Mundo Obrero

ENTREVISTA

Trabajador de la línea 41 que se encadenó contra despidos

Chofer de la línea 41 continúa encadenado en la cabecera de Carapachay en reclamo por su reincorporación, denuncia despidos persecutorios.

Jueves 2 de febrero de 2017 | 09:33

Mientras la Izquierda Diario conversaba con Sergio Gomez, quien lleva dos días de acampe en la cabecera de la línea 41 se fueron acercando al acampe distintas organizaciones para solidarizarse con su lucha, entre ellos Rubén Matu referente de la lucha de Lear en 2014 y el Centro de Estudiantes del ISFDyT 77 de Munro, que expresaron su apoyo a la medida contra los despidos y la persecución sindical y política. A continuación reproducimos su testimonio:

¿Sergio nos podés contar cuál es tu situación y qué es lo que estás reclamando?

Desde el martes 31 de enero a las 18 h estoy acampando en la cabecera de la línea 41, como consecuencia o resultado de la no respuesta de la empresa, del sindicato y del cuerpo de delegados sobre mi despido. Ellos me pedían que en principio cumpliera con los pasos legales obligatorios, agotada esa instancia tuvimos que recurrir a esta medida porque no me brindaron ningún tipo de respuesta ni ningún avance. Desde el principio el cuerpo de delegados declaró que iba a cumplir con lo obligatorio y legal que le correspondía pero que no iba a hacer nada más. En ese panorama es en el que estamos ahora. El día martes cerca de las 21h se acercó gente de la UTA a pedirme que levantara el acampe porque entendían ellos que la empresa no iba a querer negociar ni iba a querer brindar una reunión hoy Miércoles 1/02 porque consideraban que era bajo presión. A esto no accedí porque ceder el acampe es ceder toda la lucha. Hoy se volvió a juntar la gente de UTA con los directivos de la empresa y el cuerpo de delegados a las 13h. Tuvieron una reunión a la que no fui convocado, a la hora se retiraron y después de esa reunión me comunica el cuerpo de delegados que la empresa mantenía la postura de que con el acampe no iban a entablar ningún canal de diálogo.

¿Nos comentabas que este despido se relaciona con una persecución política?

Es así. Desde la agrupación a la que yo pertenezco, Agrupación la 41, venimos haciendo reclamos para mejorar las condiciones laborales. No solo eso, sino que queremos terminar con el clientelismo y las artimañas que utilizan para disciplinar a la clase obrera y hacer su negocio. En diciembre del 2016 hubieron elecciones dentro de la línea y la agrupación a la que pertenezco presentó una lista que perdió por muy pocos votos y este despido es consecuencia de todo esto.

¿Vos te estabas postulando como delegado desde esa lista?

Yo no estaba postulado. La agrupación presentó una lista con dos candidatos, yo me encargué de la prensa y difusión de la campaña. Al poco tiempo, e incluso antes de las elecciones, me avisaban los delegados verbalmente y a cara descubierta sin ningún pudor de que me iban a echar. En un principio, de alguna manera, reconocían que ellos habían tenido que ver en el despido pero al pasar el tiempo y ver que las cosas se empezaban a complicar un poquito más tuvieron que ceder ese discurso y de alguna manera acoplarse a mi reclamo, como deberían hacer como delegados.
¿Qué aduce la empresa como causa de tu despido?

Eso es bastante cómico porque a medida de que va pasando el tiempo van cambiando las versiones. En principio decían que era porque yo tenía un reclamo con la ART, tuve una fractura hace dos años en el tobillo y según ellos ese era el motivo. Desmentido esto inventan que era porque me habían sancionado con dos días de suspensión, rechazo la sanción por medio de un telegrama, entonces se agarran de esto para decir que era por el telegrama que me estaban despidiendo. Aclaro esta situación no sólo a los delegados sino que también al resto de los compañeros y después apareció la versión de que al poco tiempo de que yo entré tuve una enfermedad, que nunca tuve, y que estuve como cuatro meses de licencia y que por eso era el despido, algo que nunca pasó. A medida de que pasa el tiempo van cambiando las versiones. Ahora la versión oficial es que mi reclamo está judicializado y no se puede hacer nada, cosa que no es cierta porque no hay nada en la justicia. Ahora yo estoy acá y es esto lo que estamos pidiendo, la empresa lo único que tiene que hacer es ir marcha atrás y que se termine todo y seguir trabajando. Acá no se trata de arreglar ni cuánto arreglamos sino de mantener mi puesto de trabajo. Hace tres años que trabajo en la línea y por eso estamos luchando.

¿Cuál fue la respuesta de tus compañeros?

Mis compañeros por privado y por lo bajo me expresan que están todos disconformes, porque saben el motivo que hay detrás de mi despido, pero lamentablemente tienen miedo por la política que están aplicando de aprietes, persecuciones y tienen miedo de hablar y exponerse porque saben que corre riesgo su fuente de trabajo.

¿Y cómo van a seguir con tu reclamo?

El acampe va a seguir el tiempo que sea necesario hasta que recupere mi puesto de trabajo, porque esto se trata de un despido discriminatorio, persecutorio y de discriminación sindical.

¿Estuviste recibiendo apoyo de otros trabajadores?

Se acercaron compañeros de varias líneas: 151,60, 67, 15, compañeros de VW también, del gremio gráfico, partidos de izquierda y movimientos sociales. La repercusión viene siendo buena, esperamos que sea una situación que se termine rápido porque a nadie le gusta eso y lo que quiero es recuperar mi puesto de trabajo. Yo tengo dos hijos, de 9 y 3 años, les expliqué lo que consideré que necesitaban saber y que iban a poder entender. Mi hija entendió y en palabras de ella dice que “es muy injusto”. Es por ello que también estoy peleándola.







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