material que el equipo de enfermería utiliza, por ejemplo, es compartido entre todos los pacientes del hospital”, relató un médico de esa unidad el 24 de marzo al sitio Brasil de Fato.

La situación precaria se degradó y el miércoles los trabajadores de la salud del sector público hicieron un paro que llegó a bloquear la avenida 14 de marzo para que sus reivindicaciones tomaran fuerza.

“Nuestra reivindicación es por los equipos de protección (EPI). Quieren que usemos el mismo barbijo y delantal todo el mes. Quieren que reutilicemos material expuesto. Es una falta de consideración”, dijo una de las técnicas de enfermería en una protesta en la ciudad de Belém, en el norteño estado de Pará.

Además de la reivindicación por equipo de protección individual, los trabajadores de la salud exigían también la contratación de más trabajadores. “El intendente de Belém, Zenaldo Coutinho, no llama a ayudar al combate al coronavirus. En vez de eso, contrata a temporales de sus acuerdos políticos. El concurso todavía tiene la validad de un año” dijo una de las trabajadoras.

Esta situación absurda se viene repitiendo en varias unidades de salud de Brasil. El sector de profesionales de la salud es el que está en la línea de frente en el combate contra el coronavirus. Aun así, sufren la desidia de los gobiernos que no les importa sus condiciones de vida y trabajo, lo que no solo afecta la calidad del tratamiento que reciben los pacientes, como el potencial escenario de que los hospitales se conviertan en centros de contagio de otras personas por falta de equipo, estructura y trabajadores.

“Estamos parando porque el Gobierno, el Municipio no le da estructura a los empleados. No entregan el equipo de protección adecuado para lo que está ocurriendo. No hay delantales impermeables, no hay barbijos suficientes. Tenemos profesionales enfermos, que están sin atención. No hay mi material para cuidar a los pacientes”, denunció una de las trabajadoras.

A pesar de la situación de emergencia sanitaria por la pandemia, el presidente Jair Bolsonaro le pidió la renuncia al ministro de Salud, Henrique Mandetta, con el objetivo de tener mayor control sobre la cartera. Mandetta era presentado como el sector "sensible" a las sugerencias de la Organización Mundial de la Salud, alineándose con gobernadores y parlamentarios que fomentaban con desigualdades la implementación de medidas de restricción a la circulación, en contra del oscurantismo negacionista de Bolsonaro.

Sin embargo, Mandetta no implementó las medidas sanitarias más básicas contra el contagio, como la disposición de testeos masivos también recomendada por la OMS. Brasil es el país con el mayor subregistro de contagio de coronavirus en el mundo, con un número estimado de contagiados 15 veces mayor que los diagnósticos confirmados. El ahora exministro siempre fue un gran defensor de los empresarios de la salud privada, siendo también responsable del estado de calamidad en el que se encuentra la salud pública y que hoy cuesta tantas vidas en medio de la pandemia. Este jueves Brasil tuvo un nuevo récord de muertos en un solo día, superando los 2100 muertos por coronavirus.

Los profesionales de la salud de todo el mundo están enfrentando duras condiciones para salvar vidas, debido a los ataques de gobiernos capitalistas de años anteriores contra la salud pública, y como en Estados Unidos, a la privatización del sistema que trata la salud de la población como fuente de ganancias, como denunció Mike Pappas, médico del hospital de Nueva York. Allí también han habido protestas de trabajadores del área, que hicieron una jornada de nacional de protesta el pasado miércoles bajo el lema #TheSystemIsBroken (el sistema está quebrado).

Hay que exigir la urgente contratación en masa de profesionales de la salud que están desocupados y estudiantes que puedan ayudar en este combate, además de garantizar la salud de los trabajadores con el equipo que sea necesario y tests para evitar que siga el contagio. Con estas medidas de emergencia comienza la real batalla contra la pandemia, garantizando la salud de los que están en la línea de frente.

Todo el sistema privado de salud, entre ellos los que se niegan a garantizar camas de terapia intensiva como hacen los planes privados, deben ser nacionalizados y puestos bajo el control de sus trabajadores junto con el sistema público (SUS), y garantizar camas y testeos masivos para la disposición racional de los recursos y el control de la pandemia. La salud no puede ser la fuente de ganancia de unos pocos empresarios. Las vidas del pueblo valen más que sus ganancias.







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