Medios de comunicación

TELEVISIÓN

Susana Gimenez y el machismo

“Mi mujer puede” es el nombre de un juego del programa de la diva de la TV.

Carina A. Brzozowski

Agrupación Bordó Leo Norniella en Alimentación

Lunes 29 de agosto de 2016 | Edición del día

Cuando creemos que ya son suficientes las muestras de machismo y violencia de género que aparecen en las noticias a diario, sumado al ninguneo al que nos someten en los distintos ámbitos donde nos movemos, sin contar la violencia laboral ejercida sobre nosotras, siempre podemos dar vuelta la página y encontrar más de lo mismo, la naturalización del maltrato hacia las mujeres.

En este caso, es en el programa de Susana Gimenez, que se emite los domingos a la noche por Telefé, donde entre otros entretenimientos, nos encontramos con un juego que se llama “Mi mujer puede”, donde los participantes son parejas conocidas de la farándula. Ni siquiera son equipos formados entre varias personas los que se presentan para competir, son parejas, hombre y mujer, dejando bien marcado el hecho de que una mujer va a ser mejor que la otra y, además, como si fuera poco, la diferencian por ser la mujer del que está apostando sobre cómo será su desempeño. Si, apostando. Porque mientras ellas realizan todo tipo de pruebas, que van desde la típica y ridícula de correr con un globo en la mano, colocarlo sobre una silla, sentarse arriba y reventarlo; ellos miran a un costado y “las alientan” a seguir corriendo lo más rápido posible, hasta ver cuánto tardan en ponerse una x cantidad de remeras. Ellos, sus parejas, están sentados frente a una especie de mesa de Casino, con fichas en la mano, charlando alegremente con Susana, apostando sobre qué capacidad tienen cada una de ellas para realizar las pruebas.
Mientras ellos “debaten”, las chicas están encerradas en unas cabinas transparentes, tomando agua, recuperándose de las corridas. Cabinas transparentes, vidrieras, como se exhibe a las mujeres que ejercen la prostitución en la Zona Roja de Amsterdam, por ejemplo. Ellas no pueden escuchar los que dicen los hombres y las decisiones que toman.

“Mi mujer puede” se llama el juego, como si alguien tuviera que decirnos que sí podemos, y cuánto podemos. Los hombres son los verdaderos protagonistas porque ellos deciden, hacen de hinchada mientras las mujeres desempeñan las tareas. El nombre del juego, más allá de que puede interpretarse como un halago, es en verdad una afirmación machista: “mi” mujer es la que puede, mientras, yo apuesto a que sí lo va a lograr.

No es esta la única muestra del machismo ejercido en los dichos de la conductora.
Algo similar sucedió el domingo pasado, cuando estaban de visita en el programa el protagonista de la telenovela Moisés, Guilherme Winter y su novia, pareja en la novela y en la vida real, Giselle Itié . En un momento de la entrevista, Susana, muy entusiasmada le dice a Giselle que debe estar muy feliz por estar con ese hombre que las tiene todas, es exitoso y bello, e insiste en que debe sentirse feliz. Nunca hizo el elogio a la inversa, siempre resaltando a las figuras masculinas.

Lo que sucede en este programa es sólo una muestra de lo que sucede en los medios, donde se trata de mostrar a las mujeres como objetos del deseo sexual de los hombres, a pesar del Ni Una Menos, a pesar de que muchas figuras televisivas y de distintas ramas del arte se han pronunciado al respecto.

Por eso, hay que luchar también por los derechos elementales de las mujeres, para no ser objeto de la violencia mediática que es uno de los tantos escalones hacia los peores desenlaces. Sólo la organización y la concientización, estar alertas a estas situaciones, nadar contra la corriente, es lo que nos va a salvar de estos ataques al género.

Luchar a diario es el camino, para dejar de ser objetos y convertirnos en sujetos de nuestra liberación colectiva.







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