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NATURALISMO

Taxojueves: el ecosistema tuitero de los amantes de la biodiversidad

No se cuida lo que no se conoce, dice el lema que agrupa a los naturalistas. Testimonios sobre una comunidad virtual que crece junto al interés por la naturaleza y su conservación.

Valeria Foglia

@valeriafgl | Editora de Ecología y ambiente

Viernes 15 de enero | 20:33

Atalasis sagroides | Foto: Sol Quipildor (observación en iNaturalist)

Es una comunidad aparte en medio de chicanas, trolls, bots, grietas y teorías conspiranoicas en Twitter. Una donde se pueden apreciar primeros planos de, por ejemplo, pájaros carpinteros, comadrejas, verbenas, cactus y abejas, junto a información completa e intercambios entre especialistas y amantes de la naturaleza. Se respira otro aire.

Desde junio, biólogos, naturalistas, comunicadores y otros interesados por la observación, el estudio y la conservación de la biodiversidad de Argentina participan de un encuentro virtual que tiene diez reglas elementales: se hace los jueves, el taxón elegido debe ser una familia (nunca un género o subfamilia), quien presida una semana deberá elegir a su sucesor y jamás se debe dar a conocer taxones de la siguiente semana. Además, se comprometen a no repetir taxones al menos durante un año, y el team encargado se reserva el derecho de intervenir en caso de incumplimiento de alguna regla. Es indispensable usar el hashtag #Taxojueves y mencionar el taxón elegido. Aunque se pueda pedir el ID de una especie, se recomienda usar iNaturalist, ArgentiNat, eBird Argentina y otras plataformas. Para no excluir a nadie, quien no tenga cámara o fotos propias podrá subir dibujos o fotos de internet. La regla diez, “la más importante de todas” según los organizadores, es disfrutar de las maravillas de la naturaleza que se comparten.

Estas reglas, agrupadas en un hilo en la cuenta oficial @taxojueves, están vigentes desde noviembre de 2020. ¿Cuándo y cómo surgieron los taxojueves, que cada vez atraen más interés? Consultamos a los organizadores y a algunos de los más asiduos participantes de este ecosistema virtual que hace furor entre naturalistas cada jueves ya desde la madrugada.

Pero ¿qué son los taxones? Los taxones son unidades cuya función es clasificar organismos según su jerarquía. De abajo a arriba podemos hablar de especies, géneros, familias, órdenes y clases, que pueden incluir puntos intermedios. Lo más clásico es mencionar el género (un sustantivo en latín) y la especie (un epíteto), dicen los que saben. El hornero, por ejemplo, es el Furnarius rufus, de lo genérico a lo específico. E incluso con subespecies: Furnarius rufus rufus.

Pero no solamente son unidades de clasificación, dice Santiago Benítez-Vieyra, biólogo e investigador del Conicet. "Son linajes, es decir, representan la historia de esos organismos, todos emparentados".

El origen

Todo empezó un 25 de junio de 2020, hace menos de un año y en plena pandemia. Fue Alan Benadía, futuro guardaparques, el que puso la piedra fundacional de los taxojueves al observar e identificar a un taladro rojo en su casa y publicarlo en Twitter. "Uno de los bichos más hermosos que vi en mi vida", escribió.

Sol Quipildor es de La Merced, Salta, estudia Gestión Ambiental y es parte del team que modera los taxojueves junto a Benadía, Bahiano Ayala y Pablo García Arena. “Es una muy buena herramienta que nos ha permitido lograr que mucha gente se involucre en lo que es el cuidado de la naturaleza y conozca un poco la flora y fauna que los rodea. Hay gente que espera el día del taxojueves o investiga días antes el taxón elegido porque quiere prenderse”, dice con entusiasmo.

Para ella, que se define como “chobiadicta” (con predilección por las abejas), se trata de aprender, compartir y difundir. Hace casi un año uno de sus hallazgos fue noticia en ArgentiNat: registró la primera observación del escarabajo Atalasis sagroides, especie que tiene el galardón de ser la única representante de la subfamilia Sagrinae en el país y que ilustra la portada de esta nota.

Sol Quipildor (@SoolQuipildor)
Sol Quipildor (@SoolQuipildor)

Para lo que es la ciencia ciudadana nos ha venido como anillo al dedo, nos ha ayudado mucho a que la gente conozca, comprenda, valore y empiece a cuidar el medioambiente”. Muchas personas, dice Quipildor, hasta empezaron a cultivar sus propias plantas para tener polinizadores nativos, mariposas y pájaros. “Es un ciclo sin fin”, cierra orgullosa.

Su compañero del grupo organizador de los taxojueves, Bahiano Ayala, espera poder retomar sus estudios de Biología en la UBA tras un año sabático. Mientras intenta “activar un viverito de plantas nativas”, le cuenta a La Izquierda Diario cómo se sumó a la experiencia: “Un día cualquiera, Alan subió un taladro rojo (Chydarteres striatus) a Twitter y de manera espontánea nos pusimos a compartir otros cerambícidos [escarabajos, NdR] en el mismo hilo. Arrancó al mediodía y terminó de noche. Ahí Sol dijo que estaría bueno repetirlo y quedó en nada”.

Poco más de un mes después, el 6 de agosto, Ayala armó su propio hilo. Esta vez eligió gorgojos y picudos (Curculionidae), otra familia de escarabajos, especialmente para que sus colegas se sumaran otra vez. Y claro que lo hicieron. Ese día, además, empezaron a dar forma al evento: debatían con qué periodicidad, qué hashtags usarían para unificar los contenidos en Twitter y con qué mecanismo se iban a definir los taxones. “Sol sugirió #taxojueves y ganó por unanimidad. Ah, y ese día se sumó Bombín”.

Bahiano Ayala (@Pampayoh)
Bahiano Ayala (@Pampayoh)

El jueves siguiente fue de Salticidae. Para entonces, cuenta Ayala, ya habían estado invitando gente durante la semana, especialmente el miércoles. “Ahora, en cuanto al funcionamiento, nuestra tarea es más informativa que otra cosa. Respondemos dudas sobre personas y taxones elegibles para que no se repitan y asegurarnos de que siempre sea algo distinto y no sean grupos ni muy grandes ni muy chicos”, puntualiza.

Lo que empezó como un juego y una excusa para conocer gente con afinidad por “bichitos y plantas”, ahora, aunque sigue siendo divertido, adquirió un rol divulgativo, reflexiona Ayala. “Por un lado, cada semana se pone la lupa sobre un grupo distinto y se cuenta por qué son importantes”, pero a la vez sirve para acercar la taxonomía a la gente en general. “Dafna Nudelman, @lalocadeltaper, se re copó", dice, y agrega que una de sus seguidoras, Ornella Gaspari, “se sumó a los taxojueves, se creó una cuenta en iNaturalist, sumó a Las Heras a la gran biobúsqueda del sur y apareció en un diario local”.

La experiencia de los taxojueves es un aporte contra una concepción de ciencia elitista, opina el joven estudiante, y destaca que en plataformas como iNaturalist/ArgentiNat o eBird todos pueden aportar su granito de arena a la ciencia ciudadana. “El taxojueves acerca la ciencia al pueblo: quien no puede sacar una foto a un ave, o no puede viajar para observar una especie, siempre puede compartir un dibujo, un audio, un poema”, explica. Pero aun para quienes no publiquen en el taxojueves implica sí o sí un aprendizaje al tomar contacto con sus contenidos.

Pablo García Arena, más conocido como Bombín, integra el COA Caburé [1] y hace comunicación en eBird. Estudia en la Escuela Argentina de Naturalistas y hace años se dedica en forma autodidacta al conservacionismo. “Nos pareció que Twitter era una buena herramienta para difusión, porque permite poner texto e imágenes, links…, a diferencia de Instagram”, señala, y detalla que todos son usuarios de ArgentiNat (la filial local de iNaturalist, sobre la que volveremos más adelante), que sirve como plataforma para registrar observaciones que luego llevan a Twitter junto a fotos. “La idea es que llegue a la mayor cantidad de gente posible”, coincide con sus compañeros, incluso a aquellos que no se definen como naturalistas.

Pablo "Bombín" García Arena (@ElBombin)
Pablo "Bombín" García Arena (@ElBombin)

“A los insectos que no se conoce por las dudas se les da un chancletazo”, protesta Bombín, para quien los taxojueves son una herramienta para oponerse a la destrucción de la naturaleza. Pero lo que ocurrió lejos de la ciudad, con el desastre de los incendios en las islas del Paraná, también despertó la necesidad de "difundir lo que tenemos para ver lo que se pierde”. Para él, la conservación del entorno natural ante el avance del capitalismo es “una tarea que las fuerzas progresistas, de la izquierda para el centro, deberíamos tomar un poco más”.

Benadía cursa el último año de la carrera de guardaparques y trabaja en un supermercado. "Al disponer de poco tiempo libre por mi trabajo encontré en las redes sociales un canal para transmitir la belleza de lo que nos rodea a los demás", explica, y atribuye el crecimiento de la comunidad tuitera a la necesidad de una iniciativa que una a los naturalistas para mostrar lo que tanto admiran a quienes todavía no lo hacen y llevar a la práctica el lema del naturalismo que dice que "no se cuida lo que no se conoce".

“Esperamos con el team poder llevar el taxojueves a las reservas cuando la pandemia desacelere un poco”, se entusiasma Benadía. “Tenemos la idea de hacer una salida para buscar algún taxón o grupo”, agrega Bombín.

Alan Benadia (@AlanBenadia)
Alan Benadia (@AlanBenadia)

Habla la comunidad

Leonel Roget es el administrador de ArgentiNat, el nodo local de iNaturalist, una plataforma global de ciencia ciudadana que en nuestro país impulsa la Fundación Vida Silvestre, y cuya premisa es poder registrar observaciones de animales y plantas para identificarlos, generando datos de valor científico. “Personalmente, participo de los taxojueves porque conozco bien a quienes organizan la movida. Pero además, cuando la agenda lo permite, desde Vida Silvestre intentamos apoyar y compartir el contenido, ya que nos parece que es una forma muy novedosa de colaboración entre una comunidad cada vez más grande para poner en valor la biodiversidad de Argentina”, dice ante la consulta de La Izquierda Diario.

Roget vincula su participación a su labor como admin de ArgentiNat y destaca la importancia de dar visibilidad a los esfuerzos de conservación, sobre todo a grupos que define como poco carismáticos, como los insectos, las arañas y las plantas.

“El mantra que repetimos siempre los que trabajamos en conservación es que no se puede proteger ni valorar lo que no se conoce. Desde ese lado, el taxojueves es una idea que funciona muy bien”, agrega Roget, quien se dedicaba a la divulgación sobre la naturaleza en redes sociales desde antes de que se dé forma a la consigna de los jueves.

“Es un desafío encontrar nuevas formas de compartir que permitan seguir construyendo de forma colectiva, razón por la que el taxojueves es una gran noticia. Ojalá pueda pasar a otras redes sociales y no se quede solamente en Twitter”, concluye Roget.

Ignacio “Kini” Roesler vive en Bariloche, es biólogo, director científico de Aves Argentinas e investigador del Conicet. Se sumó a los taxojueves en algún momento entre septiembre y octubre de 2020, aunque ya estaba en contacto con los impulsores: “Por estas cuestiones de Twitter y la naturaleza, se amontona la gente”, dice con gracia. A comienzos de octubre, cuenta, le tocó elegir el grupo taxonómico: Squamata, el orden de reptiles escamosos que incluye a los lagartos, las iguanas y las serpientes, entre otros.

“Lo que más me gusta de todo esto es cómo la gente se engancha para revolver sus archivos, ir a buscar fotos, empezar a leer cosas -porque a todos les gusta tirar algún dato, algo raro o novedoso-“, afirma Roesler. Para él, se trata de potenciar colectivamente la iniciativa individual y visibilizar “cosas raras” y menos comunes de lugares remotos. “Se empieza a visibilizar bichos que no son para nada frecuentes en los lugares populares”, agrega.

Kini Roesler | Foto: Gonzalo Pardo
Kini Roesler | Foto: Gonzalo Pardo

“A los que trabajamos en la naturaleza, con fauna, inventarios e identificación y búsqueda de especies, esas nos son familiares, pero no son frecuentes en los medios, ni siquiera en los especializados. Para atraer a la gente se buscan las especies más carismáticas, ‘especies bandera’. En cambio, en los taxojueves lo que hace la gente es buscar rarezas, cosas extrañas, poco conocidas…”, detalla el especialista.

Para Roesler, que se desempeña en investigación científica, también es importante el área de comunicación y divulgación de la fauna y la flora que habita el país. Más en un medio masivo como Twitter, dice, que acerca a personas que viven en ciudades y tienen poco contacto con la naturaleza a esta clase de contenidos. La exposición de “especies bandera” sirve también para el trabajo de conservación de aquellas que están por detrás.

El biólogo Benítez-Vieyra reside en Córdoba y se desempeña como investigador independiente en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal del Conicet. En los taxojueves puede incorporar mucho de su trabajo en el área de ecología evolutiva y biología floral.

Santiago Benítez-Vieyra (@santiagombv1)
Santiago Benítez-Vieyra (@santiagombv1)

Benítez-Vieyra reivindica los portales de ciencia ciudadana porque proveen bases de datos "en las cuales todo el mundo colabora para saber la distribución de las especies, la presencia de especies invasoras o raras, que muchas veces las ve un naturalista antes que un especialista. Es importantísimo para todos los que trabajamos en Biología".

Diego Olivera es naturalista y docente. Hace casi veinticinco años que transita el mundo del naturalismo, como voluntario o freelance en ONG. Se lo ve muy activo en cada jornada taxonómica: “Empecé a participar desde septiembre, y el jueves pasado me tocó ser anfitrión: se me ocurrió el tema de los marsupiales”.

Diego S. Olivera (@DiegoEseO) | Foto: Laura Dodyk
Diego S. Olivera (@DiegoEseO) | Foto: Laura Dodyk

Para Olivera el aporte principal de los taxojueves es acercar a quienes no son del ambiente ni saben de flora, fauna y la enorme diversidad de especies que hay en Argentina. "Sirve para que la gente conozca bichos y plantas increíbles, maravillosos, muchos de los cuales tienen funciones claves dentro de los ecosistemas o son especies amenazadas (porque en casi todos los grupos hay especies amenazadas)", dice.

Los taxojueves se pusieron "picantes" y más interesantes, en su opinión, cuando se dieron cuenta de que, además de subir imágenes, también se podían detallar sus problemas, contar sobre especies amenazadas o exóticas y brindar información acerca de áreas protegidas.

Los taxojueves no solo no se suspenden por vacaciones, sino que sus impulsores preparan nuevos proyectos para dar continuidad a esta iniciativa cautivante que se puede disfrutar sin ser un erudito. Además del nuevo despertar de la juventud para el activismo ambientalista, este renovado interés por la naturaleza y la ciencia ciudadana coincide también con una situación más que preocupante para la biodiversidad, enmarcada a su vez en la crisis climática global. Conocer lo que hay que defender es un primer gran paso para superarla.



[1Club de Observadores de Aves del Barrio Agronomía-Ciudad de Buenos Aires.







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