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Red Internacional

A 155 años.Sociedad Rural Argentina: de la expropiación de tierras a los “Falcon” verde y ganancias millonarias

La Sociedad Rural Argentina se funda el 10 de julio de 1866. Una asociación de impronta genocida, “golpista” y de ganancias millonarias.

Viernes 9 de julio | 00:00
Enfoque Rojo.

En el día de hoy la Sociedad Rural Argentina junto a otros sectores nucleados en la Mesa de Enlace convocan a sus entidades de base a manifestarse en 10 rutas del país con un acto central en la ciudad de San Nicolás al norte de la provincia de Buenos Aires. Con un gran despliegue, algunos productores agropecuarios viajaran desde Salta y Río Negro para sumarse a la concurrencia de las provincias de Buenos Aires, Santa Fé, Córdoba y Entre Ríos. Si bien en la convocatoria se presume un tinte de “autoconvocados contra las políticas del gobierno”, el sector agrario vinculado a Juntos por el Cambio fue uno de los primeros en respaldar. Como sucedió con el grupo “Vicentin”, los sectores concentrados del gran capital agrario esperan con esta movilización presionar al gobierno de Alberto Fernández para que vuelva atrás, una vez más, con el límite a las exportaciones de carne y continúe con el monopolio de la tierra, de las empresas agroexportadoras y el agronegocio. Sectores que han ganado exponencialmente durante la pandemia.

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La Sociedad Rural Argentina que surgió como una sociedad o asociación cuyos fines fueron desarrollar las riquezas y el patrimonio agropecuario, perfeccionar técnicas y métodos aplicables a aéreas rurales e industrias complementarias, con el tiempo se transformó en una importante fuerza política que por mantener sus “conquistas” impulsaron el genocidio de los pueblos originarios, apoyaron golpes de estado y realizaron varios lockout patronales.

La oligarquía terrateniente: los inicios

A mediados del siglo XIX se fue gestando en el territorio de la actual provincia de Buenos Aires una clase social terrateniente conformada por las principales familias patricias que adquirieron tierras durante las guerras de la independencia (Peña, 2012) y por los terratenientes que se apropiaron de las tierras durante las sucesivas campañas al “desierto” (Rauch, García, Rosas, Alsina y Roca). Mientras se consolidaba la dependencia económica de Gran Bretaña, estos grupos obtuvieron un importante poder hasta establecerse como clase política (oligarquía) durante los gobiernos conservadores (1880-1916).

Entre 1910 y 1943, cinco de los presidentes fueron hombres pertenecientes a la Sociedad Rural. Actualmente, Braun Menéndez, Menéndez Behety, Gómez Alzaga, Bullrich y Martínez de Hoz, son algunos de los apellidos “ilustres” que forman parte de las clases dominantes de nuestro país, poseen grandes extensiones de tierra, y están vinculados al capital industrial y al financiero internacional.

El 9 de julio de 1870, la Sociedad Rural envía una carta al gobernador de la provincia de Buenos Aires E. Castro, donde se pone a disposición del mismo para “contribuir a un cambio radical en este sistema”, se refería claramente a “las continuas invasiones y depredaciones que los indios salvajes hacen sobre nuestra frontera han demostrado ya hasta la evidencia que el actual sistema de defensa es inadecuado o al menos ineficiente” (Zeballos, 2008).

Estas serían las bases para impulsar el proyecto de la campaña “Remington” de Roca cuyo objetivo fue provocar un nuevo genocidio con millares de muertos y culturas devastadas para avanzar con la frontera agrícola en la pampa y la Patagonia. Lo mismo haría Victorica en el Gran Chaco. El historiador y periodista Bayer se refiere a la influencia de los estancieros para impulsar el genocidio indígena: “es decir, las conquista de esas tierras pobladas por los pueblos originarios fue financiada por los estancieros del norte bonaerense, encabezados por el titular de la Sociedad Rural, Martínez de Hoz, apellido conocido no precisamente por la democracia argentina” (Bayer, 2010). De esta manera se incorporaron 42 millones de hectáreas que se repartieron entre los 1.800 estancieros de la SRA, y que con el desarrollo del ferrocarril potenciarían su producción y con ello el rol de Argentina como semicolonia británica.

ADN: Impronta golpista

Si hay algo que caracteriza a la SRA es su impronta “golpista”. Es una de las pocas asociaciones de Argentina que lleva esa huella en su esencia. El historiador Ceruti hace referencia en esta nota a la preparación de la Exposición de la Sociedad Rural el 31 de agosto de 1930 previo al golpe de Uriburu. En ella se hace mención a un documento de apoyo firmado por los principales terratenientes como F. Pinedo, González Méndez, Díaz Vélez, entre otros, todos integrantes de la Sociedad Rural.

Lo mismo sucede en 1955 cuando la SRA emite un comunicado apoyando el golpe militar como “la patriótica cruzada de libertad”. En los 60, Onganía se paseaba por la Rural en la carroza que había usado la infanta Isabel de Inglaterra en 1910 en los festejos del Centenario. Luego, sobre el final de su gobierno, aplica retenciones generando algunas tensiones.

Durante los gobiernos de Perón, la SRA, se opuso a las mejoras y el pago de aguinaldo de los peones rurales, a los que históricamente mantienen como trabajo esclavo, realizando lockout patronal. En 1975 repiten la operación preparando el golpe. Al tiempo que se produce el golpe cívico militar de 1976 con Videla a la cabeza, de nuevo la Sociedad Rural reluce sus loas más nefastas: “La Sociedad Rural Argentina reitera frente a los productores y la ciudadanía en general su apoyo a toda acción que signifique completar el proceso iniciado el 24 de Marzo de 1976, para poder lograr así los fines propuestos, que en definitiva son los grandes objetivos nacionales”. Así fue como el gabinete de Videla rebalsó de miembros de la SRA como J. Zorreguieta.

Distintos gobiernos: mayor concentración de tierras en pocas manos

En la Argentina, más allá de las retóricas y de los gravámenes como la 125 bajo el gobierno de Fernández de Kirchner, unos 4000 terratenientes concentran la mitad de las tierras cultivables. Todos los gobiernos han garantizado la gran propiedad terrateniente y su vinculación con la producción agropecuaria. Una parte de estos proviene de las apropiaciones de tierras en base al genocidio de los pueblos indígenas. La otra representa un 6%, está en manos de extranjeros, lo que equivale a 622 veces la superficie de la CABA. El mayor terrateniente privado de la Argentina es el grupo italiano de Benetton. Son conocidas las tierras del inglés Lewis donde el ex presidente Macri solía descansar.

Por el contrario, miles de trabajadores del campo viven en situaciones nefastas, bajo los peligros de los agrotóxicos y bajo regímenes de explotación laboral de esclavitud. El avance de la frontera de la soja vulnera también a los pueblos originarios. A su vez, la expropiación de sus tierras efectuada por los grandes terratenientes y empresarios (locales y extranjeros), apoyadas muchas veces por la represión, garantizan el modelo extractivista que se profundiza desde la última dictadura militar.

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Bayer, O. (2010). Historia de la crueldad argentina. Julio A. Roca y el genocidio de los Pueblos Originarios. Buenos Aires: RIGPI.

Peña, M. (2012). Historia del pueblo argentino. Buenos Aires: Emecé.

Zeballos, E. (2008). La conquista de quince mil leguas. Ensayos para la ocupación definitiva de la Patagonia (1878). Buenos Aires: Continente.




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