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SAN ISIDRO

Torturas y simulacros de fusilamiento: así “cuida” Gendarmería a los pobres en San Isidro

Vecinos de La Cava denunciaron penalmente que gendarmes del destacamento del Campo Municipal de Deportes local los sometieron a golpes, amenazas de ahogamiento, violación y hasta el secuestro de un menor de 15 años. A una niña de 7 años la hirieron con balas de goma.

Lunes 13 de abril de 2020 | 16:16

Foto: Que Pasa Web

Desde que comenzó la cuarentena, más de 100.000 personas fueron detenidas o demorada en todo el país por aplicación del DNU 297/2020. Policías provinciales y fuerzas federales, a cargo de la ministra Sabina Frederic, cometieron todo tipo de violencia contra los sectores populares. Sin embargo la titular de la cartera de Seguridad, cuando días atrás dio un informe en la comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados, sostuvo que "al primer caso que tuvimos de violencia institucional pasamos a disponibilidad a los tres gendarmes”. La ministra dijo que se encargaron de las diez denuncias que recibieron, pero parece que se le "pasaron" por alto los más de treinta mil casos.

En los primeros días de abril, en el barrio La Cava, en la localidad de San Isidro, los gendarmes a cargo del Ministerio de Seguridad conducido por Frederic, cometieron actos de torturas contra un familia.

Vecinos del barrio La Cava presentaron un hábeas corpus ante las torturas a las que fueron sometidos por gendarmes del destacamento ubicado en el Campo Municipal de Deportes Nro 1 de San Isidro. Fueron sometidos a golpes, amenazas de ahogamiento, violación, siendo secuestrados algunos de ellos, incluido un menor de 15 años, a quien sometieron a torturas y simulacros de fusilamiento. Entre las víctimas hay una niña de solo 7 años, que fue herida con balas de goma.

La Cava es uno de los barrios más pobres de uno de los partidos más ricos del conurbano. Su intendente es Gustavo Posse, hijo de Melchor, familia que gobierna el municipio desde 1983. "San Isidro es distinto" dice el slogan municipal, pero lo cierto es que la pobreza y la represión son cosa de todos los días, que recrudeció ante el aislamiento social obligatorio.

Este medio tuvo acceso al hábeas corpus colectivo presentado por vecinos del barrio, acompañados por concejal de San Isidro Gastón Fernández del Frente de Todos.

En el escrito solicitaron el pase a disponibilidad de todos los uniformados, ya que las víctimas comenzaron a recibir amenazas de los efectivos. Según informó a este medio el concejal Fernández, los más de 30 gendarmes actuantes en ese destacamento fueron trasladados para realizar tareas administrativas fuera de la zona, y les fueron retiradas las armas reglamentarias.

Ante la denuncia en el Juzgado de Garantías N° 1 de esa localidad, el destacamento fue allanado y el pedido de los vecinos es que sean echados los gendarmes responsables de semejante brutalidad.

En el informe que acompaña el hábeas corpus, las víctimas detallan cómo los gendarmes los sometieron a todo tipo de torturas y vejámenes, incluso a una niña de 7 años a quien hirieron con balas de goma y a un menor de 15, a quien secuestraron y ultrajaron en las instalaciones del Campo de Deportes donde se encuentra el destacamento, ubicado en la calle Neyer a pocas cuadras de la Avda Andrés Rolón, donde se encuentra el barrio La Cava.

En el informe las víctimas dan cuenta de la brutalidad de la Gendarmería, que si bien no es ninguna novedad para quienes viven allí, los hechos que denuncian son de tal gravedad que provocan espanto. La denuncia contiene una serie de hechos que ocurrieron desde fines de marzo.

Una joven de 18 años de edad relató como el domingo 29 de marzo por la noche fue víctima de vejaciones por parte de un grupo de gendarmes, en el marco de un allanamiento que estos realizaron en su casa familiar. La joven relata que los agentes de gendarmería irrumpieron con una violencia desmedida, golpeando y pateando a las personas, disparando varias veces con posta de plomo. Fue herida en su pierna izquierda.

En ese mismo momento también hirieron con balas de goma a una niña de tan solo 7 años, debiendo ser atendida en el Hospital de Niños de San Isidro.

El padre de la niña explicó que luego de la primera atención comenzó a levantar fiebre por lo que tuvieron que volver a llevarla al hospital donde le informaron que estaba fuera de peligro. El hombre explicó que su hija comenzó a experimentar graves síntomas anímicos como hipervigilancia “cualquier ruido la altera y se pone alerta”, miedo a las fuerza de seguridad “todo el tiempo pregunta si la policía está cerca, les tiene miedo” y retraimiento emocional.

Luego de que hirieran a la niña y mientras la joven de 18 años intentaba impedir que golpearan a su novio, fue reducida violentamente por estos agentes, quienes la arrastraron agarrándola de sus cabellos y cuando ella les exigió que no debían tocarla por ser mujer, estos la desnudaron rompiéndole la remera.

De forma simultánea los agentes humillaban a todos los presentes a los gritos y con insultos. "Que luego de ello, fue llevada por un allegado al hospital central de San Isidro donde le extrajeron tres postas de plomo que tenía alojadas en su pierna izquierda. Que el profesional médico en el hospital no registro el origen de las heridas", dice en el escrito los denunciantes.

Tras este suceso el novio de la joven denunció que los mismos efectivos de Gendarmería volvieron a irrumpir en la vivienda durante la madrugada del día siguiente. En esta ocasión, y mientras el joven se encontraba con otros allegados, fue reducido violentamente para introducirlo en el móvil de Gendarmería. Durante su traslado hacia el destacamento, tanto él como otra persona fueron brutalmente golpeados, insultados y amenazados de muerte.

Una vez en el destacamento ubicado en el “Campo Municipal Nro 1” fueron sometidos a un simulacro de fusilamiento. El joven relató los hechos: “… nos apuntaron a la cabeza con una pistola y gatillaron varias veces…”.

Luego los amenazaron con ahogarlos en un tacho con agua, además fueron golpeados en todo su cuerpo a través de golpes de puño y patadas. Recién a las 14 h del lunes fue liberado bajo amenaza de muerte si lo volvían a ver por la calle.

El joven estaba tan golpeado que pudo trasladarse al hospital central de San Isidro recién el martes alrededor de las 18:00 h, cuando apenas pudo recomponerse de los dolores que no lo dejaban moverse.

Pero la persecución no termina allí. El domingo 5 de abril la misma familia fue despertada durante la madrugada por un operativo de Gendarmería. En ese momento los gendarmes reducen violentamente a un menor de 15 años y lo suben a una camioneta oscura tipo Trafic, esposado y a los golpes, mientras disparaban con postas de goma.

El joven de 15 años relató cómo los gendarmes que lo trasladaron en la Trafic lo golpearon salvajemente en la cabeza. Mientras se encontraba en la camioneta pudo reconocer a otro joven que también fue subido a la camioneta por los gendarmes y vió a los agentes como le pegaban.

Una vez que llegaron al destacamento de “Campo 1”, lo bajan de la camioneta y lo arrojaron contra una reja lindante al ingreso y mientras algunos agentes lo sujetaban otro de ellos intento meterle un bastón (tonfa) por el ano “me querían meter un palo de eso que usan ellos (en referencia a los gendarmes) en la cola” “me gritaban puto, atrevido, mientras me quería meter el palo en la cola”.

Luego de ello fue alojado junto al otro joven en un pequeño baño, arrodillados contra el piso donde se les ordenó que mirasen la pared “creo que para que no les viéramos la cara”.

Allí seguían golpeándolo, hasta que en un momento entró un gendarme y comenzó a gatillar un arma a sus espaldas practicando un simulacro de fusilamiento, mientras uno de los gendarmes filmaba con su celular. Los jóvenes fueron amenazados para que no denuncien las torturas. Fueron liberados recién a las 7 de la mañana del lunes.

En el informe que acompaña el hábeas corpus colectivo se señala que: "La presencia de estos efectivos en el barrio representa una amenaza verdadera y permanente.
Cabe agregar que existen otras víctimas de dicho episodio, algunas de ellas con heridas de posta de goma. Las cuales a la hora de la presente acción temen realizar denuncia penal o testimonios por miedo a represalias por parte de los agentes de Gendarmería".

Maldita Gendarmería

Estos hechos brutales en el marco del aislamiento social obligatorio, vuelven a mostrar a la Gendarmería, que es común a todas las fuerzas represivas y que se repite en especial en los barrios más pobres.

La misma Gendarmería responsable de la desaparición y posterior muerte de Santiago Maldonado, de las represiones en Panamericana a los trabajadores en lucha por sus derechos y sus puestos de trabajo, entre otros crímenes arremete contra las y los vecinos de los sectores más vulnerables.

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