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Red Internacional

Hace una semana salió a la luz la triste noticia de una nueva muerte obrera en el predio de A.F.A cerca del Parque Industrial Comirsa de San Nicolás. No fue un mero accidente, los trabajadores continúan denunciando condiciones inseguras de trabajo.

Jueves 17 de junio | 20:18

Una vez más, la noticia de una muerte obrera impactó y llenó de bronca al pueblo trabajador de San Nicolás. Víctor Chavarría, de tan solo 36 años perdió la vida mientras realizaba tareas en el predio de A.F.A a cargo de la empresa subcontratista GONZAP. Al día siguiente falleció Brian Albornoz, trabajador de la planta de Acindar de Villa Constitución, que estaba peleando por su vida hacía un mes tras caer de gran altura en su lugar de trabajo. Estas muertes evitables no son simples accidentes laborales sino que son el resultado de condiciones inseguras de trabajo y de cada vez más acelerados ritmos de producción en pos de maximizar las ganancias a costa de la vida y la salud de los trabajadores.

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La empresa de Agricultores Federados Argentinos SCL, emplazada en el parque industrial nicoleño, es productora de fertilizantes para exportación, entre otras cosas. Existe una permanente entrada y salida de camiones con una producción que se vende en el exterior en dólares. Sin embargo, la muerte de Víctor, dejó al descubierto graves problemas de seguridad, a pesar de ser una empresa que factura millones. Consultado por La Izquierda Diario, uno de los trabajadores expresó que lo que produce en la empresa, “son productos caros, que se venden bien y en dólares, la producción la exportan. Con un día de laburo nuestro ya nos pagan el sueldo de todo el mes”. Luego agregó “Es una empresa que gana mucha plata, y se olvidan de lo humano. Mientras más te pueden vivir, negrearte a más no poder, lo hacen.

Esta situación demuestra la sed de ganancia de la patronal que expone a los trabajadores de la planta a ritmos extenuantes de producción bajo amenazas y sin elementos y control de seguridad e higiene suficientes, generando las condiciones para numerosos accidentes laborales y para situaciones más graves como el caso de Víctor, que murió aplastado por una cinta mientras hacía su trabajo. Otro de los trabajadores consultados afirmó: “Vos a veces andas a fondo, de acá para allá, queres hacer la tarea rápido para conformarlos, para que no te hagan informe, para estar más tranquilo al final de turno y después te pones a pensar que te podes accidentar, un caso extremo como le paso a este chico o un accidente menos grave pero que igual está mal”. Además expresó: “tenes que estar vos pensando en tu seguridad, pero si no te regís por los tiempos de ellos, si haces de menos, te informan. El único momento en el que podes frenar es para ir al baño, pero no podes ni comerte un alfajor o tomarte un té. Hay chicos más nuevos que no quieren ni ir al baño por miedo”.

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Esta lógica de voracidad empresarial es la que llevó a que la muerte de Chavarría se tome como un efecto colateral por parte de los patrones y como un evento que no debía interrumpir los acelerados ritmos de producción. Sobre esta situación, los trabajadores plantearon: “la empresa estuvo al tanto de todo lo que decían los medios de comunicación para mantener su nombre limpio, pero había un laburante muerto ahí. A la hora y media de que pasó todo ya estaban volviendo a la normalidad, mandando informes y controlando la producción. Contrataron otra cinta transportadora y siguieron cargando camiones, como si nada. Por lo menos ese día por respeto no tendrían que habernos hecho laburar. Estábamos afectados y con angustia. Vos te pones a pensar, y con los ritmos que trabajamos podría haber sido cualquiera, no solamente los compañeros contratados”. La precarización queda a la vista cuando se demuestra la diferencia que imprimen las patronales y el sindicado entre trabajadores efectivos y contratados al interior de la planta. “Hacen mucha diferencia entre los contratados y los de planta. Para mi somos todos iguales. Ellos se lavaron las manos porque era contratado, no miran si tienen guantes, casco, nada. No había un seguridad e higiene, no contrataron uno”, agregó uno de ellos.

A ser consultados por las medidas de seguridad con respecto al Coronavirus plantearon que “al principio de la pandemia estaba todo bien pero después de 3 o 4 meses se terminaron los protocolos, empezaron a agregar horas y nos empezamos a cruzar entre turno y turno. Lo mismo cuando empezaron los contagios, dejaron de aislar los módulos de trabajo, solo aislaban a uno y nos responsabilizaban a nosotros”.

Esta situación no es la excepción de lo que se vive en la mayoría de los grandes establecimientos fabriles como en Acindar con la muerte de Brian que terminó en un paro total de la planta. Una patronal que despidió al trabajador del sector alambre, Walter Valiente por realizar reiterados reclamos de seguridad. Además se suman los contagios por la falta de protocolos y medidas de bioseguridad son moneda corriente, llegando a la muerte de una porción de los trabajadores por responsabilidad empresarial con aval del gobierno que declara que todas las empresas son esenciales. Esenciales para seguir garantizando las abultadas ganancias de los empresarios a costa de la vida y la salud de los trabajadores y sus familias.

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