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Red Internacional

África.Sudan: la policía reprime nuevas protestas tras dimisión de primer ministro

Son las primeras tras la renuncia del primer ministro puesto en el poder por los militares. Las protestas continúan pidiendo que caiga toda la junta militar y se instaure un Gobierno civil.

Diego Sacchi@sac_diego

Martes 4 de enero | 21:22

La policía sudanesa reprimió con gases lacrimógenos y bombas de sonido a miles de manifestantes que protagonizaron una nueva jornada de protestas, las primeras tras la dimisión del primer ministro Abdalá Hamdok, para pedir la caída de los militares que llevaron a cabo el golpe de Estado el pasado 25 de octubre.

Más información: Renuncia el primer ministro de Sudán tras nuevas protestas masivas

Miles de personas se manifestaron este martes en la capital, Jartum, y en otras ciudades sudanesas en respuesta al llamado de los comités de resistencia contra los militares para que entreguen el poder a los civiles.

La policía junto a los militares reprimieron violentamente las marchas en el centro de la capital, desde donde los manifestantes se dirigieron al palacio presidencial, la sede del presidente del Consejo Soberano y líder militar sudanés, Abdelfatah al Burhan.

Los manifestantes bloquearon carreteras de la capital con barricadas y neumáticos ardiendo, y marcharon por las calles portando banderas sudanesas y al grito de "el pueblo es más fuerte y dar marcha atrás es imposible", "no a la negociación, "no a la asociación (con los militares)".

La represión de estas marchas provocó heridas a al menos una treintena personas según indicaron a la agencia Efe fuentes médicas, durante la violenta represión a los manifestantes.

Desde el golpe militar los sudaneses han tomado las calles del país de forma recurrente y la represión de las marchas ha dejado al menos 57 muertos y cientos de heridos hasta el momento, según el Comité de Médicos de Sudán.

La situación se vuelve cada vez más inestable, por este motivo la llamada "troika" sudanesa, compuesta por Estados Unidos, Reino Unido y Noruega, y la Unión Europea (UE) indicaron que no apoyarán a un primer ministro designado unilateralmente por los militares de Sudán después de la renuncia del jefe del Ejecutivo, Abdalá Hamdok.

Estas potencias quieren imponer presión a los militares a fin de evitar que las protestas se profundicen. "La Troika y la Unión Europea no apoyarán a un primer ministro o a un gobierno designado sin la participación de un amplio abanico de partes interesadas civiles", advirtieron estos países en un comunicado conjunto, en referencia a la cúpula militar.

La realidad es que tras las movilizaciones y huelgas que acabaron con la caída del régimen autoritario de Omar Al-Bashir en 2019 la oposición política y los militares llegaron a un acuerdo para evitar que estas se extiendan y profundicen, al mismo tiempo que mantuvieron lo esencial del régimen de Al-Bashir.

El acuerdo que había establecido el llamado Gobierno de Transición, compuesto por el Ejército y los dirigentes de la Alianza para la Libertad y el Cambio (ALC) plantearon en ese momento la perspectiva de celebrar elecciones nacionales en 2022.

Bajo esa promesa, las manifestaciones fueron encausadas con la expectativa en poder conquistar un Gobierno civil que finalmente responda a las demandas económicas y políticas levantadas durante el proceso de revueltas que derrocaron los 30 años de tiranía de al-Bashir.

Sin embargo, durante estos últimos años la situación social y económica no cambió sustancialmente, y más allá de algunas concesiones sociales los pilares estructurales heredados de la dictadura del al-Bashir se mantuvieron intactos. Por su parte la coalición del Gobierno de transición comenzó a mostrar fisuras y la convocatoria a elecciones finalmente se pasó para 2023.

El Gobierno de transición desplazado por los militares terminó frustrando las expectativas de los miles que se manifestaron en 2019 bajo la consigna de que "caiga todo el régimen". El intento de reinsatalar a Hamdok como primer ministro para calmar a la calle, también se demostró un fracaso, al igual que la política de intentar negociar una salida junto a los militares.

Solo la movilización, la huelga y los piquetes, como los de 2019, podrán hacer retroceder al Ejército y abrir un camino para imponer sus postergadas demandas. Ningún acuerdo que incluya al Ejército o a fuerzas dispuestas a cederle o a negociar con los viejos personeros del Gobierno de Al-Bashir podrá cumplir con las expectativas populares.




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