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Stiuso, Nisman y la “venganza” de los espías

Debut televisivo de "Jaime". Palmaghini y su incompetencia. Berni embarrando la cancha y las torres Le Parc. El kirchnerismo y la revancha de los "cuervos" que supo amparar.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Jueves 3 de marzo de 2016 | Edición del día

Antonio "Jaime" Stiuso hizo su primera aparición pública en la noche de este miércoles. Fue en Intratables, uno de los programas más vistos de la televisión argentina. No se anduvo con "chiquitas" por decirlo de alguna forma. Tampoco se moderó a la hora de hablar y "apretó" en vivo y directo al ex fiscal Luis Moreno Ocampo.

Casi a la misma hora, el ex titular de la AFI (Agencia Federal de Inteligencia) Oscar Parrilli proponía que "lo cuiden" a Stiuso "para que no le pase lo mismo que a Nisman". La noche subía de temperatura y no gracias a los efectos de "El Niño".

Pocas horas antes, el ex espía había ayudado a imponer un vuelco en la causa por la muerte del fiscal Alberto Nisman. Un giro que no se puede entender por fuera de los marcos de la situación política en curso.

"Avances"

En el marco de la extensa diatriba anti-kirchnerista que Macri brindó en la apertura de las sesiones del Congreso, quedó desdibujada una de sus afirmaciones, la que decía que la causa Nisman “empezaba a aclararse”.

La “Justicia independiente” que postula el gobierno debería ser, en su imaginario, aquella que pueda poner en el banquillo de los acusados a las principales figuras del anterior gobierno. Los “avances” de la causa Nisman son funcionales a esa política que tiene como norte revalidar la fidelidad política de su núcleo de votantes más duro, aquel que vio y ve en el kirchnerismo el “mayor de los males” de la historia nacional.

La funcionalidad de esa política es acompañar y sostener, hasta donde sea posible, el ajuste en curso. Pero las condiciones de la economía nacional e internacional están lejos de garantizar que el nuevo relato del macrismo, acompañado por el “partido judicial”, logre asentarse.

Aunque hay que admitir que en la noche de este miércoles, el gobierno tuvo un logro a su favor, con la decisión del juez Griesa de fallar a su favor contra los bonistas más duros.

Escaladas

"Todos esos sucesos no obedecen sin más a meras casualidades ni yerros" afirmó el martes la jueza Fabiana Palmaghini. Lo anotó al final de larga resolución (47 páginas) donde se declara “incompetente” en la causa que investiga la muerte del fiscal Nisman y pide el pase de la misma al fuero federal. Puede coincidirse con la frase.

No hay casualidad en nada de lo que acontece por estas horas en la causa. Ya en diciembre pasado, se podía otear un cambio de rumbo cuando, pocas horas después de la asunción del nuevo gobierno y leyendo el resultado del cambio político, la jueza Palmaghini desplazaba de la dirección de la investigación a la fiscal Fein. Pero no fue sino hasta ahora que la causa Nisman volvió a entrar en el terreno de la política nacional.

En geométrica progresión, la causa avanza sobre figuras centrales del anterior gobierno nacional. La semana pasada había sido el fiscal Roberto Sáenz el que afirmó tajantemente que Nisman fue asesinado. Lo hizo sobre la base de las conclusiones presentadas por los peritos de las querellas. Es ampliamente conocido que las mismas sostienen desde siempre aquella hipótesis.

Las declaraciones de Sáenz fueron solo el comienzo. Este martes fue el turno de Antonio “Jaime” Stiuso, vuelto al país hace pocos días. El ex jefe mandamás de los espías durante gran parte del ciclo kirchnerista, declaró por más de 15 horas ante la jueza Palmaghini.

El dato relevante fue su afirmación de que Nisman fue asesinado. Pero no se quedó ahí. Agregó que lo fue por la causa que investigaba y por un grupo ligado al kirchnerismo. Desató un verdadero vendaval mediático. Con el correr de las horas la querella subió el tono de las acusaciones y uno de sus abogados salió a afirmar que “Stiuso dijo que los interesados en la muerte de Nisman eran la doctora Fernández de Kirchner, Zannini y Aníbal Fernández”. Lo hizo, como no podía ser de otra manera, por Todo Noticias.

La resolución de Palmaghini cayó, además, sobre Sergio Berni. El ex secretario de Seguridad del kirchnerismo fue acusado de ser parte de la “alteración” del escenario donde apareció muerto Nisman.

A las pruebas (si las hubiera) me remito

Santiago Blanco Bermúdez es el abogado de Stiuso. Ayer aclaró que su defendido no tiene pruebas de la afirmación que hizo ante la jueza. Se trata de “una interpretación de los precedentes y motivos” que habrían empujado al homicidio, dijo el letrado.

Sin embargo, las afirmaciones son el fundamento de la jueza para aparatarse del caso. En la parte final de la resolución afirma que la clave son “dos fundamentales testimonios que coincidentemente señalan y vinculan el deceso de Natalio Alberto Nisman con su actividad laboral”. Esos testimonios son los de Stiuso y otro ex espía, Carlos Rodríguez. O sea, la jueza toma como válida una afirmación que no se sostiene en pruebas.

La otra pata de la resolución se basa en que hubo una “alteración del escenario” donde fue hallado el cadáver de Nisman. La “contaminación de la escena” por más de tres horas, la aparición de Sergio Berni “embarrado” y la confirmación de la manipulación de computadoras y celulares, se constituyen en la base del pedido de cambio. Esto último sería “delito federal”.

Sin embargo, que hubo decenas de personas durante horas en el departamento de las Torres Le Parc se conoce desde el primer día. No hay novedad alguna. Agreguemos que el informe técnico que confirma la manipulación de computadora y celulares data del 25/11/2015, es decir tiene más de 4 meses. Palmaghini se declaró incompetente hace 3 días. A lo mejor se relajó mucho en el verano.

Entre caníbales

Vista la dinámica que toma la causa, será difícil que se salde sin una “víctima” dentro del mismo “partido judicial”. Alguien deberá expiar las culpas por los meses de retraso en los “avances”. ¿Será la fiscal Viviana Fein?

La resolución de Palmaghini indica que Stiuso dijo ya haber declarado que Nisman fue asesinado. Fue ante Viviana Fein en 2015, antes de fugarse del país. Pero esto no figura en el acta correspondiente. Acta que, sin embargo, está firmada por el ex espía.

La “conclusión” que extrae la jueza es que la fiscal podría haber incurrido en “parcialización” del testimonio de Stiusso. Eso está penado por los artículos 55, 248 y 293 del Código Penal. La resolución pide investigar.

Cuando le preguntaron al abogado de Stiuso como podría haber ocurrido esto, simplemente afirmó que “se les podría haber pasado”. Pero lo que se “le pasó” no es un detalle sino el nudo de la causa. La impunidad verbal llega a niveles sorprendentes.

Viviana Fein forma parte de la casta judicial a la que perteneciera Nisman, que actúa conforme los intereses del gran capital y los sectores más poderosos. Pero, a medida que pasan las horas, todo parece indicar que será el chivo expiatorio de este giro.

Mitómanos y cuervos

Oscar Parrilli, último funcionario al frente de Inteligencia bajo el kirchnerismo, acusó a Stiuso de mentir y denunció una operación política y mediática. También lo tildó, por la tarde, de "psicópata". Otra escalada, pero verbal en este caso.

La paradoja es que el "psicópata mitómano” ex espía fue parte fundamental del engranaje con el que el kirchnerismo pretendió mostrar que resolvía el atentado a la AMIA. Nisman fue otra de las piezas centrales de ese mecanismo, que tuvo en la “pista iraní” su expresión por muchos años. Como lo ratificó Stiuso hace dos días, el giro del gobierno en ese terreno fue parte de la “ruptura”.

Pero además “Jaime” fue parte de los servicios de inteligencia desde 1972 de manera ininterrumpida. En este terreno, el kirchnerismo, a pesar de su discurso, mantuvo intactas partes esenciales del aparato represivo, con infinidad de represores que provenían del período más oscuro de nuestra historia en funciones. Entre ellos espías como Stiuso, cumpliendo las funciones que cada oficialismo solicitaba. “Carpetazos” y operaciones políticas se hicieron tarea común de quienes ocupaban los “sótanos de la democracia”.

El kirchnerismo en la oposición sufre ahora las consecuencias de haber seguido “criando” los “cuervos” que habitaban los servicios de inteligencia. El resto del refrán es ampliamente conocido.

La causa Nisman vuelve a poner en escena la podredumbre de los servicios de espionaje y el aparato represivo puesto al servicio de los intereses del gran capital. La "aparición" de Stiuso en horario estelar este miércoles por la noche, no hizo más que ponerle un toque de bizarría al conjunto.

Resolución de la jueza Palmaghini







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