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Red Internacional

Con jornadas que a veces superan las 10 horas de trabajo, falta de pago de las horas extras, contratos mensuales y poca estabilidad laboral los trabajadores tienen que enfrentar una realidad muy dura.

Martes 26 de octubre | 17:00

En el último año, la situación de los trabajadores de comercio muestra una caída en picada con la pérdida de derechos de una manera abrumadora que obedecen a una “reforma laboral” de hecho. Al alto porcentaje de trabajo en negro -casi la mitad a los trabajadores, cifra al que ningún gobernante se atrevió a combatir- se le suma la pérdida de derechos en el sector más estable, o sea los trabajadores registrados.

Lo primero que tuvieron que enfrentar los trabajadores fue una reducción del jornal en un 25% en plena pandemia cuando el país atravesaba la fase uno. Después vinieron los despidos. El informe de la Cámara Argentina de Comercio reconoce que durante el primer cuatrimestre del 2021 se registró una reducción de 88.946 de puestos de trabajo comparado al con el mismo periodo del año 2020, siendo Jujuy, Neuquén y CABA los más afectados.

Las pioneras en implementar despidos fueron las grandes cadenas de electrodomésticos como Garbarino y Ribeiro que cerraron las sucursales en diferentes provincias dejando a la deriva cientos de familias luego de años de haber aportado al sostenimiento de la empresa.

Después vino el aumento de las horas de trabajo por el mismo salario mediante la ampliación de la jornada laboral, que en Tucumán tuvo su expresión en una jornada legal de 9 horas. Esto fue pactado entre el sindicato junto con la Federación Económica y la Cámara de Comercio para poder otorgar a los trabajadores una jornada de horario corrido. Dicha jornada suele durar a veces hasta 10, 11 o 12 horas en los días festivos donde se esperan que las ventas aumenten.

La recomposición salarial llegaría al 42% recién en noviembre de este año mientras que la inflación interanual ya marca un 51,4%. El acuerdo paritario de todas formas nunca se aplica de manera unificada para todos los trabajadores, sino que deja afuera a los trabajadores no registrados y en los comercios medianos y pequeños a veces no se aplican en su totalidad.

Call centers, empresas líderes en la precarización laboral

En Tucumán las grandes empresas como Teleperformance, Atento, Aegis utilizan la tercerización de servicios para contratar empleados bajo convenios laborales poco favorables. De hecho, ahora el sindicato de comercio sacó un convenio exclusivo para trabajadores de call center. La pérdida de derechos bajo este tipo de contratación se nota a la vista salarios reducidos casi a la mitad de lo que podría cobrar un trabajador telefónico, las enfermedades laborales no son reconocidas.

Al ritmo de la jornada laboral extenuante, la exigencia en el cumplimiento de las métricas aumenta el estrés laboral pero las empresas ponen muchas trabas a la hora de otorgar licencias por enfermedad.

El salto en la flexibilización laboral se ve ahora en la nueva modalidad de contratación donde el contrato es a plazo fijo con una renovación cada 30 días. De esta manera los jóvenes viven con el temor de perder el empleo y hasta es utilizado como una forma de extorsión para aumentar el rendimiento.

La pandemia fue la excusa perfecta para que el teletrabajo se implemente sin ningún tipo de regulación ahorrando millones a las empresas en el pago de los servicios. Ahora un trabajador para poder aspirar a un puesto debe contar con internet, disponer de una computadora y debe hacerse cargo de los servicios, ya que no se brinda ningún bono para reconocer ese gasto.

Gobierno, sindicato y empresarios

El avance en la precarización laboral no se explica solo por imposición de los empresarios, sino que es aceptado y permitido tanto por el gobierno peronista como por el Sindicato de Comercio (SEOC) conducido por Roque Brito. Durante el gobierno de Manzur se extendió la exención impositiva para los empresarios de call center hasta el 2023 y un 25% del salario de sus empleados es cubierto por el gobierno provincial.

Cada uno de los reclamos realizados por la cámara de comercio y la federación económica han sido escuchados y respondidos por el gobierno como sucedió cuando se abrió una disputa entre estos y los trabajadores de comercio para establecer el horario de la jornada laboral.

Desde el lado del sindicato ha mostrado un apoyo incondicional a las políticas del Gobierno y hasta sacó un apoyo a la lista oficial en las últimas elecciones. Una acción totalmente lógica si se tiene en cuenta que nunca organizaron un plan de lucha que este a la altura de los ataques que estuvo recibiendo el sector por lo que tienen su cuota de responsabilidad en la situación de la provincia donde el 46,2% se encuentra bajo la línea de pobreza.

En el último debate de los candidatos para renovar las bancas al congreso se pudo ver con claridad que solo Alejandra Arreguez del Frente de izquierda tenía entre sus propuestas verdaderas salidas para la agenda de los trabajadores, el resto de las fuerzas tanto cambiemos como los del frente amplio se peleaban por ver quienes iban a defender los intereses de los empresarios.

Lo que muestra la situación de los trabajadores de comercio es un avance en una reforma laboral de hecho. No por nada los candidatos de los partidos gobernantes han comenzado a decir que necesitan una reforma laboral con la mentira de generar empleo.

Trabajar menos con un salario que cubra a la canasta familiar

Una de las propuestas que viene ganando simpatía entre los trabajadores y jóvenes es la posibilidad repartir las horas de trabajo entre ocupados y desocupados con una jornada que dure 6 horas 5 días a la semana manteniendo en salario mínimo igual a la canasta familiar, de esta forma se podría reducir la desocupación.

Si tan solo principales empresas aplicarían esta propuesta se podrían crear 900 mil puestos de trabajo y además los trabajadores ya no tendrían que postergar su vida solo por querer ganar unos pesos para poder mantenerse. Esto también permitiría que miles de jóvenes puedan terminar sus estudios o utilizar el tiempo para la recreación y el desarrollo de sus habilidades.

El Frente de Izquierda es la única fuerza política que propone salida de fondo para que no sea siempre los trabajadores que entreguen su vida a cambio de migajas. Mientras el Gobierno de Alberto Fernández y la oposición de Cambiemos están viendo cómo sacarles la comida a los hijos de los trabajadores para pagarle al FMI, el Frente de Izquierda propone enfrentar el ajuste que supone aceptar las políticas del Fondo.

Cientos de trabajadores ya han tomado esta propuesta en sus manos como alternativa para no seguir perdiendo derechos ni postergando el futuro.




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