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PANDEMIA Y PRECARIZACIÓN

Testimonio: fallo ordena reinstalar a un ayudante de cocina despedido en la cuarentena

Un restaurante porteño me despidió de manera ilegal y discriminatoria, por ser población de riesgo. Con abogados del CeProDH obtuvimos un fallo que le ordena la reinstalación.

Maxi Martínez

@_maxifco

Sábado 16 de mayo | 21:05

Foto: Enfoque Rojo

Soy trabajador gastronómico. Hace casi un año y medio que laburo de ayudante de cocina en un bar de Palermo y eventualmente también en otros dos restaurantes, porque sino el sueldo no me alcanza. El 24 de marzo le comuniqué a la empresa que no podía seguir yendo a laburar, porque por una afección pulmonar que tengo desde chico, soy parte de la población en riesgo. Su respuesta fue un telegrama de despido, el cual recibí varias semanas después, una vez que ya había entrado en vigencia el DNU que en teoría prohíbe los despidos.

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¿Qué podía esperarse de una patronal como esta? Hasta ese momento yo tenía trabajo, porque tenía la suerte de ser uno de los pocos con una parte del sueldo en blanco. Antes de mi despido discriminatorio, la empresa había decidido deshacerse de otros de mis compañeros que estaban sin registrar, es decir, a más de la mitad. Fue lo primero que hizo ni bien empezó la cuarentena, así nomás, con un mensajito de texto: 9 compañeros a la calle. A los que seguimos laburando, ni una palabra de condiciones de higiene o prevención de contagio.

Este miércoles, junto a los abogados del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH) logramos que el juzgado falle a favor nuestro y que le ordene a la empresa mi reincorporación, declarando el carácter discriminatorio del despido. También asentando que aquellos despidos informados a los trabajadores con fecha posterior al 3 de marzo (entrada en vigencia de la prohibición de despidos), son ilegales aunque los telegramas hayan sido emitidos antes.

Se tiene que terminar

En el rubro gastronómico es muy común que hagamos dobles turnos o que tengamos dos laburos, porque a pesar de laburar 52 hs por semana en un bar, como cobraba $100 por hora, el sueldo no alcanzaba. En mi caso iba una o dos veces por semana a otras cocinas, a contra turno, generalmente los fines de semana. El viernes entraba a las 17 y salía a las 3 am. El sábado me iba al otro restaurante, entraba a las 8, salía a las 17. Después me iba a las chapas de Belgrano hasta Palermo para meterle de nuevo hasta las 3am. Siempre llegaba una hora tarde, pero prefería que me descuenten esa hora porque en el otro laburo me pagaban un 50% más por la misma tarea.

Con estos ritmos de laburo se me hizo imposible mantener la cursada de la facultad y terminé largando. Lo mismo le pasa a muchísimos pibes y pibas con laburos precarios, unx trata de estudiar para no estar precarizadx toda la vida pero los propios ritmos que te imponen estos trabajos, te la hacen mucho más difícil.

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Algunos de mis compañeros salían a contraturno a hacer delivery en aplicaciones. Con otros nos cruzábamos de casualidad en diferentes cocinas donde nos llamaban para cubrir alguna ausencia o si despedían a alguien y no tenían con quién cubrir el turno. Una compañera cajera metía turnos de 13 horas de corrido los días de más movimiento. Las empresas estan acostumbradas a tratarnos como material descartable, es claro.
No les importan nuestras vidas.

Son muchísimas las empresas que aprovecharon la cuarentena para despedir trabajdrxs, o para suspender o recortar salarios, no solo en el sector gastronómico, es algo generalizado. Por redes sociales y encuentros virtuales por videollamada, venimos conectándonos trabajadorxs de diferentes sectores que estamos pasando situaciones similares con despidos, suspensiones o rebajas salariales, incluso trabajadorxs esenciales laburando sin que las empresas garanticen los elementos de prevención de contagios.

En todos los casos hay algo que se repite: la traición de los sindicalistas de todos los rubros que se sentaron con los empresarios a negociar con nuestros sueldos en lugar de defendernos. Es de público conocimiento el acuerdo entre la CGT, la UIA y el Ministerio de Trabajo que habilita que las empresas suspendan a sus trabajadores aplicando recortes salariales de hasta el 30 %.

Esto sumado a que el Estado decidió financiar a los empresarios con subsidios equivalentes al 50 % del valor que la empresa destina a pagar sueldos. Muchísimos laburantes cuentan que sus empresas están pagando únicamente ese 50 %, es decir, no están poniendo un solo peso de su bolsillo, a pesar de que siguen facturando.

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Aún así los dos partidos políticos mayoritarios (oficialismo y macrismo) se niegan a tratar el proyecto de ley que plantea aplicar un impuesto de solamente el 3 % de las ganancias de los empresarios más ricos del país, para con esa plata crear un subsidio de cuarentena de 30 mil pesos, sabiendo que el IFE no llega a cubrir las necesidades del pueblo trabajador.

No podemos permitir que los empresarios se enriquezcan a costa nuestra, de nuestros sueldos, del hambre de nuestras familias, de que no lleguemos a pagar el alquiler. Dejan laburantes sin trabajo en plena cuarentena para cuidar sus ganancias, porque no quieren dejar de vivir en el lujo.

Por eso nos empezamos a organizar con laburantes de todo el país, estamos poniendo en pie una RED de trabajadorxs precarizadxs, informales y desocupadxs, coordinando entre todos sin importar en qué rubro laburamos, tenemos que superar las divisiones entre nosotros, nos une la precarización, nos organizamos porque los sindicatos nos dan la espalda y necesitamos que se atiendan nuestros reclamos.

El jueves nos manifestamos en distintos puntos del país, mostrando nuestra fuerza y logramos que se nos escuche. Presentamos al Estado nuestros reclamos exigiendo una respuesta inmediata. Pero sabemos que no alcanza con pedir por favor, ellos no van a ceder tan fácil. Es fija que la empresa que me despidió no va a aceptar el fallo como si nada, van a hacer lo posible por desconocerlo y para no reincorporarme. Saben que tienen el apoyo del sindicato que hasta ahora nada hizo por los despedidos o por los informales.

Más que nunca, tenemos que organizarnos, apoyarnos entre todos los laburantes, pelear juntos. Ese es el camino que eligieron los trabajadores reincorporados de la empresa GPS de Aeroparque, que fueron despedidos por pedir condiciones sanitarias y reinstalados gracias a la lucha.

Si todxs nos organizamos y construimos La Red, vamos a tener mas fuerza para pelear por que todxs los despedidos en la cuarentena vuelvan a sus puestos de trabajo, para que todxs cobremos el 100 % de nuestros sueldos, que ningún trabajador o trabajadora esté laburando sin condiciones de higiene y que ninguna familia pase hambre o necesidad.

Si tocan a unx, tenemos que organizarnos todxs.







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