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Red Internacional

La conocida empresa intentó homologar en el Ministerio de Trabajo un acuerdo que incluía suspensiones que nunca se habían informado. Algunos detalles de la maniobra de la empresa.

Viernes 7 de mayo | 10:38

Hace una semana habíamos contado el rechazo de parte de la comisión interna de Sullair Argentina a la propuesta de la empresa de avanzar con suspensiones.

Pero al presentarse en la audiencia, se dieron cuenta que detrás había algo más. La empresa intentaba incluir en el acuerdo suspensiones ya realizadas de las que los trabajadores no habían sido anoticiados. En un comunicado que difundimos hace pocos días, señalaban que “en ningún momento como representantes gremiales nos informaron de la intención de acoplarse a algún régimen de suspensiones”, y que además “como trabajadores en actividad jamás tomamos conocimiento de que existan compañeros suspendidos en los términos del artículo 223 bis”.

Parece extraño, sí. Aunque en los bolsillos no se había notado mucha diferencia, al ver los recibos comprobaron que en muchos casos figuraba el ítem “Prestación no remu Art 223 Bis”. También el decreto DNU332, que confirma el ATP.

¿Cómo suspensiones, si nosotros nunca dejamos de trabajar durante toda la pandemia? dijeron.

Pero analizando la situación pudieron comprender que se trataba de una maniobra contable de la empresa que perjudicaba a los trabajadores y trabajadores y también al Estado.

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¿Por qué? Porque Sullair Argentina, según entiende un especialista consultado por La Izquierda Diario, es muy posible que haya utilizado la nómina de personal suspendido para acogerse al programa de ATP (Ayuda al Trabajo y la Producción), por el que el Estado abonó parte del salario de los trabajadores.

¿Pero Sullair estuvo en crisis, dejó de trabajar? De ninguna manera. Según pudimos saber, “solo estuvo dispensando quien perteneciera a los grupos de riesgo. Los administrativos hacían teletrabajo, a los técnicos nos hicieron llevar los vehículos a su casa, habilitaron un dock de carga y descarga. Laburamos de lunes a viernes normalmente. En los talleres se organizaron las burbujas con jornada de 12 horas. Se laburaba 36 horas semanales, pero en realidad se hacían 12 horas y las extras y los sábados no se pagaban como diferenciales. Cuando la burbuja estaba inactiva la empresa las hacías pasar por suspensión. En el discurso era reorganización del trabajo por cuestiones sanitarios, pero con esa maniobra afectaban no solo las cargas sociales sino también las horas extras”.

Más claro echale agua: la empresa hizo una maniobra que podemos considerar un fraude. Hizo pasar licencias (grupos de riesgo) como suspensiones; inventó suspensiones que no lo eran para de esa manera verse favorecido con ATP y el no pago de cargas sociales; reorganizó la jornada laboral sin tener en cuenta sus implicancias para el salario y otras cuestiones convencionales. Una cosa más: los días de hisopado y aislamiento también los hacía pasar como suspensiones y nunca pasaban los casos por ART.

No estamos hablando de números menores. Sullar es una empresa de movimientos de sueldos y generación de energía con más de 800 empleados en todo el país.

Según lo que pudimos saber, la presentación de Sullair en el Ministerio de Trabajo argumentó su presentación en el acuerdo macro UIA-CGT, que prevee suspensiones. A ese acuerdo ya perjudicial a los trabajadores la empresa le agregó un poco de “magia” que en realidad no es tal. ¿Qué va a hacer el Estado con esta maniobra que también afecta los fondos públicos?




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