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BRASIL IMPEACHMENT

Temer, el Congreso y el golpe institucional en Brasil: ¿victoria pírrica?

El vicepresidente de Brasil podría llegar a la presidencia sin el voto popular y en medio de una aguda recesión. ¿Podrá pasar el ajuste que pretende la derecha?

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Viernes 22 de abril de 2016 | Edición del día

El vicepresidente Michel Temer (PMDB) es un personaje cuya actividad política suele desarrollarse en las sombras. Con la segura aprobación del impeachment a la presidenta Rousseff en el Senado, subirá al puesto más alto del país sin haber contado con el respaldo del voto popular sino con el apoyo de 346 parlamentarios entre los que se encuentran derechistas, reaccionarios, neoliberales y corruptos de todo tipo. ¿Le alcanzará esta “victoria” a Temer, en medio de un escenario de aguda recesión, para formar un gobierno fuerte y llevar adelante un duro ataque sobre los trabajadores?

La votación del impeachment en la cámara baja puso al descubierto las entrañas de un congreso lleno de reaccionarios, que el PT escondió durante años como parte de la base de apoyo a su gobierno (hoy en la oposición, como es el caso del PMDB). Los discursos parecían transportados por una máquina del tiempo: pidiendo por otro golpe como el de 1964, por Dios, por sus familias, por la Policía Militar, saludando a los torturadores de la dictadura. De esa manera triunfó uno de los pasos decisivos del golpe institucional.

Este golpe fue garantizado paso a paso por el Supremo Tribunal Federal (STF), construido milimétricamente por la operación Lava Jato (que investiga los esquemas de corrupción en Petrobras) y por los medios. Pero fue en última instancia responsabilidad del propio PT, no solo por los años que gobernó con métodos corruptos como partido capitalista, no solo por las luchas no dadas por la CUT contra los despidos en la industria, y los ataques de “su” gobierno, sino también por haber sido Dilma elegida en una disputada elección ganada en contra de los ajustes y haber implementado un gobierno ajustador desde su primer minuto.

El PT apuesta a las críticas internacionales que viene recibiendo el golpe en un intento de ejercer presión sobre el Senado y el STF. Anuncia que tomará medidas de lucha, pero la CUT todavía no ha hecho ninguna convocatoria. Puede ser que lleven adelante algunas acciones, pero todo indica que serán solo las justas y necesarias para mostrar que aún están activos y mantenerse en la ubicación de víctima del golpe, mientras preparan su regreso (electoral). De no existir nuevos hechos, sobre todo aquellos que vengan de la lucha de los trabajadores y de la juventud, lo que tenderá a prevalecer en este escenario será un gobierno de Temer.
A su vez, un gobierno de Temer deberá tomar distintos caminos para enfrentar sus contradicciones.

Cuestionamiento internacional

La prensa internacional mayoritariamente se contrapuso al impeachment, algunos incluso hablaron de golpe. Destacaron la excentricidad y el carácter reaccionario del congreso de Brasil. Ningún dirigente internacional se pronunció claramente a favor del golpe. Estos cuestionamientos generan dudas sobre un gobierno de Temer.

Los medios internacionales ponen en duda la votación del congreso brasilero por temor a la inestabilidad en el terreno de la lucha de clases que esta destitución de Dilma pueda abrir. Pero también porque ven a los que actúan como “jueces” peor que a “los juzgados”. Queda saber si el juez Sérgio Moro, a cargo de la operación Lava Jato, y el procurador general de la República, Rodrigo Janot, seguirán avanzando o si consideran que sus objetivos ya fueron alcanzados, con el ataque al gobierno y al PT. Por ahora, Moro da señales contradictorias, dice que la operación terminará en pocos meses y al mismo tiempo que el país tiene que librarse de todos los políticos corruptos.

El PT se prepara para apoyarse en este cuestionamiento internacional contra el golpe para pegarle a Temer. Un gobierno del actual vicepresidente tendrá que dar muestras más fuertes y rápidas de servicio al imperialismo, con ataques a los trabajadores para mostrarse útil. El “tucano” (PSDB) en las sombras, Aloysio Nunes, fue a Estados Unidos para reunir apoyo internacional al golpe, por ahora sin éxito.

¿Ajustes rápidos antes de que se profundice la recesión?

Los empresarios exigen ajustes rápidos para retomar inversiones. Para el establishment brasilero después de dos años de casi 4% de caída en el PBI, si Temer no logra implementar ataques rápidos hay riesgo de que la economía entre en una espiral recesiva, o incluso depresiva, y con eso que el desempleo pegue un salto rápido.

Por otro lado, si implementa los ajustes, el impacto de esta crisis sobre los trabajadores va a empeorar en lugar de mejorar. ¿Tendrá fuerza para hacerlo? ¿A qué costo para la estabilidad del país?

La burguesía nacional e internacional quiere “flexibilización de derechos laborales” y apertura para mayores negocios en el país. Sin embargo, un gobierno sin legitimidad popular, con el PT en la oposición, con la CUT preparando sus acciones para oponer resistencia y mantener vivo al PT para las elecciones municipales o unas presidenciales anticipadas, tendrá dificultad para imponer este plan. Esto es lo que teme parte del establishment internacional. El “partido de los medios” toma nota de esto y exige acciones rápidas, sabiendo que serán de difícil aprobación y que quizás deban ser hechas a “decretazo limpio”.

La CUT en la oposición, cosa que no se ve desde hace una década y media, debe oponer mayor resistencia a los ajustes. Incluso sin hacerlo, las luchas de la juventud ya muestran que una generación de secundarios y universitarios sin las mismas ataduras y sin sentir de la misma manera el peso de la derrota del PT, toma sus colegios en defensa de la educación, vuelve a parar sus facultades y escuelas “contra el impeachment y los ataques”, como ya estamos viendo en algunos lugares del país.

El plan de Temer solo es posible con más lucha de clases y por medio de decretos (de ahí que el ejemplo de Macri venga como anillo al dedo, aunque el argentino, a diferencia de Temer, fue elegido), dando todavía mayores contornos bonapartistas a este nuevo gobierno.

Dificultad con los de abajo, pero también con los de arriba

Un triunfo de Temer también enfrenta contradicciones por arriba. Si bien hubo una unidad general de distintos sectores del establishment a favor del impeachment, esta no era la salida preferida por todos. Para el diario Folha de Sao Paulo, el excandidato presidencial Aécio Neves (PSDB) o la también excandidata presidencial Marina Silva (REDE), planteaban la salida de elecciones anticipadas. Y lo podrían volver a plantear ante un débil gobierno de Temer.

Por otro lado el discurso anticorrupción que los grandes medios ensayaron contra Dilma, ahora debe dar un giro monumental para blindar al aún más corrupto jefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha.

Otro de los argumentos para habilitar el golpe institucional fue el relacionado con la economía. El principal decía que sacando a Dilma la economía mejoraría. Los medios llegaron al colmo de la hipocresía de defender en sus editoriales de ese domingo de votación que el impeachment sería importante para preservar puestos de trabajo y salarios. Además de esta demagogia de los medios, la principal cámara patronal de Brasil (Fiesp) hizo una intensa campaña contra los impuestos, como si los empresarios los pagaran. Sin embargo, está claro que para sanear las cuentas nacionales a Temer no le alcanzará con atacar la salud, educación y a los trabajadores estatales, sino que también será necesario aumentar los impuestos. ¿Cómo le caería a los empresarios un decretazo de Temer recreando el impuesto a las transacciones financieras (CPMF)?

Además de estas dudas, otra fuente de inestabilidad para un futuro gobierno de Temer está relacionada con que importantes partidos de la oposición no se suben a su proyecto. O Globo publicó una entrevista de página completa a Aécio Neves, afirmando que los tucanos (PSDB) no serían parte del gobierno de Temer. El actual presidente del partido y excandidato a presidente afirma que el PSDB hará pública una carta con un programa para que implemente Temer, que ellos apoyarían desde afuera del gobierno. En la oposición parece prevalecer la posición de Aécio Neves: dejar libre a Temer para que se desgaste y prepararse para el 2018 o eventuales elecciones anticipadas en caso de que Temer naufrague.

¿Victoria pírrica o mano dura y decretazo para imponer el ataque?

Con tantos cuestionamientos y flancos débiles, el gobierno golpista de Temer solo puede imponerse a través de un giro bonapartista. Tendrá a su disposición el mecanismo bonapartista permitido por la Constitución Federal que es la edición de medidas provisorias y decretos de aplicación inmediata (que luego de 60 días requieren la aprobación del parlamento para quedar firmes). Esto es lo que parte del partido mediático le exige: decretazos. Pero imaginemos qué podría despertar en el país una reforma previsional a punta de decretos. Por eso el imperialismo mantiene un pie atrás, por eso Marina y Aécio, además de mirar su propia ambición personal, no abandonan la idea de elección anticipada por la vía de la impugnación de la fórmula presidencial por el Tribunal Superior Electoral (TSE).

Al igual que la victoria de Pirro, la conquista de Temer puede salir demasiado cara a él y a su partido. No solo no tienen por delante una agenda “tranquila y favorable” sino que justo después están las elecciones municipales.

Hay grandes dificultades para la estabilidad del gobierno, no solo por su asunción golpista sino por ataques que debería implementar y por la previsible lucha de clases. Es posible que logre pasar muchos o algunos de estos ataques. Es posible que un gobierno de Temer, a pesar de todo, no sea un gobierno débil. Pero algo es seguro, se diseña para ser un gobierno de más lucha de clases.

Pero antes de las contradicciones que pueda afrontar un gobierno Temer, hoy es posible y necesario luchar contra el golpe, los golpistas y los ajustes de todos los gobiernos. El éxito y fuerza de estas lucha determina no solo la victoria del golpe sino con qué fuerza la clase trabajadora y la juventud se ubica para enfrentar una situación en la economía y en la lucha de clases que se puede agudizar. Por eso es crucial apoyar y ayudar cada lucha a llegar a la victoria. La más emblemática en este momento es la de docentes y estudiantes de Rio contra los ajustes.







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