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Red Internacional

Una vez más bajo la promesa de inversiones se pone en riesgo el ambiente y otras ramas industriales.

Fernando LunaLic. Seguridad e Higiene - Trabajador de Shell Raizen

Jueves 6 de enero | 21:45

Continuidad de relaciones

En el año 2014, cuando el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner anunciaba la nacionalización de YPF, entre muchas comillas, los empresarios empezaron a agitar el fantasma de un populismo expropiador, muy lejos de la realidad, teniendo en cuenta que a Repsol se le realizó un pago por las acciones vendidas al Estado Argentino. Luego de este anuncio, el propio Áxel Kicillof, el entonces ministro de economía, se reunió con un sector empresario del petróleo para llevarles tranquilidad, afirmando que, una cosa eran los anuncios por YPF y otra muy distinta con el resto de las petroleras, que se quedarán tranquilos que sus ganancias estaban garantizadas y que le iban a dar facilidades para los giros de su rentabilidad. Esto está relatado en el libro Vaca Muerta de Alejandro Bercovich. Estos anuncios tanto de Cristina como la tranquilidad que quería llevar a empresarios, eran acciones para salvar un gobierno que ya empezaba a perder apoyo, pero estas promesas no fueron suficientes: tentaron mucho más a las petroleras la oferta de que Juan José Aranguren fuese el secretario de energía del Gobierno de Mauricio Macri.

Esta breve reseña es para mostrar que siempre las empresas van a tener prioridades, esta licitación que hoy se confirma, se inició en el 2019 en el Gobierno de Mauricio Macri. El Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner otorgaron definitivamente las habilitaciones para la explotación de las áreas petroleras offshore. Al igual que la lluvia de inversiones que anunciaba Macri, el extractivismo es presentado como parte del plan parala estabilidad económica necesaria para negociar con el FMI, perola promesadel “desarrollo” es papel mojado para el pueblo trabajador.

Bajo premisas similares se subsidió el barril de petróleo argentino y se modificaron los convenios de trabajo dando origen al llamado convenio Vaca Muerta, que no fue ni más ni menos que una flexibilización laboral: un ahorro de costos importantes a favor de las empresas, que llevó asegurar los márgenes de ganancia con consecuencias graves para los trabajadores y el ambiente. Durante el primer año de aplicación de este convenio hubo 11 trabajadores fallecidos, una decena de accidentes y varios incidentesambientales que incluyeron derrame de residuos. Siempre que se han anunciado modificaciones donde se promete asegurar los puestos de trabajo ingresos a las provincias, suele contrastar a lo largo del tiempo, de que eso no es así. Basta con visitar cualquiera de las ciudades petroleras para constatar, el elevado costo de vida que hay, la poca infraestructura para el resto del pueblo, como el caso de Añelo, corazón de vaca muerta, que ni siquiera tiene un hospital.

Esta nueva habilitación, el Gobierno de Alberto Fernández, no se queda solamente en darle el visto bueno a las habilitaciones ambientales, sí no que les garantizará a las empresas un margen más que holgado en ganancias al bajarles las regalías aplicables. Recordemos que estamos hablando de recursos no renovables, donde se supone que aparte de las inversiones que deberían hacer las empresas tanto en infraestructura como en ampliación de mano de obra, debería pagar en regalías y retenciones un porcentaje acordé a los recursos extraídos a modo de contraprestación pues los recursos que se llevan. Muchas veces las retenciones no son cobradas en los porcentajes estipulados, o son muy bajas como en el caso de los productos terminados de hidrocarburos que sólo tienen un 5% de retenciones.Algo que también ocurre en la minería donde también se busca bajar permanentemente las retenciones para una industria que mueve, extraer y saca del país millones de dólares. Del pequeño porcentaje que no se lleven estas empresas, el Estado especula con recibir lo necesario para pagar al FMI, otro negocio que comenzó el macrismo y concluye este gobierno.

Un aspecto importante a tener en cuenta, es que hoy en día una base de datos fiables puede valer más que un pozo. Por eso Microsoft que trabaja junto con Shell en sus proyectos, será acreedor inmediato de toda la información recopilada del mar argentino. Información que valdrá más que el propio crudo a la hora de exploración de nuevas empresas. Parar dar un ejemplo de poque es tan importante la información, la YPF estatal, desde sus orígenes tenía mapeado y registrado las cuencas a lo largo y a lo ancho del país, para la década del 70 tenía registrado hasta los no convencionales. Luego que la empresa fuese privatizada esta información fue clave para que las futuras empresas que vinieron, sólo compraran la información que la YPF estatal ya había recaudado, ahorrándose millones en la tarea de exploración.

El medio ambiente que nos queda

La reciente habilitación de la explotación offshore, se realiza conforme a la aprobación del informe de impacto ambiental presentado por la empresa Equinor Argentina, para realizar tareas de evaluación del suelo marino mediante un sondeo sísmico, lo que implica una flota de barcos tanto para el propio trabajo como para el abastecimiento que recorrerán zona claves de la fauna marina argentina, poniéndola en riesgo junto a la industria pesquera desde Mar del Plata a Bahía blanca. El mayor problema de los informes ambientales, no es que son hechos por las propias empresas interesadas en hacer el trabajo o la explotación, el punto está en que el Ministerio de Ambiente lo aprueba a pesar de que hay estudios independientes que señalan el alto impacto en la flora y la fauna marina. Para ejemplificar, la habilitación del fracking en suelo argentino se realizó de forma similar y hoy se están empezando a notar efectos de contaminación de napas, movimientos de suelo y los accidentes y pérdidas de producto, dejando en evidencia que no sólo no hay controles sobre las empresas en cómo realizan las tareas, sino que las empresas carecen de sistemas de emergencia y contención. Si a esto le sumamos que los propios organismos estatales y nacionales no destinan los recursos y medios suficientes para atender emergencias, el riesgo e impacto ambiental crecen exponencialmente.

Un lamentable ejemplo de esto son los incendios que actualmente se desarrollan en distintas provincias donde el desfinanciamiento al servicio nacional del manejo del fuego hizo que la situación empeore y sea cada vez más difícil de contener.Tanto en las zonas de producción petrolera como las mineras estos problemas se mantienen porque siguen primando la necesidad de las ganancias de las empresas y un modelo extra activista violento sobre las necesidades del pueblo trabajador.

Medio ambiente y economía, las caras de la política

Argentina como otros países del mundo están atrapados en una matriz energética dependiente de los hidrocarburos, obviamente esto es presionado por el lobby de las propias empresas petroleras. Para salir de esta encerrona, es necesario tener una política a largo plazo que excede a los gobiernos de turno. Porque no hay una planificación real en cada país, tanto en urbanización como en generación de energías para sostener una población creciente y un industria. No se puede salir de esta matriz de un día para el otro, como tampoco se puede seguir sosteniendo en el tiempo.Es necesario comenzar un proceso de inversiones y modificación tanto de la industria energética como del conjunto de los medios de producción.

Es necesario empezar a generar energía renovable no sólo porque los recursos naturales irán escaseando, sino porque está a la vista el daño que hacen a lo largo de su vida productiva. Son muy pocos los planteamientos que hablan de una transición de este estilo, el proyecto de ley presentado por el Frente de Izquierda Unidad apunta a una salida de este tipo, planteando la necesidad de nacionalizar la industria hidrocarburos bajo gestión de los propios trabajadores y control estatal para poder hacer eficiente lo que queda de dicha industria y pozos tanto de gas como de petróleo. Hay que usar ese dinero que hoy se va a las casas matrices de las empresas multinacionales, y reinvertir realmente en el país, no sólo atendiendo las necesidades elementales como educación y salud construyendo hospitales y escuelas, sino invirtiendo la energías renovables, lo que crearía un nuevo nicho tecnológico y laboral generando valor agregado y nuevos puestos de trabajo especializados para comenzar a salir de la dependencia de los combustibles fósiles y sus consecuencias. Al 2019, 143 países legislan sobre regulaciones en la generación de energía renovable. Ya está visto que si la planificación de la economía se realiza conforme a las necesidades de las empresas eso no sucede. Las teorías de derrame y cuántas cosas se han dicho a lo largo de la historia, sólo han creado más desigualdad y han puesto (según la UCA) al 43,8% de la población bajo la línea de pobreza.

A medida que los recursos naturales comienzan a escasear la producción extractivista se vuelve aún más violenta dejando un pasivo ambiental para futuras generaciones que no podrán recuperar. Si dejamos de lado los criterios de ganancias de las empresas se puede comenzar a girar a una producción sustentable con trabajo de calidad. Planificar una producción acorde a las necesidades reales de la de la población, reduce los excesos de insumos y de energía. Por eso un proyecto de ley como el presentado por el FITU apunta más satisfacer las necesidades reales de la población y a la vez el crecimiento de una industria acorde, generando un valor agregado para dejar de ser una exportadora de materia prima.
La importancia de las movilizaciones se hace evidente una vez más, con el ejemplo de Chubut contra la mega minería y en Mar del Plata contra la exploración del Mar Argentino. Esto tomaría un potencial aún más grande si los gremios con los trabajadores de cada rama se sumarán a este rechazo y a una planificación real de la producción en pos de una mejora para toda la población.




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