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Red Internacional

Opinión.Sobre el adoctrinamiento en las escuelas y la hipocresía de la derecha

Rabiosas críticas al supuesto adoctrinamiento en las escuelas. Aprovechamiento político y sobreactuación de varias partes. Pero ¿la escuela no adoctrina?

Emiliano Martínez ViademonteProfesor de Biología y Física | Agrupación Marrón de SUTEBA

Viernes 27 de agosto | 18:54
Credito foto: Montse Álvarez

María Eugenia Vidal, alias Heidi, cuando le conviene muestra los dientes. Junto a la derecha, TN y otros exponentes "republicanos" salió a acusar a los docentes de adoctrinar en las escuelas. No solo eso, pide la separación del cargo de la docente de La Matanza y aprovecha para llamar a votar en las PASO contra esta forma de gobierno.

Alberto, por su parte, quiso hacer demagogia, soslayar las formas y pretendiendo relucir su cargo de profesor “defendió” la libertad de debate en las aulas. Impresentable. Se olvidó otra vez que es el presidente y, por ejemplo, ni siquiera garantiza una real y universal implementación de la Educación Sexual Integral, que justamente impulsa la libertad de expresión y desarrollo del pensamiento.

Hay que detenerse ante tanta rabia y por un instante entrar a una escuela real y concreta, en la que, como bien planteó Alejandro Bercovich, en cada entrada o pasillo hay una cruz colgada, sino en un aula. En la que sigue habiendo feriados religiosos y hasta se mantienen rutinas como rezar o bendecir la mesa en los comedores. Y ojo, no, no nos referimos a escuelas religiosas, sino a las públicas que no deberían adoctrinar con ritos religiosos de ningún tipo.

Innumerables gobiernos, peronistas, radicales, PRO, han pasado y aún siguen las escuelas con las cruces colgadas.

Esta ideología impuesta no se cuestiona, y es más, es defendida desde esa misma derecha y desde sectores del peronismo, hoy en el Frente de Todos.

Las escuelas con su currículum oficial y explícito, y el oculto o implícito, albergan una fuerte ideología, que claramente no hay intenciones de cuestionar ni espacio democrático para que trabajadores y trabajadoras de la educación lo hagamos. Tampoco abierto a la comunidad y menos aún a les estudiantes.
Como escribió María Díaz Reck, no vamos a abordar aquí el cuestionable tono y contenido de la "discusión" entre la docente y el estudiante, ni vamos a defender lo indefendible; discutiremos con esa concepción que dice que en las escuelas no puede haber “adoctrinamiento”, cómo si no lo hubiera.

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Un poco de historia

Desde Sarmiento que fomentó la educación pública a cargo del estado y de masas es un debate. ¿Acaso la formulación educar al soberano es inocua, inodora e incolora?

“Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen”, supo decir el padre del aula. ¿Racista? ¿Violento? Pero se le rinde homenaje en todas las escuelas sin cuestionar.
Un spoiler: eso si era adoctrinamiento.

En pos de la “unidad” nacional los medios justificaban los fines.

En ese proyecto la escuela surgió como homogeneizador social mediante la imposición de la ideología de la clase dominante.

¿Quién no recuerda todos los himnos y cantos escolares?

Imposible olvidarse:
"¡Honor y gratitud al gran Sarmiento!

Gloria y loor, honra sin par
para el grande, entre los grandes,
padre del aula, Sarmiento inmortal.”

Eso también es política, pero de la que resguarda los intereses dominantes.

Si se abriera un debate en serio y honesto sería una buena oportunidad para poner en cuestión todo el contenido de la educación. Pero lejos de eso, afloran los escarnios públicos.

Solo para compartir una anécdota recordar que un estudiante de secundaria fue sancionado por no cantar el himno. Una idea descabellada en una escuela pública. Resulta que este estudiante era boliviano, había venido por una emergencia a Argentina y prefería en el momento del himno guardar silencio. Sin embargo la imposición escolar se lo prohibía e imponía que debía cantar algo que a él no lo representaba ni comprendía. ¿Pero alguna vez desmenuzaron su letra?. ¡Qué democrática la educación!

Un curriculum impuesto

El curriculum, palabra rara para quien no la conoce, es el documento oficial que dispone que y como se debe enseñar. Por supuesto es “La ley” en la escuela. ¿Usted lo votó? ¿Lo revisó? ¿Al menos opinó?
No. La docencia tampoco.

Este documento y sus derivados cambian constantemente con los cambios de gobierno y pareciera que simplemente les gusta reimprimir cientos y cientos de copias. Dejando el lado irónico, cambian cuando cambian las posiciones de los gobiernos.

Cada orientación política de los partidos patronales pretende adaptar la educación a imagen y semejanza de los intereses del sector de empresarios (nacionales o extranjeros) que le banca la campaña.
Pero no escuchando a quienes efectivamente conocen mejor que nadie qué educación se necesita: las familias, especialistas, trabajadores y trabajadoras de la educación y les estudiantes.
Quienes viven cotidianamente en las escuelas quedan fuera del debate.

El curriculum oculto

Dentro de la carrera docente, dedicamos gran parte de la formación a trabajar sobre este documento, pero también su parte oculta. ¿Hay documentos secretos? No, pero sí una transmisión de contenidos que no está escrita. Algunos ejemplos: ¿Por qué el estudiante se sienta en su banco y no en el escritorio del profesor? ¿Dónde está escrito? ¿Por qué se enseña tal o cuál cuestión? ¿Por qué hay que pedir permiso para tener necesidad de ir al baño? Y un largo etcetera. Yendo a un caso más polémico, ¿Por qué no dejan ir a niños con pollera? ¿Dónde está escrito? ¿Afecta la estética visual, cómo se supo decir?

El intersticio de la norma

No todo se puede poner en una ley, no todo se puede normar, y aquí comienzan los choques de intereses. Nada hay escrito que diga que docentes y profesores no pueden debatir sobre opiniones, gustos, preferencias, en un marco de respeto mutuo. Es más, la ley de Educación Sexual Integral (E.S.I) favorece y marca como contenido la discusión fraterna, respetuosa y el fomento por parte del docente a fundamentar y desarrollar la misma. Pero no por casualidad quienes se oponen a las discusiones políticas en la escuela y los debates, se oponen a la E.S.I.; es lo que podríamos llamar antiderechos, y ya sabemos porqué.

Según la letra escrita la escuela busca formar ciudadanos, trabajadores, y adultos, que puedan desarrollar su vida. Sin obviar la discusión sobre qué se enseña y cómo, y quién lo decide, ¿no es acaso la política parte de la vida?. La ley dispone el voto cada 2 años, y no hay margen para enseñar la discusión, debate y pensamiento crítico porque se considera “adoctrinamiento“.
¿No será que quieren una sociedad poco crítica y despolitizada? ¿Pudo usted lector pensar a quienes beneficia esto?
Si la educación está al servicio de las clases dominantes de un sistema que existe en base a la desigualdad basada en la explotación y la opresión, bueno, ya sabemos: no hay formación de sujetos para la libertad.

Una educación crítica

Lo que más se disfruta en las aulas es que los estudiantes sean sujetos de sus vidas y posiciones en la medida que eso se puede ir conquistando al menos en cuotas en este sistema.
Nada más reconfortante que puedan decir lo que piensan con respeto y fundamento, y abiertos a escuchar al otro; y más que nada cuestionar.
Sí, aspiramos a una educación que cuestione, que no naturalice la violencia, la desigualdad, la vida de miseria que nos quieren imponer, y esto es fundamental para un futuro mejor.
Una educación donde los trabajadores de la educación, la comunidad, especialistas, y les estudiantes puedan ir definiendo que es necesario enseñar y que aprender, para la sociedad del futuro.
Una educación científica, donde todo tenga fundamento, y nada sea porque si. La crítica, cuestionamiento y discusión de lo dado ha llevado a los más grandes avances de la humanidad.

Cuando gritan “adoctrinamiento”, ya sabemos quienes lo hacen y no por nada es contra quienes cuestionan lo impuesto. Usted, mi querido lector/a, sufre las consecuencias de hambre, pobreza, desigualdad de este sistema económico. Es hora de cuestionar y debatir todo. ¡También la llamada política! Ya que atraviesa el conjunto de nuestras vidas.

PD: al señor Alberto Fernández, que no se suba al caballo en defensa de la discusión y pluralidad de ideas en las escuelas. Le recordamos que es el presidente y responsable de que Miles de pibes se hayan quedado fuera de la continuidad pedagógica en la pandemia, que las mineras tengan injerencia en la educación que debería tener una perspectiva socio ambiental o que la iglesia tenga tanto peso en la educación. Si no se debate, enseña E.S.I. y pensamiento crítico, es porque todos los gobiernos, incluso el suyo, le dan cada vez más poder a estas instituciones nefastas. Alberto, entre tantos temas, le decimos: Iglesia y estado, asunto separado.

Te invitamos a leer mas sobre debates en: Educación y Toyotismo: estereotipos, meritocracia y Estado




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