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Red Internacional

El gobierno Rodolfo Suárez anunció este miércoles que dará continuidad a las sumas en negro en el salario de miles de estatales de Mendoza. Se trata de un bono de $7.200 a partir de enero. Es decir, un "aumento" de $1200 en el marco de una escalada inflacionaria que no tiene fin.

Jueves 30 de diciembre de 2021 | 18:10

Foto|Marcelo Aguilar

Según las últimas mediciones, la inflación interanual alcanzó el 53,4% en la provincia mientras los decretos, con los que Suárez cerró las discusiones salariales, llegó, finalmente a un 41% más sumas en negro, luego de un 2020 con salarios congelados, sin paritaria.

Recordemos que el aumento primero fue del 20%, a principios de año para todes les trabajadores estatales. Cuando a mitad de año la inflación superó el acuerdo, un nuevo aumento llevó al 29% lo decretado. Luego, en el marco del conflicto con Salud y AMPROS, con quienes el gobierno acordó el 45%, con el resto de los sindicatos tuvo que actualizar y llegar al 41%, manteniendo el bono. En estas negociaciones, primero fue excluido el SUTE, por haberse negado a firmar los montos en negro y a la baja, pero luego Suárez tuvo que incorporarlo al decreto.

Ahora, en vez de rever esta situación injusta, discriminatoria y autoritaria, el gobernador anunció este miércoles que dará continuidad a las sumas en negro en el salario de miles de estatales. Se trata de un bono de $7.200 a partir de enero. Es decir, un "aumento" de $1200 en el marco de una escalada inflacionaria que no tiene fin.

Y no solo eso, sino que lo otorga, sin ninguna instancia abierta, a cuenta de lo que sería la propuesta salarial 2022, que anunciarán en febrero.

El adelanto es más que preocupante: ninguna recomposición, continuidad de las sumas fijas no remunerativas y no bonificables y la paritaria como una farsa total.

Ya para este 2020 desde las asambleas de las escuelas y Plenarios Departamental y Provincial rechazamos masiva y contundentemente las sumas en negro. Mesa paritaria que conquistamos con un histórico paro de principio de año que nos costó 6 años volver a votar, tras la derrota del Ítem Aula.

Lamentable fue la actuación de la dirigencia del resto de los sindicatos estatales, que aceptaron la propuesta. Incluso ATE prometió un cronograma de blanqueo. Nada de esto ocurrió. Quedó a la vista que teníamos razón: la inflación se carcome el poder adquisitivo de nuestros salarios y quienes deben acceder a jubilarse lo hacen con un salario miserable.

Tendremos que retomar ese debate en las escuelas y prepararnos para un febrero de lucha por el salario. La situación económica de cada familia lo amerita. Podemos recuperar la capacidad de lucha en las calles, como hemos hecho incluso en medio de la pandemia y pelear la apertura de la paritaria para exigir una verdadera recomposición salarial, pendiente desde 2020. Y pelear nuevamente por conquistar una cláusula gatillo, como la que tuvimos en 2019, para que se actualicen mes a mes nuestros salarios según la inflación.

Ese será el camino y los reclamos que tenemos que retomar.




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