Cultura

CINE - ESTRENO

Tiempo perdido, una mirada sobre la vida, el corazón y el tiempo

Una reseña sobre Tiempo Perdido de Francisco Novick y Natalio Pagés, que se estrena el martes 24 por Cine.ar

Lunes 23 de noviembre de 2020 | 09:27

“Es un alivio saber que a pesar de todo un
acto deliberado de coraje todavía
es posible en este mundo”. Peer Gynt, Henrik Ibsen

Agustín Levy ( Martín Slipak) es un académico argentino que vive en Noruega hace varios años. Regresa al país convocado por la embajada noruega en Argentina para dar una conferencia sobre literatura nórdica y la influencia del teatro de Ibsen. Desde su arribo, paseando por la ciudad de Buenos Aires, pareciera que a Agustín todo le es ajeno. Que ve una ciudad distinta. Pasaron los años, y decide reencontrase con un viejo amor de la adolescencia y con su profesor de literatura del secundario, hombre de las letras a quien él admira y que de alguna manera, marcó su camino.
La mayor parte de la película se concentra en este encuentro. Mientras Agustín intenta hablar de Literatura, de las ideas, alejado de cualquier diálogo sobre emociones y sentimientos, el profesor habla de su vida, el exilio, la biblioteca que tuvo que tirar por la persecución de la dictadura cívico militar y los avatares de un amor perdido y otro que viene.

La academia representada por Agustín y el corazón traído a la mesa por el profesor quien ahora, alejado de lo académico, valora la acción por sobre el lugar confortable de la butaca de la computadora. La tecnología, la destrucción del planeta, la pobreza, y la necesidad de hacer algo, son los temas que tocarán los comensales en la mesa de un restaurant. Plano contra plano, punto y contrapunto de un duelo de palabra de dos que han tomado diferentes decisiones de vida. La razón y el corazón, un profesor que se aleja del mundo de las ideas, para pasar a la acción, el contrapunto entre un joven que ve los obstáculos paras seguir con su carrera académica, con un hombre que impone el corazón y las sensibilidad
Un encuentro que dejará sin sabores, decepciones y un redescubrir del mundo.
Martín Slipak compone con certeza milimétrica un Agustín parco, controlado, displicente. Metódicamente enfocado en su carrera. La cámara recorre cada gesto, la mano que no extiende, la risa que no aparece y la forma organizada en que hace cada tarea. Sobrio, medido, contenido y meticuloso. La música acompaña el recorrido por la ciudad con nostalgia y el guión, sin brillar, atrapa.

En diálogo con A pantalla revuelta , Francisco Novick uno de sus directores, cuenta cómo surgió la idea de la película “Tiempo Perdido surge de una reunión de situaciones biográficas, básicamente de una relación con un docente de literatura del secundario que me marcó el camino, que fue la inspiración principal y que en la película funciona como un contrapunto de nuestro protagonista. Por otra parte, junto con Román Fernández y Natalio Pagés, con quienes co-escribimos el guión, queríamos hacer una pieza intimista que hablara sobre un tema muy contemporáneo: la dificultad para acceder a nuestro mundo emocional. Esas dos ideas confluyeron en una película”
Al mismo tiempo contó por qué la elección de la literatura nórdica:
"Nos parecía divertido y paradojal que el protagonista fuera alguien frío y casi infranqueable y, a la vez, todo su trabajo girara alrededor del estudio de una literatura sumamente apasionada y trágica. Su trabajo suena, especialmente para un argentino, algo muy ajeno, y eso también habla del personaje."

En relación al interesante contrapunto entre el joven enfocado en su carrera y el viejo profesor que cree en que hay que pasar a la acción, donde hay un duelo entre razón y corazón. El director agregó "Sin dudas. Agustín, nuestro protagonista, es un hombre joven que ha ganado reputación internacional dentro de su campo. Vive viajando por el mundo, obsesionado con juegos mentales y casi aislado del mundo real. Como el personaje solo está preocupado por las ideas, vive una vida igualmente abstracta, donde las necesidades humanas básicas tales como comer, dormir y amar son invisibles. Sin embargo, el encuentro con personajes de su pasado pone en tela de juicio sus certezas más profundas y, al final, Agustín entiende algo sobre sí mismo: descubre que ha vivido una vida bloqueando todas sus emociones, en la relación con sus pares, con su vocación, incluso desconociendo que estaba enamorado. La película habla entonces sobre la incapacidad de registrar nuestros sentimientos y deseos más íntimos, algo que se ha vuelto la norma de nuestro tiempo”

Trailer:

Estrena el 24 por Cine.ar

Tiempo perdido
Dirección: Francisco Novick, Natalio Pagés
Guión: Francisco Novick, Natalio Pagés y Román Fernández
Fotografía: Delfina Margulis
Elenco: Martín Slipak, Javier Lorenzo, María Canale,
Productora: Colectivo Rutemberg







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