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Lock out.Suspensión de exportaciones: el asado seguirá siendo un lujo, pero las patronales del campo anuncian guerra

A pesar de las ganancias millonarias de los exportadores de carne como Alfredo Coto, la suba estrepitosa del precio interno y la falta de medidas del gobierno para limitarlas, provocaron la mayor caída del consumo de carne en un siglo. En plena crisis social, poner un poco de carne en la olla de cada familia se volvió una rareza que duele.

Guadalupe BravoEconomista | @GuadaaBravo

Jueves 20 de mayo | 10:00

Ante la suba en los precios de la carne que superaron el 65 % en los últimos doce meses, el gobierno decidió suspender las exportaciones de este sector por 30 días. Así lo anunció la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, y fue oficializada recién este jueves a través de la Resolución 75/2021 del Boletín Oficial. La misma aclara que la prohibición de exportación de carne vacuna afectará sólo a 10 posiciones arancelarias.

No importa cuando leas esta, la reacción del agropower fue inmediatamente llamar a un paro por 9 días -que implica suspender la comercialización de carne- luego de una reunión de emergencia de la Mesa de Enlace, entidad conformada por la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Coninagro y Federación Agraria Argentina (FAA). El lock out del campo es una medida muy usada por las patronales agrarias. A comienzos de año cuando el gobierno amagó con suspender las exportaciones de trigo por dos meses, las patronales agrarias inmediatamente amenazaron con un paro comercial por 72 horas. Se trata de uno de los sectores que obtuvieron mayores ganancias en pandemia, como sostiene una nota de El Destape “los márgenes para los campos de maíz se incrementaron 216% en dólares, de soja 113% y de trigo 24% en el último año.” Al comienzo del lock out agrario, redoblan la apuesta y amenzan con sumar un freno en la comercialización de granos.

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Por las dudas el ministro de producción nacional, Matías Kulfas, abrió el paraguas y adelantó que la suspensión de exportaciones podría durar menos de 30 días. La medida llega luego de consumarse un retroceso en el poder de compra, su impacto en la mesa de las amplias mayorías se traduce en una caída histórica del consumo de carne vacuno. En el mes de abril el consumo por habitante se estimó en 44,7 kg/año, un 13,1% inferior al de un año atrás, según las cifras reportadas por Ciccra. Además de ser un parche para reducir la inflación, desde las carnicerías ya advirtieron que se registraron subas en los últimos días y que este impacto llegará a las góndolas.

Vaquitas ajenas

Las exportaciones de carne vienen registrando subas sostenidas, según un informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) en 2020 se ubicaron en volúmenes cercanos a las 897,5 mil toneladas equivalente res con hueso; por un valor cercano a 2.710 millones de dólares. Representando una variación del 8,5% por encima de las del año 2019 (en volumen).

Además, si miramos el destino de las ventas, mientras en los últimos dos años las exportaciones de carne vacuna argentina aumentaron en 48,5 mil toneladas, cerca de 35,6 mil toneladas fueron a China. En 2020 China fue el principal destino de exportación en volumen con 462 mil toneladas, seguido por Chile, 32,6 mil toneladas, y luego por Israel, 27,3 mil toneladas. Respecto al valor de las divisas ingresadas, el principal mercado fue China, que representa un (63,3%) del valor total exportado de carne vacuna enfriada, congelada y procesada en 2020, seguido por Alemania (7,2%), Israel (7,0%), y Chile (6,8%). En el siguiente gráfico del informe de IPCVA se puede apreciar el porcentaje de los destinos del mes de diciembre de 2020.

La faena de hacienda vacuna correspondiente a abril de 2021 fue de 1.0675 millones de cabezas de hacienda vacuna, siendo las exportaciones cercanas a las 70 mil tn r/c/h, y la absorción del mercado doméstico equivalente a 170,6 mil tn r/c/h. Aunque el grueso de la carne que se faena se destina al mercado interno, las exportaciones fueron ganando peso paulatinamente, porque es más rentable vender a precios internacionales que hacerlo en el país. Así, en los últimos tres años la producción de carne vacuna vendida en el mercado interno se contrajo 21%. Esta consecuencia o “desequilibrio” es un factor que permite explicar el peso de las variaciones de precios internacionales sobre los precios internos, junto a un retroceso de lo destinado a abastecer la demanda de los habitantes del país.

Los dueños de la carne que aumentaron sus ganancias con este comportamiento, están nucleados en el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC). Dentro de los principales productores y frigoríficos exportadores encontramos empresas como Compañía Bernal, Ecocarnes, Grupo Beltrán, Coto, JBS, Swift, American Meet Company, Frigoríficos Rioplatense, Carne Hereford S.A. Hay dos casos que destacan, el de Friar, una empresa del grupo Vicentín que hace pocos meses fue vendida al fondo de inversión Buenos Aires Factoring. Este fondo de a poco fue incursionado en otros negocios agroindustriales, como en Sancor.

El otro es el del frigorífico Arrebeef, en la localidad de Pérez Millán (Buenos Aires), su dueño amenazó con cerrar para evitar hacer frente a un reclamo por reajuste salarial de sus trabajadores. La empresa exporta más del 70 % de la producción y es una de las principales beneficiarias de la Cuota Hilton. Su dueño, Hugo Borrell, afirma que no dan los números para el pago de salarios, mientras las exportaciones de la empresa sumaron 218 millones de dólares el año pasado. Estos son los ganaderos que encabezan un freno comercial de carne desde este jueves. El secreto de sus ganancias también esta signado por pagar sueldos bajísimos, sus trabajadores realizan tareas en las peores condiciones de precariedad, sin protocolos sanitarios en plena pandemia, que días atrás se cobró la vida de un trabajador de Frigoríficos Rioplatense.

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Efecto en cadena y salarios desacoplados

El debate abierto sobre el efecto real de la medida para frenar o bajar la suba de descontrolada de precios de la carne incluye múltiples explicaciones. Desde la influencia en los costos del precio de commodities usados para engordar el ganado, como el maíz usado de los feedlots, que en 2020 aumentó 162%.

Pasando por teorías enunciadas por algunos periodistas que hacían eje en un “mercado negro” de cortes con destino a China que serían los culpables de la suba de precios, pero no le daban trascendencia alguna a la falta de un plan del gobierno para combatir la inflación. Fuentes técnicas estatales del sector en declaraciones a este diario sostuvieron sobre esta teoría que “no es mercado negro, lo que hay es gente sin frigorífico que exporta. Eso es cierto, es directo, sin intermediarios. No son del sector pero no es que sea gente no registrada.”

Si la suspensión de exportaciones de carne tendrá el efecto buscado por el gobierno, es algo que está por verse, pero muchas miradas de distintos sectores ponen en duda que logren abaratar la carne en las góndolas. El presidente de la Federación Agraria Argentina, Carlos Achetoni no negó que pueda existir una baja inicial pero señaló en el canal TN que la medida significará un "incremento aún mayor" en el precio de la carne, "como ya sucedió en el pasado". Fuentes técnicas estatales del sector aportaron a este medio su opinión sobre el alcance de la medida: “Estas medidas no solucionan nada pero el gobierno tribunea para mostrar que le pone los puntos al ganadero. Puede pasar como en 2008: que esa carne (de baja calidad) que no se pueda vender en China se venda acá y eso baje los precios en el corto plazo.”

Un ganadero de Bahía Blanca al que consultamos fue más contundente: “Es circo no va a bajar nada la carne, va a subir el precio. Lo que se exporta no se consume acá.” Y agregó sobre los cortes que se venden a China: “El novillo de exportación es un animal más pesado con mucha más grasa. La vaca es una tabla de planchar, si no la hervís dos horas no la podes comer y tiene gusto. Hoy lo que va a consumo interno hizo precio máximo en Liniers.”

Los altos precios de la carne se consolidan de la mano de un esquema que aumenta su cuota de exportación. Consolidando a China como su principal destino, al pasar de tener un 10% de participación en las exportaciones argentina de carne vacuna al superar el 70 % en apenas 10 años. Estos “desequilibrios” o contradicciones de la estructura económica nacional se reflejan en las subas de otros bienes transables, que llegan encarecidos a la mesa de las familias trabajadoras, como el pan. Así el asado de tira sigue siendo un lujo, en 2020 aumentó un 96%.

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El comercio exterior es manejado por un monopolio privado, sólo 5 mega empresas manejan el 57 % de las ventas totales al exterior. Estos grupos ejercen presión sobre el tipo de cambio, especulando por devaluaciones que los benefician. El impacto lo conocemos todos: suben los precios internos de los alimentos. Sólo medidas de fondo pueden poner freno a la constante sangría de dólares, como propone el Frente de Izquierda con el monopolio estatal del comercio exterior que termine con la especulación ligada a las exportaciones, con importaciones que respondan a las necesidades productivas, y sociales. Para el caso de la carne también se podría combinar con un control de precios llevado adelante por trabajadores de las empresas frigoríficas junto con consumidores, sustituyendo al "control" que hace el gobierno que es burlado permanentemente por las empresas con todo tipo de maniobras. Siendo parte de un conjunto de medidas que terminen con la fuga de capitales, planteando el no pago soberano de la deuda odiosa.

Mientras la prohibición de exportaciones de carnes sigue siendo un parche, una medida para negociar con los ganaderos, pero sin retrotraer el avance consumado de los cortes de carne. Tampoco enfrenta las maniobras la de los responsables de la industria alimenticia que obtienen ganancias millonarias en pandemia y tienen responsabilidad en la formación de precios. Al mismo tiempo la nafta ha acumulado subas en promedio de 28 % este año, YPF ya tuvo 6 aumentos. También suben las telecomunicaciones, las prepagas, y los servicios públicos. Sin plan para combatir la inflación, sólo los salarios y las jubilaciones se mantienen desacoplados. Sin IFE para quienes perdieron sus ingresos, mantener el ajuste fiscal para negociar con el FMI hace que los efectos de la crisis social empeoren para millones que viven en condiciones de pobreza.

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