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COVID-19

Sin medidas sanitarias en la UAM ante la pandemia

Las autoridades universitarias no garantizan condiciones adecuadas para el cobro quincenal en todas las unidades, lo que puede convertir a estos días de cobr en un foco de infección para los trabajadores.

Jueves 30 de abril de 2020 | Edición del día

La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), ante la contingencia del COVID-19 y la declaración de la fase 3, ha tratado de implementar mecanismos para realizar el pago de los trabajadores que no están en la nomina electrónica.

Pero tal parece que los mecanismos que ha implementado solo son beneficiosos para supervisores y jefes que laboran en las diferentes unidades académicas. En este caso, se tomará como ejemplo la unidad Iztapalapa.

Ahora bien, la universidad emitió un comunicado el día 25 de abril de este año, en el cual especifica que el pago se realizará únicamente el día 29 de abril, tomando en consideración tres puntos importantes de este mismo comunicado:

• “Toda persona que ingrese a la Unidad deberá pasar por el filtro sanitario sin excepción antes de presentarse al área de cajas. No se permitirá el ingreso de acompañantes a la Unidad.”
• “Para evitar aglomeraciones se atenderán por grupos de 40 personas dentro del edificio A y se establecerán horarios escalonados para el pago, de acuerdo al número económico de los trabajadores.”
• “Los trabajadores deberán de observar los señalamientos de sana distancia
que se colocarán en la sección de caja, así como las indicaciones que señale el personal que apoye la logística de pago para evitar aglomeraciones.”

Tomando en cuenta el primer punto, la universidad instalo un filtro sanitario, el cual cuenta con tan solo tres garrafas de gel antibacterial y cinco personas pertenecientes al área de salud de COSIB, pertenecientes al sector de trabajadores de confianza. Estas cinco personas no dan instrucciones, solo permanecen sentadas, un supervisor y el jefe de vigilancia son los que dan las indicaciones. Dichas indicaciones recaen en solo colocarse el gel antibacterial y avanzar al área de cajas en un total de 10 personas.

Para efectos del segundo punto, al llegar al edificio A se tienen listas de registro, los trabajadores se registran, se colocan gel antibacterial nuevamente y pasan al área de cajas. Cabe señalar que los “horarios escalonados”, de acuerdo con el número económico de los trabajadores no se respetan. En esta área se encuentran alrededor de ocho supervisores y el coordinar de servicios auxiliares.

En el punto tres, los señalamientos solo están colocados al interior del edificio A, los cuales cuentan con una distancia aproximada de medio metro entre cada señalamiento, las únicas indicaciones que se dan, dentro de este edificio, son solo para dirigir hacia las diferentes cajas a los trabajadores, se piden las credenciales y se limpian.

Es de suma importancia evidenciar que la universidad no cuenta con una logística no con un protocolo de seguridad como lo indican. También se especifica que se trata de evitar aglomeraciones y mantener la sana distancia, pero la fila que se realiza para poder pasar por el primer filtro, el cual se ubica en el perímetro de la entrada principal (caseta 3), es de aproximadamente 100 metros, ya que va desde caseta 3 hasta el final del pasillo del edificio D, lo cual provoca un embudo de infección para los trabajadores que esperan su turno al área de cajas.

El recorrido y la espera son largos, ya que el tiempo estimado de espera para el primer filtro sanitario es de hora y media aproximadamente y el tiempo de espera en cajas es de 30 minutos aproximadamente.

Con esto nos damos cuenta de que efectivamente la logística y las medidas o mecanismos que trata de implementar la universidad no son los adecuados, ya que se generan aglomeraciones, no se dan instrucciones, el personal que se encarga de la supuesta logística no esta capacitado y los señalamientos de distancia solo se encuentran en el área de cajas (edificio A).

Por otro lado, supervisores, jefes y la empresa de seguridad privada, cuentan con guantes de látex, cubrebocas y caretas, esta es la verdadera logística que tiene la universidad, la protección del personal de confianza.

Pandemia y ataques de las autoridades

Hace algunos meses la universidad incito a todos los trabajadores de base para que se cambiaran a nomina electrónica y así ejercer su pago. La política que impulsa la universidad es la de desaparecer plazas con materia de trabajo existente: en un mensaje emitido, tanto por el secretario general de la universidad, José Antonio de los Reyes Heredia y el propio secretario general del SITUAM, Jorge Dorantes Silva, se hace mención de que los encargados de la nómina (cajeros) seguirán laborando en días de cobro, pero tal es la sorpresa que el día de hoy el pago lo realiza personal de confianza, desplazando así al personal de base y su materia de trabajo.

Desde la implementación de la fase 2 de la contingencia, la universidad contrato empresas privadas de seguridad para realizar la vigilancia de las diferentes unidades académicas, incluyendo Rectoría General.

En el caso particular de la unidad Iztapalapa, la empresa encargada de realizar estas funciones son los Cuerpos de Seguridad Auxiliar del Estado de México (CUSAEM), la cual pertenece al Estado de México, no son agentes, no son policías, se manejan como una empresa, pero cabe resaltar que utilizan armas de fuego y escudos del propio Gobierno. Con esto se rompe la autonomía que tiene la propia institución y violenta el CCT vigente.

Leer: La UAM violenta derechos laborales en medio de la pandemia

En medio de la propia contingencia y ante las medidas de “austeridad republicana”, esta última, aplicada desde el año 2019, los funcionarios de la universidad, en contubernio con el Comité Ejecutivo del SITUAM, pactan un contrato por un monto económico desconocido, para que la empresa de seguridad privada realice las funciones de los trabajadores de base.

Recordemos también que esta supuesta empresa tiene registros legales inexistentes, lo cual dificulta rastrear el destino de ocho mil millones de pesos, derivados de contratos con el propio Gobierno Federal en tan solo cinco años, de los cuales no se reportan ingresos formales al Gobierno Estatal y tampoco pueden ser auditados.

Es urgente que los trabajadores hagamos conciente que las autoridades, en medio de la crisis económica y sanitaria, pueden aprovechar la coyuntura para profundizar los ataque de desmantelamiento del CCT y precarizar aún más a la base trabajadora.

Frente a esto y a la nula capacidad de las autoridades, los jefes, supervisores y el propio Comité Ejecutivo, es fundamental que nos organicemos para levantar comisiones por departamento que fortalezcan la comisión de higiene y seguridad en cada unidad. Desde aquí podemos discutir medidas efectivas para evitar el riesgo de contagio y garantizar condiciones adecuadas en cada unidad para el cobro de salarios. Pero esto debe ser el punto de partida para profundizar nuestra organización en cada unidad frente a la pandemia y al ataque de las autoridades.

Los trabajadores universitarios debemos reflexionar qué rol podemos jugar en medio de la pandemia y cómo poner la universidad al servicio de combatirla.







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