Sociedad

SOLIDARIDAD DE CLASE

Sin vivienda no hay salud: las mujeres de Guernica y la lucha por la tierra

Relatos de mujeres, en el marco de la posta sanitaria realizada por trabajadores y estudiantes de la salud el sábado 10 de Octubre en el predio de las tierras recuperadas de Guernica.

Erica Sechi

Trabajadora Hospital El Dique

Miércoles 14 de octubre | 16:38

Los relatos sobre la vida cotidiana en tiempos de pandemia de numerosas mujeres que están a la cabeza de este proceso de lucha tienen en común la trayectoria laboral en empleos precarios, salarios paupérrimos y el convencimiento claro de que todos tenemos derecho a tener un lugar en el cual vivir, siendo el único camino para conquistar este derecho la lucha y la unidad con el conjunto de los trabajadores.

En el predio de nueve hectáreas hay más de 2500 familias que se encuentran resistiendo a las diferentes maniobras que viene utilizado el Gobierno provincial para dividirlas; familias que vienen dando un claro ejemplo de organización y de lucha, abriendo un vasto camino de posibilidades y de unidad para el resto de los trabajadores.

Disputada por la especulación inmobiliaria, la toma puso al desnudo los acuerdos que tiene el Estado con el sector privado y cómo son estos intereses los que priman en realidad para quienes gobiernan y no los derechos básicos y elementales para las mayorías.

En las recorridas por el barrio, en las charlas con los vecinos se evidencia que gran parte de los hogares están compuestos por mujeres con sus hijes. Ellas cuentan que tenían empleos precarios al comienzo de la pandemia y tras declarada la cuarentena y el aislamiento social obligatorio no pudieron continuar con sus empleos perdiendo el único ingreso económico de la familia. Algo que se repite en muchos relatos es la bronca hacia los patrones,

Aida, vecina del barrio San Martin de la toma, manifestó “los empresarios siempre saben lo que va a pasar”, y cuenta que ella trabajaba como empleada de casas particulares (a la vez hacía de niñera, pero esto no estaba contemplado en el salario) para una familia propietaria de una gran empresa estadounidense quienes apenas iniciada la pandemia le anticiparon que se irían del país cerrando la empresa, que prescindian de sus servicios y que por ello debían liquidarle el sueldo. Aida se quedó sin trabajo, la familia para la que trabajaba no se fue del país ni la empresa cerro, solo redujeron drásticamente la cantidad de trabajadores como lo hicieron con ella. Su madre, Ester, enviudó hace algunos meses por lo que se encuentra a su cargo, al fallecer su marido e intentar tramitar su correspondiente pensión descubrió que sus patrones nunca se habían hecho cargo de las cargas sociales correspondientes.

Sobre la mujer trabajadora se expresa brutalmente la crisis del sistema capitalista. Los trabajos de cuidados son a los que acceden por lo general gran parte de las mujeres de sectores populares, estos a su vez son los trabajos más precarios, con horarios flexibles, lejos de cualquier tipo de regulación en la mayoría de los casos. Es el Estado incluso reproductor de esta misma lógica.

Alicia es promotora comunitaria municipal, su salario dista mucho de lo que el Indec calcula para la canasta básica; ella se encuentra en la toma con una compañera de trabajo, también promotora comunitaria, trabajadoras de salud ambas... trabajadoras esenciales. Una muestra más que da este gobierno de que los trabajadores y trabajadoras que están en la primera línea enfrentando la pandemia lejos están de ser tratados como esenciales; perciben salarios de hambre, formas de contratacion precarias, teniendo que recurrir a la toma de tierras por no poder continuar costeando el alquiler. “Era el alquiler o la comida y pañales de mis hijos”, frase que resuena una y otra vez en boca de gran parte de las mujeres de la toma.

La bronca y la tristeza no fueron resignación para estas mujeres, por el contrario, esos sentimientos son la leña que hoy alimenta la pelea por una salida favorable, la necesidad de pensar la problemática de la vivienda como un problema colectivo llevó a la organización de todas estas familias recuperando métodos de organización y lucha históricos de la clase trabajadora, como los cuerpos de delegados de base y las asambleas. Como expresaron en el comunicado dirigido al ministro de desarrollo social Larroque, no pueden ni estan dispuestas a quedar en la calle con sus hijes, la unica solucion posible a este conflicto es sin medias tintas, conquistando el derecho a la vivienda.

Mujeres de Guernica: "No podemos esperar meses en la calle por una promesa"

En el marco del Encuentro Regional Plurinacional de Mujeres y Disidencias, las trabajadoras de la salud eligieron estar al lado de las mujeres de Guernica, en la primera linea tambien, rodeando de solidaridad a les vecines de la toma en la pelea por la vivienda.

Sin vivienda no hay salud

La salud de los habitantes de la toma esta en riesgo constante, el clima, la escasa comida caliente y nutritiva (el Estado asiste con bolsones de alimentos solo al grupo de vecinos que acordó abandonar las tierras a cambio de un subsidio de menos de 50 mil pesos y la promesa de que en el transcurso de 6 meses se resolverá la problemática habitacional), sumado al terror por el desalojo inminente, potenciado con el numeroso e irracional operativo policial que rodea la toma y el amenazante helicóptero que sobrevuela el predio todas las madrugadas.

Los cuerpos expresan en los adultos una vida de trabajo duro y de carencias. Contar con un techo con los servicios básicos, con agua potable, cloacas, espacio suficiente para evitar el hacinamiento y un trabajo con un salario acorde a la canasta básica son cuestiones centrales para una vida saludable. Como expresó Luana Simioni, secretaria general de la Junta Interna ATE Ioma, para La Izquierda Diario “la unidad de la pelea por la vivienda, por el salario, contra la precarización y por el derecho al acceso a la salud es una misma pelea que nos tiene que encontrar unificados."

Esenciales de la salud atienden a las familias de Guernica

A días del plazo establecido por la Justicia para el desalojo es necesario multiplicar las muestras de solidaridad de clase que vienen manifestándose en torno a los habitantes de la toma de Guernica. El triunfo de esta pelea representa un avance enorme para el conjunto de la clase trabajadora, abriendo mejores posibilidades en la pelea por todas sus demandas.







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