Géneros y Sexualidades

MUJER

Todos contra la violencia machista

Otra masiva movilización rebalsó las calles que gritaron #NiUnaMenos. Este 19 de octubre, bajo la convocatoria a un #ParoDeMujeres, nosotras nos volvimos a poner al frente para pelear por nuestro derecho a la vida y a que esa vida esté libre de todo tipo de violencia.

Laura Vilches

Legisladora provincial PTS-FIT | @VilchesLaura

Jueves 20 de octubre de 2016 | Edición del día

Esa violencia es profunda, milenaria, estructural. Ocurre cada vez que conseguimos un trabajo en negro o tercerizado; cada vez que nos pagan menos por hacer la misma tarea que los varones; cada vez que nos echan por quedar embarazadas. La violencia se ejerce cuando sólo somos un cuerpo que se vuelve objeto del que se opina en las pantallas de televisión, un objeto de deseo o de odio, cada vez que aparece una más de nosotras arrojada a la basura o desaparece por las redes de trata. La violencia existe cuando se nos niega a decidir la maternidad, a decidir sobre nuestro propio cuerpo. La violencia se ejerce cuando se nos niega la palabra, el derecho al descanso, el acceso a la cultura.

Cada una de estas violencias tiene responsables directos. Son aquellas instituciones que dirigen a la sociedad para que esta forma de vida se mantenga intacta. Son los gobiernos como el de Macri o los del PJ, FPV o la UCR que siguen sin votar las leyes de emergencia contra la violencia de género como la que presentamos en las legislaturas y el Congreso con mis compañeros Myriam Bregman y Nicolás del Caño. En lugar de centenares de refugios, subsidios igual a la canasta básica, licencias, profesionales a disposición de las víctimas de violencia, prefieren que el presupuesto vaya para pagarle a los fondos buitre o perdonar a los empresarios que fugaron dólares y evadieron impuestos.

Responsables son las conducciones gremiales traidoras que aceptan la precarización laboral, la baja de los salarios, el aumento de las tarifas, los despidos y las suspensiones. Es la Iglesia que se opone a derechos elementales para evitar la muerte de cientos de mujeres jóvenes, pobres y trabajadoras por abortos clandestinos.

Evidentemente, los que se oponen a que las mujeres avancemos con nuestros derechos son muchos y están organizados.

Nosotras tenemos que hacer lo mismo, como en cada 3 de junio que nos movilizamos contra los femicidios acompañadas de nuestros compañeros de trabajo, de nuestros hijos e hijas, hermanos, parejas, de los varones que también se espantan y quieren acabar con la violencia machista. No podemos permitir que en esta pelea que damos para defender nuestras vidas, se nos impongan las divisiones que sólo favorecen a las patronales y el gobierno, que son los mismos que nos tienen a todos, hombres y mujeres, precarizados, despedidos o en negro. Los mismos que dejan a los y las trans sin posibilidad laboral; los mismos que condenan a las mujeres y varones inmigrantes a los peores trabajos. No podemos permitir que nos dividan. Por eso desde Pan y Rosas y el PTS-FIT en cada lugar de trabajo llamamos a que la CGT y la CTA, convocara al paro para que trabajadoras y trabajadores pudieran movilizarse por todas nuestras demandas.

Necesitamos fortalecer nuestros lazos como mujeres y con nuestros compañeros, aliados en la lucha, para fortalecernos.

Como debatimos y propusimos las compañeras de Pan y Rosas en el Encuentro de Mujeres, tenemos que impulsar en cada lugar de trabajo y estudio Comisiones de mujeres para organizarnos y salir a las calles contra todas las formas de violencia machista. Se demostró que desde ahí, también pudimos arrancar el paro en algunos lugares de trabajo, para que todas y todos podamos marchar. Cuestionando la propuesta de grupos feministas que propusieron que el paro sea solo de mujeres. En todos los lugares de trabajo y casas de estudio donde mis compañeras y compañeros, como Lorena Gentile en Kraft, propusieron parar en apoyo a la lucha de las mujeres, varones y mujeres votaron a favor. Mostrando que la única manera de imponer medidas efectivas a favor nuestro es con la unidad de todos los que repudiamos la violencia contra las mujeres. Por eso la jornada del 19O se expresó con fuerza en los lugares de trabajo.

Si realmente queremos acabar con la violencia machista desatemos un movimiento de miles que organice a millones de mujeres en el país. Esto es una responsabilidad de todas las organizaciones que pelean por los derechos de las mujeres.

Imaginemos por ejemplo, que en 5000 escuelas de todo el país, en 300 o 400 hospitales, en 100 o 200 fábricas impulsáramos comisiones de mujeres para debatir qué problemas tenemos y cómo pelear contra ellos. Imaginemos todo lo que podemos hacer para convencer a nuestros compañeros estudiantes y trabajadores para que peleen junto a nosotras exigiendo a las burocracias sindicales que defiendan nuestros derechos. Imaginemos esa fuerza social de miles de mujeres y varones que vimos en cada movilización contra los femicidios, organizada desde abajo y democráticamente.

Sabemos que cada conquista que logremos no está asegurada mientras exista la explotación de la inmensa mayoría de la sociedad y aunque podamos avanzar en nuestros derechos formales, no habremos acabado con el machismo ni la explotación.

Por eso necesitamos fortalecer una perspectiva política propia de las mujeres, los trabajadores, la juventud para acabar de raíz con la opresión y la explotación. Por eso estamos organizando un gran acto junto al Frente de Izquierda que demuestre nuestra fuerza y organización, y que sea un nuevo paso para desterrar la violencia machista en todas sus formas y frenar los femicidios.

Quienes pisamos otra vez las calles en el #ParoDeMujeres tenemos el desafío de salir a la cancha junto a los compañeros del PTS y el Frente de Izquierda en Atlanta, el próximo 19 de noviembre, para demostrar que no somos pocas, no estamos solas y estamos organizadas.







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