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URUGUAY

Tabaré Vázquez enfrenta el sexto paro general

Convocado por la central sindical, este jueves (12) se realizó un paro general (parcial) con una multitudinaria marcha desde la explanada de la Intendencia de Montevideo hacia la Cámara de Comercio.

Sábado 14 de noviembre de 2015 | Edición del día

Con la consigna “si a los trabajadores nos va bien al país le va bien” el paro parcial se cumplió desde las 9 hasta las 13 horas y fue convocado en reclamo de aumento salarial, mayor inversión pública y presupuesto para las necesidades del pueblo, culminando con una concentración en la Cámara de Comercio donde hablaron los dirigentes sindicales Marcelo Abdala y Fernando Pereira. Es el sexto paro que se le hace al gobierno frenteamplista en lo que va del año (cinco fueron parciales y uno de 24 hs).

La Cámara de Comercio fue el lugar elegido para la concentración dada las declaraciones de su vicepresidente, Gustavo Licandro, quien expuso a la prensa que los Consejos de salarios deberían eliminarse al sostener que las negociaciones tripartitas “no son positivas”.

El reclamo salarial

Los dirigentes del PIT-CNT cargaron contra los empresarios, quienes abiertamente intentan bajar los salarios de los trabajadores para que sean éstos los que paguen los costos de las crisis que ya se hace sentir en el país. Pero, manteniendo su postura de defensa cerrada del gobierno del Frente Amplio (FA), omitieron referirse a las responsabilidades de Tabaré Vázquez y su gabinete en el progresivo empeoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores.

Abdala señaló las mejoras salariales conseguidas desde 2005 a partir del restablecimiento de los consejos salariales, para intentar mostrar una supuesta política redistributiva de los gobiernos frenteamplistas, sin considerar que solo en el marco de las excepcionales condiciones económicas regionales e internacionales apenas se recuperaron los índices salariales previos a la crisis del 2002 y que ahora, cuando los efectos de la crisis se hacen sentir, el gobierno da claras señales de ajuste, lo que redundará en una pérdida real del salario frente a la carestía de la vida.

El recorte a la inversión pública

El gobierno de Tabaré Vázquez ha venido frenando cada una de las inversiones públicas importantes que se había propuesto: la construcción de una planta de ciclo combinado, del edificio del Antel Arena, la instalación de la fibra óptica, la construcción y puesta en marcha de la planta regasificadora, entre otros proyectos, lo que trajo como consecuencia el envío al seguro de paro de cientos de trabajadores de la construcción y metalúrgicos – sectores que justamente son base de la dirección del PIT-CNT, en especial del Partido Comunista (PCU), generándole una contradicción importante. Con este freno, el gobierno se prepara para capear el impacto de la crisis internacional, negando la asignación de recursos a estas áreas.
Pero los dirigentes de la Central no se animan a plantear que para poder garantizar la inversión pública es necesario dejar de beneficiar a los capitalistas, es decir, dejar de mantener los subsidios a las grandes empresas, las exoneraciones impositivas y dejar de pagar la usurera deuda externa, para poder contar con el dinero necesario para impulsar un plan de obras públicas que realmente satisfaga las necesidades del pueblo trabajador, que no se termine en las obras energéticas sino que incluya la construcción de vivienda populares, la mejora de hospitales y escuelas, y que este plan se encuentre bajo el control y la supervisión de la clase trabajadora, que es quien conoce perfectamente el sentir popular.

La Ley de Presupuesto también esconde un recorte

Tampoco se habla de que en las partidas presupuestarias en las áreas más “sensibles” como salud y educación, el gobierno se apresta a garantizar su funcionamiento (aunque deplorable) a partir de la ya famosa “PPP”, Ley de Participación Público Privada. Esta ley, votada bajo el mandato del “Pepe” Mujica, habilita la penetración de capitales privados (transnacionales) en las empresas de servicios estatales, inclusive en la educación y la salud públicas. Ejemplo de esto es la intención de que el Hospital de Clínicas (que depende de la Universidad de la República) se financie en parte con fondos privados o la posibilidad de que los liceos públicos (o las cárceles) sean construidos y financiados también con esta modalidad.

¿Cómo enfrentar la crisis de los capitalistas?

Las escasas exigencias de los dirigentes sindicales hacia el gobierno no trascienden de un difuso pedido de mayor carga tributaria a “los ingresos más altos” y la declaración de una ley de “insolvencia patronal” que prevé que en los casos en que los empleadores se declaren insolventes, se garantice el pago de los créditos laborales a través de un fondo administrado por el Estado, es decir, una medida claramente insuficiente para evitar los cierres de fábricas y los despidos. Un ejemplo más que demuestra que la dirección oficialista no prepara a la clase trabajadora para enfrentar la crisis que empresarios y gobierno ya quieren descargar sobre sus espaldas.

Frente a los casos de cierre de empresas, como por ejemplo sucede actualmente con FRIPUR (frigorífico de pesca), que cerró sus puertas el pasado 18 de agosto dejando en la calle a 960 trabajadores (en su mayoría mujeres), se puede tomar el ejemplo internacional de experiencias argentinas como Zanón (hoy FaSinPat) y Donnelley (MadyGraf) en las que sus trabajadores las reabrieron y las pusieron a producir bajo su control, exigiendo además la expropiación y estatización de las unidades productivas para que la industria cumpla el rol social de satisfacer las necesidades de la mayoría obrera y popular.

La interna argentina se coló en el paro

La dirigencia sindical oficialista, como ya es su costumbre, no pierde oportunidad para brindar su apoyo a los gobiernos progresistas de la región. Fiel a su tradición de conciliación de clases, los dirigentes expresaron abiertamente que "no somos ajenos a lo que suceda en Argentina" afirmando que no es lo mismo si gana el candidato Mauricio Macri que si gana el candidato de la presidenta, Daniel Scioli. Así, repiten lo que mejor saben hacer: llevar a la clase obrera detrás de un candidato burgués "progre", o bien alguna variante centroizquierdista -o hasta un militar "patriótico" como podría ser el extinto Hugo Chavez, promoviendo así la imposibilidad de que los trabajadores y trabajadoras rompan con sus ilusiones en estos modelos de capitalismos "humanizados" y se propongan generar y construir una alternativa de clase. Apelaban así, como ante el ballotage uruguayo de noviembre de 2014, a que los trabajadores que estaban descontentos con la política frenteamplista, votaran por Tabaré Vázquez frente a la amenaza de la vuelta a la derecha de la mano del nacionalista Luis Lacalle Pou, en una elección que presenta varias similitudes con la que actualmente se dirime en Argentina.







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