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Red Internacional

Prensa Obrera ha publicado un artículo donde intenta justificar por qué en la línea B, luego de resistir los intentos aperturistas de Metrovías y Larreta en el mes de marzo, militó a fines de mayo para que los trabajadores lo acepten. Un intento de excusa fallido, pero que nos obliga a repasar los sucesos para evitar que engañen a quienes no conocen los detalles del conflicto.

Pablo Peralta Agrupación Bordó | Línea H

Sábado 29 de mayo | 17:58

Ahora el problema es la falta de personal

En la nota recientemente publicada en Prensa Obrera, con la firma de un tal Villagra, la agrupación Naranja-PO sostiene nuevos argumentos sobre qué motivo el conflicto. Sostienen que Metrovías “cambió los diagramas, apretando para dar cuatro vueltas los fines de semana (por reducción del personal)”. Esto es una justificación de la política de la empresa, ya que no hubo en estos meses ninguna reducción, sino que todos entendimos que era parte de un intento aperturista de Larreta. Pero, ¿cómo lo veía La Naranja- PO al iniciar el conflicto?

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“La empresa, con apoyo de su controlante, el gobierno de Rodríguez Larreta, en forma inconsulta, ha modificado los diagramas, coincidentemente con la tendencia a la normalización expresada por la reapertura de las escuelas y todo tipo de actividades. Con esto rompería los grupos de trabajo y obligaría a tomar descansos en espacios cerrados, atentando contra la salud y la vida de trabajadores y usuarios”, decían en Prensa Obrera el 4/3/21. No necesitamos agregar más palabras para explicar el motivo del conflicto, coincidimos con sus propios dichos.

Parece que lo que en marzo era un intento de normalización, ahora, para justificar que militan por aceptarlo, es una necesidad por la falta de personal.

En ese mismo artículo afirmaban: “Estas medidas temerarias, se dan en el marco nacional y del AMBA de un alto nivel de contagios”. Así era en marzo con 7.500 casos en todo el país. Con respecto a esto, todavía estamos esperando una respuesta, que Villagra no dió.

Pero sin embargo parece que ahora con 35.000 casos dejaron de ser medidas temerarias y está bien militar a brazo partido para que los trabajadores las acepten. Le recomendamos leer la nota publicada por la Naranja del subte en Prensa Obrera el 4 de marzo.

El paro del 4 de marzo

La nota de Villagra critica que la Bordó no promovió el paro del 4 de marzo que resolvió la asamblea de tráfico de la B a propuesta de la Naranja-PO, según él porque sostenemos que los paros están mal vistos por los usuarios. Villagra nos causa gracia, pero nos obliga a aburrir un poco con el relato de los hechos.

Los nuevos diagramas que imponía Metrovías comenzaban a regir desde el lunes 1 de marzo. En la asamblea anterior los compañeros de la Bordó propusieron seguir trabajando con los diagramas viejos, sin aceptar los cambios propuestos por la empresa y en todo caso que fuera Metrovías quien parara la línea si quería imponer sus diagramas o eventualmente realizar la medida de fuerza si había sanciones contra los compañeros. La Naranja-PO propuso empezar a trabajar aceptando los cambios en el diagrama y que, si antes del fin de semana la empresa no cedía, Pianelli le había prometido que la medida de fuerza de la B sería acompañada por el conjunto de las líneas. Llegó el momento de la reunión con la empresa, que no cedió y el apoyo de Pianelli, si alguna vez existió, desapareció. En una asamblea posterior, de urgencia a las nueve de la noche, se votaba de conjunto sostener el paro de 24 horas para el día siguiente.

Como a quienes somos parte de la Bordó realmente nos interesa la relación con el usuario, nuestros compañeros fueron los garantes de comunicar la decisión a los medios. Somos partidarios de los paros lo mejor preparados posibles, con diálogo hacia el usuario y peleamos para que los trabajadores del subte se reconozcan parte del conjunto de la clase trabajadora. Peleamos también para convencer a los trabajadores que usan el subte, de que tenemos causas, fines y enemigos comunes. Ahora bien, con la medida de fuerza votada, estuvimos al frente del paro y dos de los cinco compañeros sancionados y perseguidos son de la agrupación Bordó.

Un giro vergonzoso

¿Cómo pasó la Naranja-PO de sostener que los cambios eran iniciativas temerarias y de proponer paros contundentes para enfrentarlos a militar para que los compañeros acepten? Veamos la explicación de Villagra: “El paro y la retención de tareas de Tráfico fueron repudiados por la conducción de AGTSyP y la mayoría del cuerpo de delegados, dejando aislada la lucha de la Línea B. Ante este giro de la situación, los delegados del Partido Obrero propusieron un cambio en la modalidad de la lucha”. Dan vergüenza ajena.

Acá el escritor desconocido nos da la clave del giro de la Naranja-PO. El cambio clave no fue la opinión pública, ni el estado de ánimo de los compañeros, sino que el paro fue rechazado por Pianelli y sus seguidores. Habiendo propuesto un paro en la B y sin la menor preparación, ¿esperaban que no fuera un paro aislado? Como Pianelli, que les “prometió” acompañarlos en una medida de fuerza, después les pegó un reto, consideran que cambió la situación. Los delegados de la Naranja-PO podrían decir, parafraseando a Alberto: “Pensé que todos iban a salir a festejar y me acusaron de cosas horribles”

Y no fue que la Naranja-PO cambió la modalidad de lucha, sino que cambiaron sus objetivos. Pasaron a plantear que había que dejar de pelear contra las medidas que en marzo eran temerarias, para plantear que con algunos cambios menores en el cuarto había que aceptar cuanto antes. Para ellos cambia un conflicto cuando lo rechaza la mayoría Roja y Negra, para nosotros no.

La Naranja-PO, aliado incondicional de Pianelli

¿Cuál fue, entonces, su actitud después del repudio al paro por parte de la conducción de la AGTSyP? No vayan a creer que se quedaron resentidos y no le dirigieron más la palabra, no. Se pasaron con armas y bagajes al lado de quien los alentó a proponer el paro y cuando pararon los repudió.

Que nos explique Villagra porqué desde el inicio del conflicto la Naranja-PO preparó todas las asambleas en común con Pianelli y la Roja y Negra, presentando todas las mociones en común. Que nos diga Villagra si es mentira que desde la primera asamblea posterior al “repudio” fueron con Pianelli a todas y cada una de las asambleas que discutieron ese tema. Que en todas y cada una de ellas se dedicaron a atacar juntos a los “irresponsables” que querían mantener la pelea contra las medidas aperturistas de la empresa.

Y no fue la Naranja-PO quien presentó “la nueva solución de problema”, sino que se las trajo Pianelli. No ven o no quieren ver que el repudio y la propuesta de solución son parte de una misma política para ablandar el conflicto. Pasado el paro, la mayoría te ataca para hacerte sentir débil y aislado y después te propone reducir las demandas para que llegues a un acuerdo. Deberían haberlo aprendido, es un método utilizado hace tiempo por la mayoría del Secretariado, y que se va a repetir.

La verdadera relación de fuerzas

La primera propuesta de Pianelli y la Naranja-PO después del paro planteaba el supuesto compromiso de la empresa a cumplir las exigencias planteadas por el profesional de seguridad e higiene del sindicato, técnico de gran prestigio pero que señaló sólo problemas menores. A cambio de estas promesas debían empezar a trabajar con el nuevo diagrama y los ritmos de trabajo pretendidos por la empresa a partir del siguiente fin de semana. Fue la resistencia de los trabajadores contra las presiones de la empresa y Pianelli, apoyado por los delegados de la Naranja-PO, la que logró que tuviese que intervenir la Subsecretaría de Trabajo de la Ciudad, cuyas inspecciones señalaron inclusive más falencias de las que había señalado la inspección del sindicato. Esta resistencia permitió continuar con las tres vueltas los fines de semana, reduciendo los riesgos de contagio por un mes y medio más, hasta que finalmente se impuso la pretensión de Metrovías.

Leonardo Saraceni, delegado de la Bordó, estuvo presente en estas inspecciones de la Subsecretaria y por eso su nombre figura en el acta. Con esto la Naranja-PO pretende que está comprometido con las conclusiones de las mismas y llega al extremo de inventar que firmó las actas. Otra mentira de Villagra. Saraceni acompañó las inspecciones para defender los intereses de los trabajadores y no firmó nada ni se comprometió a nada. La decisión sobre si los señalamientos de las inspecciones y las actas son suficientes o no, nuestro compañero la discute y las vota en asamblea con el conjunto de los compañeros de base, no con el Secretario General o Metrovías.

En defensa de los compañeros desaforados

De no resolverse pronta la situación de los compañeros, vamos a insistir en nuestro esfuerzo por ponerle fin al ataque de la empresa con medidas de acción directas incluidas. Y como nos interesa la relación con los usuarios, empezamos hace semanas una campaña para denunciar la persecución de la empresa y su práctica antisindical. Esta campaña, impulsada desde la reunión de solidaridad que se resolvió en el Cuerpo de Delegados viene impulsando diferentes iniciativas, como campaña de fotos, videos de apoyo y declaraciones de repudio a la persecución de nuestros delegados, firmada ya por sindicatos, legisladores de CABA, personalidades de DDHH, etc. ¿Habrá firmado Simón Villagra?

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Llamamos a los compañeros a redoblar la pelea contra la política aperturista de Metrovías y en defensa de los compañeros que sufren desafueros y descuentos por pelear en defensa de sus derechos. Llamamos a los compañeros de la Naranja-PO a dejar de seguir como una sombra a quien los repudia cuando luchan y a restablecer en conjunto la unidad del cuerpo de delegados de tráfico de la B.




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