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CORONAVIRUS EN MENDOZA

Trabajadores de la salud: "A la carga de trabajo se suman otros factores como la falta de recursos"

¿Quién cuida a los que nos cuidan? Junto con la falta de insumos e infraestructura, las y los profesionales de la salud en Mendoza tienen que enfrentar las precarias condiciones de trabajo. Entrevistamos a Sandra Collado, Licenciada en Higiene y Seguridad y especialista en temas de salud laboral

Viernes 27 de marzo | 00:00

Foto: Diario Los Andes

La crisis sanitaria abierta con la pandemia del coronavirus, se agudizó en Mendoza por las condiciones en las que se encuentra la salud pública. Años de desfinanciamiento de los distintos gobiernos dejaron un sistema hospitalario con muchos problemas para enfrentar este tipo de situaciones.

Pese a esas condiciones, trabajadores y trabajadoras de la salud de toda la provincia le hacen frente a la crisis. Sin embargo, ellos mismos también padecen el ajuste sucesivo de los distintos gobiernos sobre la salud. A la falta de insumos y elementos básicos de higiene, se suman las denuncias de más de 900 profesionales de la salud en la provincia, precarizados bajo la forma de monotributistas, quienes cobran un salario de $ 20.000 y con un gran retraso, por una tarea tan escencial en este momento.

Al respecto, consultamos a Sandra Collado, Licenciada en Higiene y Seguridad y especialista en temas de salud laboral. Su tesis doctoral fue justamente sobre el burn out en médicos hospitalarios. Sobre la salud de los profesionales de la salud, Sandra dice que "a las condiciones estresantes hospitalarias están relacionadas otras condiciones más visibles que se suman a la carga de trabajo del personal de la salud como la falta de recursos: camas, equipos de diagnóstico, respiradores". Una realidad palpable en cada hospital y centro de salud de la provincia.

Las denuncias sobre la falta de insumos en los hospitales de Mendoza ha sido constante en las últimas semanas por parte de la Asociación Mendocina de Profesionales de la Salud (AMProS), quienes también vienen exigiendo el pase a planta permanente de todos los precarizados en el sector. La precarización laboral en la salud, no sólo afecta las condiciones salariales de quienes tienen que trabajar por un salario menor al resto de sus compañeros o sin estabilidad laboral, sino que también afecta directamente la calidad de la salud. Sobre este tema, Collado afirma que "la tendencia a contratar prestaciones de servicio donde se los considera un proveedor temporario, no garantizan cuestiones básicas de seguridad social como respaldo de una ART que cubra a los posibles accidentes de trabajo (cortes, golpes, caída, resbalones) o el contagio de una enfermedad como el propio coronavirus que los deja en una posición de vulnerabilidad que no solo estresa sino que también puede matar al ‘sanador’".

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- En estas semanas se vienen realizando aplauzasos en todo el país en apoyo a la tarea que vienen realizando las y los profesionales de la salud contra el coronavirus. Sin embargo se conoce poco las condiciones en las que trabajan, que es algo sobre lo que vos estudiaste. ¿Qué nos podés decir sobre esto en términos generales?

El aplausazo es un reconocimiento que habían perdido los médicos. La práctica médica es una profesión que históricamente ha mutado en el tiempo. Desde una posición de autoridad del saber y dominio del conocimiento que le daban el control sobre el cuerpo del enfermo, a un lugar relegado por la medicina diagnóstica y la validación tecnológica. Con esto quiero decir que, el neoliberalismo trajo sendas mutaciones que configura la red de condiciones bajo las cuales se trabaja en el sector de la salud. En esta línea, los riesgos a los cuales están expuestos los médicos no solo dependen del contacto con un virus como sucede con el COVID19, sino de otros condicionantes que abarcan un amplio campo de riesgos laborales.

- Vos estudiante particularmente el burn out, nos explicas sencillamente que es eso y como afecta a las y los trabajadores de la salud en este contexto.

  •  Burnout es un término en inglés que significa estar quemado. Fue introducido por el psicólogo estadounidense Herbert Freudenberger en los años ’70 para explicar los signos de agotamiento de un grupo de profesionales que trabajaban en una clínica de salud mental. Desde la primera aproximación se asocia al trabajo, en especial los dedicados al contacto con pacientes, por este motivo es significativo en el sector de la salud. Se lo conoce como un síndrome -conjunto de síntomas bio-psíquicos y conductuales- porque quien lo padece, presenta un profunda sensación de agotamiento y cansancio emocional, actitudes distantes y respuestas cínicas hacia los destinatarios de la tarea, lo cual se conoce como despersonalización que conlleva a un estado de pérdida de confianza en sí mismo y sentimientos de frustración profesional que algunos autores asocian también con una cuarta característica: la culpa. Se inicia con un estado de estrés que al tornarse crónico e intensificarse en el tiempo muta en ‘burnout’.

    En la Argentina tanto el estrés y burnout no está contemplados en la legislación como enfermedad profesional que son la adquiridas en y por el trabajo. Si bien en el año 2019 la Organización Mundial de la Salud lo incluyó como enfermedad en el CIE-11 que es la clasificación internacional de enfermedades, bajo la categoría de las asociadas al empleo y el desempleo, todavía no se lo incluye en como problemática de la salud en el trabajo.

    A burnout se lo conoce como el queme en el trabajo y se lo considera como consecuencia de los riesgos psicosociales que son los derivados de la organización y de las condiciones de trabajo. En esta línea para poder comprenderlo en su completitud es necesario entender que provienen de una compleja trama de situaciones de trabajo que no se dan de manera aislada ni unicausal sino que componen una trama de condiciones que influyen sobre la salud del trabajador.

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    - ¿Y cómo influye eso en esta situación de crisis sanitaria?

    Si tomamos el caso de los médicos hospitalarios en épocas de coronavirus, los riesgos a los cuales están expuestos no sólo son biológicos como enfrentarse a una patología contagiosa, sino a toda una trama que determina la vulnerabilidad de los médicos. Así las largas jornadas de trabajo que se suma a las demandas de atención incrementan la carga mental al tener que hacer un esfuerzo para encontrar soluciones a los problemas de salud que todavía aparecen como poco conocido.

    Todo esto aumenta la tensión e incrementa el cansancio tanto físico como mental. Por otra parte está el tema de la angustia que producen las desalentadoras noticias sobre un virus incontrolable y agresivo, esto los enfrenta a la auto-responsabilización porque hacen lo que tienen a su alcance. Por otra parte está la gran carga de la responsabilidad social hasta demandada en un aplauso. Frente a esta demanda emocional, interponiendo un mecanismo de afrontamiento que se llama despersonalización. Este distanciamiento afectivo que hace que no se involucren porque una actitud humana y humanitaria los vulnera frente al miedo de no poder dar respuestas a eso para lo cual se prepararon que es sanar al paciente. Como expresamos anteriormente, burnout además de tener como síntomas al agotamiento y el trato endurecido con el paciente, aparece la culpa que es motivada por el remordimiento que significa no poder recuperar la salud del paciente. La culpa está asociada a la responsabilidad y en el caso de los médicos y del personal de la salud, a infringir un mandato ético y moral de la profesión como decidir quién recibe soporte en terapia intensiva y quien no. Esto genera estrés y burnout y una elevada frustración profesional.

    También, las condiciones estresantes hospitalarias están relacionadas otras condiciones más visibles que se suman a la carga de trabajo del personal de la salud como la falta de recursos: camas, equipos de diagnóstico, respiradores. Otras en la ausencia de instrucciones claras de seguridad que históricamente se han visto como innecesarias cuando se habla de prevención y control de pautas de Higiene y Seguridad en lugares donde se manifiesta más fuertemente la urgencia médica. Otro riesgo psicosocial, se observa en la forma de organización del trabajo médico. Los turnos rotativos, las guardias desmedidas de 24 hs, la falta de recuperación de las horas de sueño junto a la vigilancia sostenida y la atención puesta en el paciente incrementan los riesgos de padecer enfermedades que también inmuno deprimen al cuidador de la salud. Por otra parte, hay otros determinantes relacionado con la inestabilidad laboral en el sector. La tendencia a contratar prestaciones de servicio donde se los considera un proveedor temporario, no garantizan cuestiones básicas de seguridad social como respaldo de una ART que cubra a los posibles accidentes de trabajo (cortes, golpes, caída, resbalones) o el contagio de una enfermedad como el propio coronavirus que los deja en una posición de vulnerabilidad que no solo estresa sino que también puede matar al ‘sanador’.

    - De esto último que mencionas, hay varios ejemplos en Mendoza, tanto sobre la precarización laboral como de falta de insumos. ¿Cuál es la situación de la salud en la provincia a la luz de la crisis sanitaria que hay hoy?

    Por lo que me ha comentado la gente de salud laboral en el Central, se manejan con la información que va surgiendo. La prevención depende de la voluntad de los trabajadores, por ejemplo, el departamento de salud laboral depende de un sector diferente del de Higiene y Seguridad.







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