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Red Internacional

Representantes del sindicato y trabajadores del subte realizan esta acción desde las 8 de este viernes en la estación Rosas de la línea B. Detrás del "cambio" de firma y el discurso oficial de "puesta en valor" de las instalaciones del subte, se esconde una larga historia de negociados, precarización y tercerización que los trabajadores hoy vuelven a denunciar.

Agustina Chavestrabajadora del Subte Línea D - Pan y Rosas

Viernes 19 de noviembre | 10:10

Metrodelegados se encuentran realizando una apertura de molinetes desde las 8 de este viernes en la estación Rosas de la línea B del Subte para protestar contra la tercerización en el sector de mantenimiento. Los trabajadores del subte denuncian que Metrovias S. A. subcontrata empresas tercerizadas para realizar las tareas de mantenimiento que son propias del personal de planta permanente.

Dice el dicho que "el zorro pierde el pelo pero no las mañas". En este caso podríamos decir que la empresa concesionaria cambia el nombre, pero no sus métodos. Porque ya sea que se llame Metrovías o Emova (tal es su nueva razón social, aunque sigue siendo la misma empresa del Grupo Roggio) este tipo de prácticas están en su ADN.

Matías Privitera, delegado del sector de mantenimiento, declaró a La Izquierda Diario: "Esto no es inocente, sino parte de un plan que la empresa tiene armado. En el sector de mantenimiento de estaciones hace meses que no contamos con las herramientas y materiales necesarios para realizar los trabajos. A esto se le suma la falta de personal ya que en el último tiempo muchos se jubilaron, algunos fueron trasladados a otras áreas, y otros lamentablemente fallecieron, lo que produjo un vaciamiento del sector ya que no volvieron a cubrir esos puestos. Pero a pesar de que hacemos el reclamo a diario, la respuesta nunca llega." Y denuncia que "es muy evidente la intencionalidad de esta empresa, que cada vez que puede, contrata empresas externas, con laburantes a los que les pagan sueldos de miseria y que trabajan en condiciones ultra precarias, para que hagan tareas que están dentro de nuestro convenio de trabajo".

Por su parte, el metrodelegado y diputado por el Frente de Izquierda Unidad, Claudio Dellecarbonara, hizo mención a esta situación que están viviendo como parte de un plan integral a nivel nacional: "Todo esto que estamos denunciando cómo fraude laboral y violación de convenio es parte de una movida general. Las empresas en complicidad con los gobiernos y las burocracias sindicales pretenden avanzar sobre los convenios colectivos de trabajo para abaratar el costo de la mano de obra y atacar las conquistas históricas de los trabajadores. Esto que estamos denunciando tiene que ver con eso y vamos a hacer lo posible para pelear aquí contra esas políticas, pero además para que todo el movimiento obrero se organice y pelee de conjunto. Ya sea que quieran pasar por empresa o convenio como se vio en Toyota, o que lo quieran impulsar en el Congreso, allí estaremos".

Mientras en el mundo millones se quedaron sin trabajo durante la última pandemia, empresas como Metrovías se siguieron llevando enormes sumas de dinero. Para dar un ejemplo, esta empresa declaró ganancias por más de 420 millones durante el período 2020. Y el año anterior, se había llevado 720 millones. Todo ese dinero, en vez de ser invertido en un subte de calidad para trabajadores y usuarios, va a parar a las cuentas personales de Roggio y sus socios.

Metrovías, ahora Emova, quiere disfrazar con un cambio de nombre las falencias estructurales que sostiene desde el año 94 en que se hizo cargo del subte. Y como toda empresa cuyo único fin es el lucro, la tercerización es una manera más de reducir costos para incrementar sus ganancias. Fueron los trabajadores y trabajadoras del subte quienes a lo largo de todos estos años lucharon contra la precarización y la tercerización. En el año 2005, consiguieron gracias a la lucha y organización, que todo el personal de limpieza de la empresa TAYM pase a planta. Un par de años después, hicieron lo mismo los trabajadores de seguridad privada de empresas como FIEL o SyC, que trabajaban en las mismas condiciones que el personal de planta por un tercio del salario. Habían logrado que ya no hubiera trabajadores de primera o de segunda.

Pero cada vez que la concesionaria puede, vuelve al ruedo. Así fue como en el año 2013 volvió a contratar personal de seguridad privada de empresas que mantenían a los trabajadores en condiciones paupérrimas. Cuando se quisieron organizar para reclamar sus derechos, trasladaron a todos esos trabajadores a lugares recónditos (una práctica habitual en esas patronales explotadoras) o los despidieron. Hoy vuelven a lo mismo tercerizando las tareas de mantenimiento para lo cual existe personal bajo convenio.

Frente a la consulta de como continuarán este conflicto de no haber respuesta, los metrodelegados cuentan que realizaron una denuncia en la Subsecretaría de Trabajo por "práctica desleal", y que además realizarán asambleas en los distintos sectores donde definirán cómo seguir. "Pedimos que retiren a las empresas externas, pero que además nos provean de las herramientas necesarias y tomen el personal que se precisa para mantener la infraestructura de un medio de transporte tan importante como es el subte. Hay familiares de compañeros fallecidos en pandemia que están esperando para entrar y muchos puestos de trabajo que cubrir", cierra Matías.




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