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Red Internacional

Elecciones.Todo lo que tenés que saber (y nunca te explicaron) sobre el voto en Sociales UBA

Ante las inminentes elecciones en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y el ataque antidemocrático que sus autoridades y los respectivos consejeros están llevando a cabo con la modificación de las instancias de votación, creemos necesario pasar en limpio cómo son las elecciones en nuestra facultad y así saber qué es lo que se encuentra en juego.

Ana FlorínPolitóloga UBA - @anihall_

Nicolás MansillaEstudiante Sociología UBA @NicxMvnsi

Domingo 30 de mayo | Edición del día

Este año se celebran unas nuevas elecciones obligatorias para decidir los representantes del Consejo Directivo, Juntas y Directores de Carrera. Se trata de una instancia muy importante, ya que en esos órganos se deciden todos los asuntos trascendentales relacionados al gobierno de la Facultad. Sin embargo, muy poca gente tiene una idea acabada sobre los mecanismos por los que se conforman. Entremos, entonces, al mundo intrincado, innecesariamente complejo y bastante injusto de las elecciones en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

Comencemos por el Consejo Directivo, el principal órgano de cogobierno de la facultad. Está compuesto por 16 consejeros: 8 pertenecientes al claustro de profesores (50%), 4 al de graduadxs (25%) y 4 al de estudiantes (25%). ¿Cómo se reparten estos cargos? En el claustro de profesores se otorga 6 representantes a la fuerza con más votos y 2 a la segunda; pero si la minoría accede a más de un 33% de los votos, la repartición es de 5 para la primera y 3 para la segunda. Mientras que en estudiantes y graduados se le otorgan 3 puestos a la primera fuerza y 1 a la segunda. El claustro de profesores vota cada cuatro años, los otros cada dos.

Estos consejeros, una vez en sus cargos, elegirán al futurx Decanx, máxima autoridad de la Facultad. Esto último implica que la elección del/la Decanx se realiza mediante un “voto indirecto”, ya que su designación depende de la conformación del órgano y no del voto particular de cada unx en las urnas. Lxs Decanxs tienen un mandato por 4 años, por lo que hay elecciones de Consejo que vendrían a ser “de medio término” y otras en las que se pone en juego ese puesto.

Además, es el órgano encargado de todas las decisiones que toma la facultad, desde aprobar los cambios en los planes de estudio que surjan desde las juntas de carrera, la asignación de presupuesto, programas contra la violencia de género, declaraciones y pronunciamientos, cuestiones de política académica, etc.

Este año, como sucede cada cuatro, se va a realizar la elección del Rector de la UBA, esto se realiza una vez que fueron electxs todxs lxs consejerxs de las trece facultades, se convoca a una asamblea universitaria donde participan quienes salieron electos de la decisión sobre quién estará al frente de nuestra universidad. También existe el Consejo Superior de la UBA pero de eso podemos hablar en otro momento.

Pasemos a las Juntas de Carrera. Funcionan de una forma similar al Consejo Directivo, excepto que su jurisdicción es cada una de las cinco carreras de la Facultad. Están integradas por 15 miembros: 5 del claustro de docentes (33,3%), 5 de graduadxs (33,3%) y 5 en el de estudiantes (33,3%). ¿Conformación? Si la primera minoría alcanza un 33% de votos, entonces se reparten 3 miembros para la mayoría y 2 para la minoría; si la primera minoría no llega a ese porcentaje pero sí al 15%, entonces serán 4 miembros para la mayoría y 1 para la minoría; en el caso de que haya una segunda minoría con 15% de votos, entonces irán 3 para la mayoría, 1 para la primera minoría y 1 para la segunda minoría. Se vota cada dos años.

Las Juntas de Carrera tienen un carácter “consultivo” en sus respectivas carreras. En otras palabras, pueden realizar propuestas pero la última palabra la tendrá el Consejo Directivo.

Por último pero no menos importante, la elección de Directorxs de Carrera. Cada claustro (profesores , graduadxs y estudiantes) aporta un 33,3% para la elección. Se trata de un voto ponderado y directo. Para que se entienda mejor: hay muchos más estudiantes que profesores, por lo que el voto individual de cada alumnx valdrá menos porque su claustro sólo otorga el 33,3% de los votos totales. En consecuencia, como sucede reiteradas veces, asumen Directorxs de Carrera que, en el conteo total, tuvieron menos votos que sus contendientes. También se vota cada dos años.

Además de complicado, poco representativo

Como pudimos intuir en el apartado anterior, hay algunos puntos que no cierran. Uno de los principales es la distribución de cargos por claustro. Pongámoslo en números: en las elecciones de 2017 votaron 235 profesorxs, 4163 graduadxs y 11.463 estudiantes. O sea, hubo casi 50 veces más votos de estudiantes que de profesorxs.

Esta diferencia de cantidad no se ve reflejada en la representatividad dentro de los órganos de cogobierno. Como vimos, en el Consejo Directivo el claustro de profesorxs tiene 8 miembros contra los 4 de estudiantes. Y en las Juntas, profesorxs, graduadxs y estudiantes poseen 5 miembros cada uno. O sea, ese poco más de doscientos profesorxs tuvieron más poder de decisión que once mil estudiantes.

En cuanto a lxs Directorxs de Carrera, estos no se eligen, lucha histórica mediante, mediante el voto indirecto -como en el Decanato-. De todas formas, rige el ya mencionado “voto ponderado”. Esos más de once mil estudiantes representan tan sólo el 33,3% de su elección, al igual que graduadxs y profesorxs. El voto docente, de nuevo, vale más que el estudiantil.

Agreguemos una situación:. ¿Quienes votan en el claustro de profesores? En la elección del claustro de profesorxs para Consejo Directivo sólo pueden votar quienes hayan podido concursar sus cargos, y ese es un número muy pequeño ya que la mayoría de lxs docentes dan clases sin haberlo hecho -ya sean Titulares de Cátedra, Adjuntos, Jefxs de Trabajos Prácticos o Ayudantes-. Ellxs quedan como eternos interinos. Los concursos se realizan si lo dispone el Rectorado y el Consejo Superior de la UBA. Para colmo, en estas elecciones se han sumado profesorxs concursados del CBC para que puedan votar en Sociales -donde no dan clases- por presión del Rectorado (y agrupaciones afines al mismo como la UES), mientras se sigue pateando para adelante el concurso de lxs docentes de nuestra facultad.

Al nivel de las juntas de carrera, en el claustro de profesores sólo votan lxs Titulares y Adjuntxs -hayan sido concursados o estén ad honorem-.
En consecuencia, y en el mejor de los casos, la mayoría de lxs docentes puede votar solamente en el claustro de graduadxs. Como dato al pasar: se calcula que hay alrededor de 700 docentes ad honorem.

En cuanto al personal no docente, directamente no tienen voz ni voto en las decisiones de estos órganos.

¿Alguna otra mala noticia?

Sí, como desarrollamos en este artículo, este año se ha decidido de forma unilateral y con complicidad de la Decana Carolina Mera, el Consejo Directivo, las Juntas de Carrera y lxs Directorxs de Carrera -todos órganos actualmente en manos de las corrientes radicales, peronistas y kirchneristas- que se desdoblen las elecciones en tres tramos: en una primera fecha votarán profesorxs, luego graduadxs y, por último, estudiantes. Por lo tanto, cuando lxs estudiantes vayan a votar, las elecciones ya estarán decididas en un 66,6%. Otra vez, claustros cuya composición es muy menor al estudiantil terminarán incidiendo en la elección con una ventaja, esta vez, sumamente holgada.

¿El resultado? Aunque no podremos explayarnos aquí detenidamente, podemos pensar en qué orientación hacia la sociedad tienen nuestras carreras actualmente. Esto no es superfluo. La decisión sobre la currícula de las carreras implica el para qué se forman los estudiantes de las carreras. Si su objetivos son la inserción laboral, la adaptación a las necesidades del mercado, el pensamiento crítico hacia las formas de democracia y sociedad que actualmente tenemos, la intervención en los espacios públicos, entre otros, es una cuestión que concierne al conocimiento creado e impartido dentro de la Facultad. Y este no es un punto menor.

Las cosas deben cambiar

Se hace imperioso el debate alrededor de la formación estudiantil. Actualmente, las carreras tienen un gran énfasis puesto en la actividad académica disociada de las problemáticas sociales que aquejan a nuestro país y continente. Como si viviéramos en un mundo aparte, la mayoría de los debates alcanzan sólo a la estrecha frontera de las paredes del edificio en Constitución

Pero estas discusiones no se pueden dar con la cancha inclinada. Es necesaria una redemocratización de nuestra Facultad -por no mencionar las otras Facultades y Universidades-. Por eso, en primer lugar, proponemos que exista una mayoría estudiantil en los órganos de cogobierno: a riesgo de ser reiterativos, no es aceptable bajo ningún punto de vista que 200 docentes tengan un mayor poder en la toma de decisiones que 11.000 estudiantes.

Esto viene de la mano con el planteo del voto directo de las autoridades, pero no en los términos en los que se da actualmente para lxs Directorxs de Carrera. Una persona debe valer un voto, dejando atrás la distorsión de los porcentajes de claustros que suponen el voto ponderado.

El personal no docente debe tener derecho a decidir sobre nuestra casa de estudios. Se trata de quienes sostienen materialmente a la Facultad y permiten su funcionamiento para tener nuestras clases y encuentros dentro de las sedes. Su exclusión es una situación intolerable.

Por último, se necesita un claustro único docente. En otras palabras, que todxs lxs docentes, sin distinción en cuanto a ser Titulares, Adjuntxs, Titulares de Trabajos Prácticos o Ayudantes, puedan votar en su claustro más allá de que estén nombrados o concursados. Por supuesto que la situación ideal sería que todos puedan concursar. También que todxs lxs docentes estén en blanco y con salario digno. Esa es una de las tantas luchas por seguir dando. En el trayecto, lograr que puedan ejercer su voto como docentes es una reivindicación imposible de soslayar.

Sólo de esta manera podremos conseguir una verdadera democracia en Sociales y en el resto de las instituciones educativas. Creemos que es necesario entender cómo funciona la maquinaria electoral vetusta, angulosa, distorsiva para poder comenzar a cambiar estas situaciones de injusticia. En definitiva, somos estudiantes de Sociales y -quizás sea una frase de perogrullo- nos deberíamos interesar por el funcionamiento de las distintas esferas de la sociedad. La académica, en este caso

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