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Red Internacional

Perros muertos al costado de las rutas, en baldíos, son muestra de la necesidad de un plan integral de castración quirúrgica, masiva, gratuita y temprana de animales. Se evitarían que enfermedades como la rabia, brucelosis, sarna, hongos, parásitos, sean transmitidas a humanos. Charlamos con vecinas voluntarias por la salud pública animal.

Martes 21 de junio | 22:42

¿Cuántas veces observamos por la ventanilla del colectivo o el tren, un perro pequeño olfateando una bolsa de basura suelta? ¿O algún gato de días dar vueltas cerca de la puerta de algún almacén?. Es una postal común en el Conurbano bonaerense: animales que viven en la calle o donde pueden, que se reproducen y sufren.

Victoria y Anabela son vecinas voluntarias por la salud pública animal, integran el grupo Buenos Aires castraciones masivas Vecinos por la salud pública animal de La Matanza. Se organizan y reclaman que se implemente la Ley Provincial de Equilibrio Poblacional de perros y gatos Nº 13879 de la Provincia de Buenos Aires: “Queremos que en toda la provincia de Buenos Aires se aplique el programa de Castraciones Masivas de perros y gatos. Impulsamos un modelo de ordenanza de la Red de Políticas Públicas para el Equilibrio Poblacional canino y felino, vinculado a la Protección Animal y de la Comunidad que garantice las castraciones necesarias. Es necesaria la observación antirrábica en el domicilio del animal en los casos en que sea factible; caso contrario, se efectuará en la sede, indicando por escrito las circunstancias que así lo determinan” nos cuentan.

Ellas, con el apoyo de otros vecinos y activistas, se han movilizado en reiteradas oportunidades a la Municipalidad de La matanza, entregado petitorios y se han reunido con la Comisión de Salud del Concejo Deliberante para presentar esta propuesta de proyecto. Aún no tienen ninguna respuesta concreta.

Por qué cuidar a los animales es cuidar a las personas

Las estadísticas indican que en La Matanza se debería castrar alrededor de mil animales por día, lo que impactaría en la condición de vida de miles de animales, muchos que viven en las calles, plazas, semi abandonados, que pasan frío y hambre y no reciben ningún cuidado.

El origen del problema no está en el perro en situación de calle (que ha perdido, en general, su capacidad reproductiva por mala nutrición), sino que es la consecuencia de la falta de castración de los animales domiciliados, consistiendo los animales en situación de calle el excedente que no puede ser absorbido por la comunidad. Una perra y sus descendientes pueden producir hasta 5.430 cachorros en 7 años, del mismo modo una gata y sus descendientes pueden producir hasta 509.100 crías en el mismo período. Este cálculo matemático muestra el crecimiento inicial de estas poblaciones, que si bien está condicionado por la capacidad de carga del hábitat, concluye con la muerte de millares de ejemplares cada año. Es maltrato animal.

Este es un problema de salud pública. No afrontar y dar solución a esta situación conlleva también a desatender otras como es el caso de las patologías zoonóticas: parasitosis, rabia, leptospirosis, sarna o mordeduras. Los niños parasitados tienen problemas cognitivos y otros de salud. Todos los años se realizan campañas de vacunación de mascotas masivas, pero son insignificantes si no se castran animales pues la población se sigue reproduciendo sin límite.

El equilibrio biológico se logra no propendiendo a la erradicación o al encierro de los animales sino a su desarrollo controlado y sanitario en una concepción de respeto por la vida que tienda a armonizar su relación con el ser humano y con el ambiente, ya que está biológicamente demostrado que un animal que es retirado del hábitat rápidamente es sustituido por otro que llega a ocupar este espacio territorial liberado.

Victoria nos explica: “el programa de castración tiene que ser gratuito, para que sea accesible para toda la población, masivo, el 20% anual, temprano ( no es necesario esperar a que el animal tenga su primer celo o alzada) bajando la edad de castración y sistemático que se sostenga a lo largo del tiempo y que no sea cortada. Es necesario un plan integral, que garantice otros centros de castración a lo largo del municipio, en distintas localidades : en sociedades de fomento, clubes de barrio, lugares que se pueden adaptar tranquilamente”.

Anabela agrega: “las castraciones son económicas, sencillas. En La Matanza existe un móvil que recorre algunas localidades céntricas, rara vez llega a Virrey del Pino, Gregorio de Laferrere y González Catán que son las zonas en las que más animales muertos vemos al costado de la ruta o deambulando por calles o baldíos. Durante la pandemia en La Matanza no se realizaron castraciones en el Centros de Zoonosis y/o Antirrábicos Municipal, y actualmente lo hacen solamente de lunes a viernes y no pasa las 40 castraciones diarias. La gratuidad del servicio es indispensable para estimular a la población a que realice las castraciones. En primer lugar, porque se trata no solo de una razón de protección animal sino también de salud pública y ambiental. Al mismo tiempo, se debe considerar que, aún en aquellos casos en que los cuidadores del animal -disponiendo de recursos para abonar- se nieguen a hacerlo en el sector privado, el animal quedará sin castrar, pagando las consecuencias no sólo el propio animal sino la comunidad toda”.

El estado se apoya en lo que denominan "tenencia responsable", una política de culpar al vecino y responsabilizarlo en vez de garantizar el acceso a la salud de los animales, incluso mediante multas.

Los funcionarios y empresarios realizan campañas, se sacan fotos publicitadas en sus redes sociales, con "bellas mascotas" que se ven bien. Y cada mes de abril recuerdan la Ley 2.786 de Protección de Animales, promulgada el 25 de julio de 1891. Pero muy lejos están de garantizar el cuidado del medio ambiente, de la naturaleza, y de los animales.

Victoria y Anabela son rescatistas conscientes que el sufrimiento de animales también afecta la salud de miles de personas, gusten o no de tener mascotas. Ellas, junto a otras organizaciones proteccionistas, se dirigieron en varias oportunidades al Municipio de La Matanza y quieren que se haga lugar a su proyecto de ordenanza para el cuidado y protección de animales. "Este problema tiene una solución, es cuestión de decisión política. La legislación debe considerar la castración de los perros y gatos como el requisito prioritario dentro del cuidado responsable. Sólo así se logrará la reducción de problemas derivados de la sobrepoblación que afectan a la comunidad, la salud pública y el ambiente”.




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