Política

CASO MALDONADO

Teléfonos descompuestos

Santiago Maldonado desapareció hace 53 días. Con la separación del juez Otranto arranca un nuevo capítulo. Pero las operaciones del Gobierno, Clarín y La Nación siguen a la orden del día.

Daniel Satur

@saturnetroc

Sábado 23 de septiembre de 2017 | Edición del día

En la noche del jueves Clarín publicó que, según pericias de la Policía Federal sobre teléfonos celulares de miembros de Gendarmería que actuaron el 1° de agosto en la Pu Lof de Cushamen, en un audio de Whatsapp un gendarme habla “de un cuerpo que quedó flotando en el Río Chubut”.

Horas después el diario La Nación, para no ser menos, publicó que, según se escucha en otro audio de Whastsapp, otro gendarme afirmó que quien tenía a Santiago “en la camioneta era la sargento Sartirana”.

Pero sobre el anochecer del viernes Clarín desautorizó a su colega e informó que el protagonista del audio difundido por La Nación no era “la” sargento sino “el” sargento Sergio Alejandro Sartirana y que, según el mismo gendarme le escribió al director nacional de Gendarmería apenas supo de la noticia que recorría el país, se lo nombró en un audio a modo de broma (“en un término jocoso”, dice).

El diario de Magnetto y la Gendarmería buscaron así despejar cualquier duda acerca de la posibilidad de que el sargento del escuadrón 35 de El Bolsón tenga algo que ver con la desaparición de Santiago Maldonado.

Clarín, en una demostración de gran capacidad de reacción, aprovechó para difundir el contenido de otro audio del mismo Sartirana, en el que se intenta explicar un poco más de qué se trataba el audio anterior. “Está sacado de contexto. Es un audio más largo, me lo había mandado Pablo, mi amigo de Trelew. El me mandó diciendo que me había nombrado la ministra y se reía porque me nombró como ´la sargento Sartirana´ y yo no lo escuché, yo estaba de licencia. ¿Qué dijo?, no ella dijo ´la sargento´y se reía. Pero ¿cómo dijo?, no, dijo ´la sargento Sartirana fue la que se llevó a Maldonado y se reía, y el audio sigue, y yo le decía, no boludo, encima que me nombra me nombra mal”, cuenta Clarín que cuenta Sartirana.

Así, aparentemente, gran parte del viernes las empresas periodísticas más grandes de Argentina entretuvieron a la audiencia con una chanza que se quiso hacer pasar por noticia. Pero pese a los dimes y diretes, un dato quedó flotando. El sargento Sartirana efectivamente fue parte del pelotón que ingresó aquel 1° de agosto al predio de la Pu Lof en Resistencia. Su “patrulla”, según la versión oficial, la integraban también Emmanuel Echazú (el que supuestamente terminó herido a pedradas), Darío Zoilán (el que supuestamente escuchó cerca del río al sargento Pelozo gritar “¡tenemos a uno!”) y Juan Carlos Pelozo (el que supuestamente gritó, según Zoilán).

Bromas más bromas menos, Sartirana es uno de los gendarmes de los que tanto se habló (desde Bullrich hasta La Nación) pero que no declaró aún ni siquiera como testigo en la causa, cuando ya pasaron 53 días de la desaparición de Santiago Maldonado. Pero no es un gendarme más. Él es uno de los tres uniformados que manejaron los vehículos que ingresaron ese mediodía a la Pu Lof. En su caso, como reconoció la ministra Patricia Bullrich públicamente el 16 de agosto en el Senado, manejaba una camioneta Volkswagen Amarok. ¿No tiene nada para declarar Sartirana?

El caso Maldonado desde ayer inauguró un nuevo capítulo. El juez Guido Otranto, a quien desde esta página se lo catalogó como el mejor funcionario del gobierno de Mauricio Macri, fue finalmente separado de la investigación sobre lo que pasó con Santiago. Ahora la familia del joven desaparecido espera con premura que su reemplazante, el juez federal de Rawson Guillermo Gustavo Lleral, haga algo de todo lo que no hizo Otranto.

Pero lo que parece que no va a cambiar es la voluntad decidida del Gobierno nacional y sus voceros cómplices camuflados de informadores para promover el permanente desvío de la mirada sobre las responsabilidades institucionales y políticas en la desaparición forzada de Maldonado.

Casi como una nota de color el diario de Magnetto terminó confirmando sobre el final de la semana otra maniobra oficial “exitosa”: ni los $ 2 millones de recompensa ofrecidos por el Estado para quien tenga alguna información sobre el paradero de Santiago ni mucho menos el 0800 habilitado por el Ministerio de Seguridad sirvieron en casi dos meses para tener siquiera un dato que permita saber algo de lo que pasó con él.

La cartera que conduce Bullrich confirmó que todo este tiempo fueron más de 200 los llamados que se recibieron al 0800-555-5065 aportando pistas falsas sobre Santiago Maldonado. Y a su vez confirmó que “por ahora no se analiza la posibilidad de subir el monto de la recompensa” en función de los nulos resultados obtenidos.

¿Mala suerte? No. Algo previsible que, no por obvio, deja de tener su trascendencia. Si alguna persona aún desconfía de la comunidad mapuche, de la familia de Maldonado y de los organismos de derechos humanos con esta información no tiene más excusas. La verdad sobre lo que le sucedió a Santiago desde el momento en que se lo llevó Gendarmería de la Pu Lof no la tienen más que sus secuestradores y quienes los encubren.







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