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Red Internacional

Frente a las medidas parciales anunciadas por Fernández y Larreta, transformemos la impotencia y la incertidumbre en fuerza y organización para salvar la vida de millones.

Melina MichniukLic. en Psicología. Residente en el Hospital Elizalde - Agrupación Marrón

Florencia N. VargasDelegada Junta interna ATE Garrahan | Agrupación Marrón Clasista

Claudia FerreyraLic. en Enfermería hospital Rivadavia - Agrup. Marrón Clasista

Lunes 24 de mayo | 17:58

En el hospital Elizalde en menos de un mes perdimos a dos compañeros a manos del covid, que se suman a la larga lista de compañeros contagiados y fallecidos. Una de ellas era de riesgo pero ni siquiera lo sabía, porque los ritmos intensos en la pandemia y la falta de atención a enfermedades no-covid le hizo imposible completar sus estudios a tiempo. Trabajo a destajo que se cobra la vida de quienes deben cuidar a la población.

En el Fernández recorren los pasillos en búsqueda de una cama para internar un nuevo paciente pero no hay caso, están todas ocupadas. Esto es algo que se repite en Sanatorios y clínicas privadas como en los hospitales públicos de provincia y de CABA. Y es que se duplicaron los casos. El 21 de abril, la Argentina había alcanzado las 60 mil muertes por Covid. Un mes después, la cuenta supera los 73 mil. En las últimas cuatro semanas, el promedio de muertes diarias se duplicó con creces: el miércoles 21 de abril eran 220 en el promedio de los últimos siete días. El miércoles pasado se llegó a un promedio diario de 494. Un aumento del 124 por ciento.

En el sistema de salud no damos a vasto. Tenemos pocas horas de descanso, con pocas vacaciones, sin francos y horas extras, estamos cansados. Y estresados. Y nuestros reclamos no tienen respuestas, seguimos con bajos salarios, precarizados y sin recursos, viendo de cerca como faltan medidas de fondo para hacer frente a la pandemia, fortalecer el sistema de salud y atender el impacto de la crisis en los sectores populares; medidas que ninguno escuchó de la boca de Fernández o Larreta en sus anuncios.

¿Por qué? Porque para frenar esta pandemia se requiere dejar de lado la lógica de la ganancia capitalista que nos trajo hasta acá, y avanzar sobre los privilegios de los dueños de empresas farmacéuticas y prepagas para poner todos los recursos a disposición desde camas y respiradores, hasta las tan necesarias vacunas.

El año pasado contábamos con un presupuesto de $230.649 millones para atención a personas infectadas, junto a unas 9 millones de personas asistidas por la seguridad social de emergencia, llamada IFE. Este año no tuvimos disponibles esos recursos. El gobierno decidió otras prioridades, como pagarle al FMI U$S 300 millones en concepto de intereses por la deuda de Macri. Incluso con sobrados argumentos a favor, como el imcumplimiento del contrato, se negaron a declarar de utilidad pública el laboratorio mAbxience de Hugo Sigman, en donde se produce el principio activo de la AstraZeneca. Ni hablar de otros de “los intocables” para el gobierno: los bancos. Con un año de los intereses de Leliq que les paga el Banco Central se podría otorgar un IFE de $40.000 para 9 millones de personas por dos meses.

Para salvar la vida de millones necesitamos la unificación del sistema público y privado, la liberación de las patentes, el aumento de presupuesto de emergencia para salud, educación, vivienda y trabajo es necesario una gran lucha de los trabajadores unidos con la comunidad. Neuquén marcó el camino.

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Los trabajadores de la salud de Neuquén en su lucha de varios meses, organizándose en asambleas, coordinándose democráticamente en una interhospitalaria demostraron la fuerza que los trabajadores tenemos, capaz de superar incluso a la burocracia sindical como la de la dirección de ATE de Quintriqueo, que les dio la espalda negociando con el gobierno provincial (traición frente a la cual la dirección de ATE a Nivel Nacional y de Caba representada por Catalano, tampoco impulsó una campaña y plan de lucha para rodear de solidaridad desde todos los hospitales a las y los elefantes de Neuquén).

Y acá en el AMBA no partimos de cero. El 2020 nos encontró en las calles en más de una ocasión, y ahí pudimos ver quiénes son realmente aliados y quienes no. Lejos de las divisiones profesionales que promueven las burocracias sindicales afines a todos los gobiernos, debemos pelear en común para sumar fuerzas. Es por esto que en cada hospital tenemos que tratar de volver a impulsar grandes asambleas para debatir qué medidas tomar, en el camino de construir una gran interhospitalaria como mostraron los compañeros de Neuquén, apoyándose en la comunidad. En algunos barrios ya empezamos a hacerlo, como en los comités de Barracas y Lugano, donde nos reunimos trabajadores del Santojani, Elizalde, Garrahan, Argerich, Borda, entre otros para pelear en común con otros compañeros.

Las comisiones y juntas internas combativas y antiburocráticas como las del Garrahan, los compañeros autoconvocados médicos y enfermeras, los residentes y concurrentes que nos organizamos en asambleas, los tercerizados de limpieza, alimentación y seguridad que también sostienen los hospitales, los compañeros de la mesa sindical del AMBA, donde participan ALE, la APSS, CICOP, entre otros; deben ponerse a la cabeza de esta pelea.

Nuestras vidas, la de nuestros pacientes y familiares importan




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