ABUSO POLICIAL

Trabajador de Rappi: “Pedaleamos todo el día para comer y la yuta nos persigue”

Reproducimos el testimonio de un empleado de Rappi. Mientras estaba cumpliendo con su jornada laboral en Palermo el pasado viernes, un grupo de policías lo detuvo para revisarlo, y de manera amenazante un oficial le mostró el arma reglamentaria que llevaba.

Miércoles 17 de junio | 21:30

En medio de la conmoción a nivel mundial por la muerte de George Floyd, como una muestra brutal de la represión policial hacia los sectores sociales más oprimidos y pobres, nos llega una denuncia de un trabajador de Rappi que fue intimidado por la Policía de la Ciudad el viernes, mientras cumplía con su jornada laboral.

Esto no es un caso aislado. Durante el último tiempo empezaron a llegar a La Izquierda Diario decenas de casos de abuso policial en Argentina, que vienen de la mano de la crisis social y económica que atravesamos. La respuesta que tiene el Ministro de Seguridad Sergio Berni y los gobiernos, tanto nacional como provinciales, para los sectores más vulnerables, es la represión y la utilización de la fuerzas para contener. Esto se puede ver en los casos de militarización de los barrios, en lugar de la aplicación de tests masivos como recomiendan los especialistas.

Reproducimos su testimonio:

“Soy trabajador de Rappi. El viernes pasado en Palermo, mientras estaba llevando un pedido, me paró la policía que de una manera amenazante empezó a preguntarme que estaba haciendo y para donde iba. Le mostré que estaba haciendo un pedido que por favor me dejen trabajar, que no podía llegar tarde porque Rappi me puede bloquear la cuenta. Sin importarle lo que les dije, los dos oficiales empezaron a insistir para que les muestre el pedido, yo le repetí que no tenían que hacer eso que por favor me dejen trabajar. La respuesta de la policía fue llamar a dos testigos y empezar a revisarme la mochila de Rappi, revolviéndome todo y luego de una manera muy violenta me hicieron un cacheo a mi. Mientras lo hacían me decían que yo no sabía nada, que ellos si quieren me pueden revisar. Cuando terminaron, y como no me encontraron nada, los testigos se van. Al quedarme solo, se pone peor. Empiezan a decirme “Vos no entendés nada, yo soy policía y te reviso cuando quiero, eso te lo enseñan en la primaria... hace 5 años que estoy trabajando en la calle mirà si vos me vas a enseñar a mí, sos tarado, la policía te puede revisar cuando quiere”. Yo insistí que por favor me dejen ir a trabajar y ahí me dicen que era más importante que ellos me revisen a que yo trabaje.

Cuando terminan de decirme eso, le pido sus nombres, a lo que me contestan que le saque una foto al nombre que tienen en su chaleco. Pero como si todo lo que había pasado fuera poco, cuando le saco la foto señala su arma de una manera provocadora. La verdad fue un momento horrible pero no es la primera vez que me para la yuta, y sé también que no me pasa a mi solo sino a miles de pibes más: que por el color de piel, por tener visera o vestir con ropa deportiva nos paran y nos humillan.

Esto en el marco de una situación mundial convulsionada por la bronca que generó el asesinato de George Floyd a manos de un policía en Estados Unidos. Acá en Argentina la yuta no es distinta. En Tucumán desaparecieron y mataron a Luis Espinoza, en Chaco atacaron a la comunidad Qom. Acá en Berazategui mataron a Alan, y así una lista larga de casos de lo que hace la policía en nuestros barrios.

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Parece que para el gobierno no son suficientes los laburos de mierda que tenemos. No es suficiente que nos paguen dos mangos o en muchos casos ni nos paguen. No es suficiente que tengamos que pedalear todo el día para poder comer y hasta algunos compañeros terminan dejando la vida en un pedido, sino que también nos mandan a la yuta a que nos maltrate y nos persiga mientras laburamos.

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Estamos cansados de que se vulneren todos nuestros derechos y nuestras libertades. Que la gorra nos persiga por ser jóvenes que no encuentran otra manera de ganarse la vida que no sea pedaleando horas y horas, sin ningún tipo de derecho, sin que la empresa nos reconozca siquiera como trabajadores.

Pero toda esta bronca que tengo la convierto en organización, porque estoy cansado de que la policía nos persiga, de que digan que somos trabajadores esenciales pero no nos garantizan ni los elementos de higiene para poder protegernos en medio de la pandemia. ¡Nuestras vidas valen!

Me organizo en La Red, con cientos de pibes y pibas de las app, de call, de comidas rápidas, empleadas domésticas y también con pibes sin laburo”.

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