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Syd Barrett, el diamante de Pink Floyd

El 7 de julio de 2006 falleció Syd Barret, creador y líder de la legendaria banda inglesa Pink Floyd

Belén Antonela

Residente de hospital de CABA

Jueves 7 de julio de 2016 | Edición del día

El sublime creador y líder de Pink Floyd, quien supo ser la cabeza mentora de la legendaria banda inglesa, falleció por un cáncer de páncreas el 7 de Julio de 2006 en su casa de Cambridge.

Quizás resulte extraño que una intervención de tan sólo cuatro años, de 1964 a 1968, pudiera ser tan influyente en lo que luego sería el ícono musical de la cultura psicodélica. Roger Keith Barrett, más conocido como “Syd”, fue el fundador, compositor y guitarrista de Pink Floyd, durante el breve período antes señalado, aunque aún así, no menos introductorio al universo surrealista y experimental de la mítica banda británica.

Syd nació el 6 de enero de 1946 en la ciudad de Cambridge y desde muy joven se sintió atraído por el arte y por la música, iniciándose en las guitarras a los tempranos 15 años. Fue en la escuela secundaria donde entabló una estrecha relación con su compañero Roger Waters, quien supo percibir el potencial que tenía Syd, invitándolo a formar parte de su incipiente proyecto “Sigma 6”, junto a Nick Mason, Rick Wright y Bob Klose. Este bosquejo musical, sufrió modificaciones tanto nominales como de sus miembros, por lo que a la salida de Klose, la banda se reconfiguró, Waters pasó a tocar el bajo y Syd, siempre elocuente, decidió fusionar los nombres de los músicos de blues Pink Anderson y Floyd Council (género por el cual se inclinaba), para dar inicio a la experiencia “The Pink Floyd”.

El comienzo de la odisea

Por aquél entonces, corrían los años ´65 y el grupo daba sus primeros conciertos en la escena vanguardista londinense. Syd pudo mostrar a la luz su magnífica creatividad a través de las canciones que componía, como en “Interestellar Overdrive”, donde estimulado por el lisérgico LSD, se sumerge en constelaciones musicales y alcanza los límites de la alucinación. En “Arnold Layne”, otra pieza de Syd, relata la historia de un lunático que roba prendas femeninas de los tendederos, quien también está en sintonía con la expedición al LSD. Innovaciones, virtuosismos, naufragios al universo místico, The Pink Floyd con la brillantez de Syd, edita en Agosto de 1967 su primer LP, titulado The piper at the gates of Dawn, donde se percibe la marca personal del genio fundador. La obra fue grabada en los estudios Abbey Road de EMI, donde al unísono y separados por un pasillo, los pares Beatles hacían lo suyo con Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band. Mientras el flower power comenzaba a retirarse de la escena mundial, nacían dos disímiles discos que marcaron la historia del rock.

The Pink Floyd, 1967

La alucinación y el camino al subterfugio

El ingenio y la elocuencia de Syd, crecían proporcionalmente a su adicción al LSD, a tal punto de perderse en los ensayos, abstrayéndose en sus propias melodías y desconcertando a sus compañeros. Lo mismo sucedía en las presentaciones en vivo. El ácido que pudo ser el motor y liberador de la grandiosidad de Syd, contrariamente lo condujo a la paranoia y el desequilibrio. Los miembros de la banda se preguntaban cómo proseguir, ya que la presencia de Syd era insostenible, aunque su partida dejaba una halo de vacío. La decisión fue combinada: incorporar un quinto integrante, David Gilmour, que suplante las ausencias musicales, físicas y mentales de Syd, mientras el cerebro continuase alimentando a la maquinaria. Lamentablemente, este accionar fue breve, ya que era evidente el colapso que atravesaba Syd, alejándose de la propia banda que originó, en el invierno de 1968. A partir de allí, pasaron a llamarse Pink Floyd.

Ungido en un individualismo excepcional, Syd avanzó con su carrera como solista, editando los discos de estudio The Madcap Laugh y Barrett (ambos de 1970), que mantienen su talentosa mística y sus sonidos envolventes, delineados con su toque característico que nos puede llevar a recorrer profundos laberintos cuasi espaciales.

Amante del arte, dejó la música para adentrarse en la pintura, transitando su esquizofrenia encerrado en su casa de su Cambrigde natal. Syd se mantuvo en el ostracismo absoluto, con breves apariciones por estudios de grabación de las cuales hay escasos registros, hasta incluso él mismo sostenía que desconocía a Pink Floyd y a sus compañeros de grupo.

En completo aislamiento, a los 60 años Syd hace su segundo retiro (esta vez material más que simbólico) un 7 de Julio de 2006.

Reminiscencias floydianas

Para la banda, la salida de Syd fue un hito: por un lado superaron sus irrupciones histriónicas y recibieron un fuerte legado que se aprecia a lo largo de su historia musical, aunque paralelamente, comenzaba a desintegrarse el lazo con aquél amigo ingenioso, quien se fundía en su propia psicosis.
El álbum Wish you were here del año 1975 (“Deseo que estuvieras aquí´”, vaya si tiene título emotivo) fue una dedicación exclusiva hacia Syd, incluyendo la joya “Shine on you Crazy Diamond”, donde claramente, él es el diamante loco al cual se refieren. Al momento de su grabación, Syd apareció en el estudio de manera espontánea, aunque con una apariencia disímil: había aumentado de peso y su cabeza y cejas estaban rapadas. Pasaron varios minutos para que sus compañeros logren reconocerlo, quienes rompieron en llanto al tener frente a sus ojos a un depresivo y apático Syd.

“Amenazado por las sombras de la noche e indefenso en la luz, brilla tú, diamante loco” le escriben sus amigos en esta erizante y afectiva composición de nueve partes. Tal vez sea una de sus canciones más extraordinarias y complejas, al igual que la mente magnífica de Syd, quien les trazó el camino imaginario hacia el fenomenal virtuosismo musical.

Video oficial de Arnold Layne, 1967:







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