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Red Internacional

Vida cotidiana. ¿Siempre hay que estar felices? Capitalismo, consumo y angustia de tener que elegir

La tiranía de la elección es el tercer libro, publicado por Ediciones Godot, de la filósofa, socióloga y escritora eslovena Renata Salecl que llega a la Argentina. Su crítica a la ideología de la felicidad y del consumo en el capitalismo rompe muchos de los discursos que están de moda.

Kevin WrightPeriodista y docente

Lunes 7 de marzo | 06:31

Renata toma como un punto de quiebre, para pensar los discursos de la época, la crisis abierta en 2008. La promesa neoliberal de que tenemos opciones infinitas de consumo para elegir se terminó. En ese momento en EEUU, "el Financial Times publicaba artículos sobre el sombrío panorama (...) con titulares que iban desde "Un mañana prestado" y "Hora de devolver todo" hasta "Las penas de Wall Street", comenta la autora.

Aunque la ideología de la elección continuó, como reacción a esta gran recesión económica, se multiplicaron la publicación de libros de autoayuda. En un contexto de depresión generalizada, por las condiciones económicas y también sociales, éstos consejos no solo aparecían en libros, sino en todo un concierto de publicidades y servicios de coaching. "En vez de curar la infelicidad, estos libros revigorizaron la idea de que la desgracia está en todas partes. Captaron incontables defectos e inconsistencias que puede haber en cualquier persona y se encargaron de mantenernos ocupados pensando en nuestros fracasos. (...) Y el capitalismo, por supuesto, no solo incentivó el paradigma de la elección a la hora de consumir, sino que también propició la ideología del self made man (el "hombre que se hace a sí mismo")".

"Hay que estar siempre positivos"

Esta gran tarea de "hacerse a uno mismo" y el mantra de la autoayuda en que solo nosotros podemos tomar las riendas de nuestras vidas, implica para eso que debemos elegir la manera de canalizar los acontecimientos negativos. El problema es que esta cuota de valentía neoliberal está repleta de individualismo.

Nos dice Renata: "En los tiempos de crisis e incertidumbre en que vivimos, la ideología del pensamiento positivo juega un rol crucial al enmascarar la necesidad de repensar la naturaleza de la desigualdad social y de buscar una alternativa al modo en que se ha desarrollado el capitalismo. Cuando se invita a los individuos a pensar que cada uno es el amo de su destino, y cuando el pensamiento positivo se ofrece como el remedio a los males que padecemos producto de la injusticia social, lo que debería ser crítica social se reemplaza por autocrítica. (...) La vergüenza por ser pobre o la culpa por no alcanzar la cima del éxito económico ha reemplazado la lucha contra la injusticia social. La angustia por no ser lo suficientemente buenos nos ha convertido en gente demasiado pacífica, no solo dispuesta a trabajar más horas, sino a menudo a esforzarnos lo mismo por nuestra apariencia".

A continuación, intentaré ligar estas reflexiones filosóficas con algunos aspectos de la política nacional y sentidos comunes que nos atraviesan diariamente.

Elecciones forzadas

Sigue corriendo entre nosotres esa idea conservadora de que el "pobre es pobre porque quiere", como si alguien realmente elegiría serlo y vivir sin cubrir sus necesidades básicas como lo sufren hoy 3,8 millones de niños y niñas en Argentina.

Como todos sabemos, en nuestro país la inflación no para, los sueldos no alcanzan, los alquileres están por las nubes y tenemos la certeza de que lo que vendrá con el nuevo acuerdo y endeudamiento con el FMI es más miseria y empeoramiento de nuestras condiciones de vida.

Como cuenta acá Lucho Aguilar, en la apertura de sesiones, el Presidente negó el ajuste y prometió nuevamente “trabajo registrado” para jóvenes y quienes reciben programas sociales. El “boom” del monotributo y la precarización laboral.

Siguiendo la lógica que nos trae Renata Salecl podríamos preguntarnos ¿les jóvenes eligen vivir sin aguinaldo, sin vacaciones, sin derechos? ¿Y esos planes sociales que se transforman en trabajo precario, es una salida de la pobreza?.

La parte por el todo. Con la meritocracia se pone el foco en aquellos que lograron salir de la pobreza con su propio esfuerzo individual y convertirse en "maradonas" o triunfaron con un emprendimiento y se "convirtieron en empresarios exitosos de la noche a la mañana". Todo el tiempo nos están machacando con que "es posible".

¿Es posible solo con la fuerza de voluntad? No, vemos que la realidad para las grandes mayorías populares es otra, ni siquiera pueden acceder a un techo o un trabajo con derechos o como vimos en la pandemia que muchos adolescentes dejaron la escuela para salir a trabajar y ayudar en sus casas.

En política, otra "elección forzada" que nos venden mucho hoy es el "mal menor". Esta ideología de elegir lo menos peor. La llamada grieta entre los partidos mayoritarios del país juega constantemente con esta idea, ya sea para una elección presidencial ("Votá a Macri para que no vuelva Cristina" o viceversa) o ya sea para justificar una estafa y un saqueo tremendo como imponen con el FMI ("Si no hay acuerdo viene el caos").

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La lengua del Diablo

El lenguaje de la empresa, del managment, del couching, nos ha rodeado demasiado. Las narrativas de la eficiencia y progreso, del emprendedor y de la inmediatez, también abre las puertas a tipos de engaño como el de Generación Zoe de Cositorto y sus amigos, y que les vaya bien. Vean este slogan con el que se publicitaba en un canal tan masivo como Telefé.

Como muchos que no sabemos "invertir", no sabemos de finanzas, nos vemos tentados de dejar que otro elija por nosotros (al igual que eligen por nosotros los gurús de la autoayuda). Nos prometen que "el dinero trabaje para nosotros y no nosotros para el dinero".

Entonces... ¿por qué nos angustia elegir? Porque se glorifica la elección racional. Esto quiere decir, explica Renata, que nos angustia el hecho de sentirnos obligados a buscar el logro de la elección óptima; pensar acerca de qué opinarán los demás y qué habrían elegido en esa situación. También resulta traumático elegir sabiendo que a su vez perdés las otras opciones.

¿Todas las decisiones que tomamos son racionales? Renata parte del psicoálisis (especialmente el análisis lacaniano) para decir que si existe el deseo y existe lo inconsciente, se vuelve imposible asegurar que cada decisión tomada en la vida es siempre la más "eficiente" y la que más "nos beneficia" desde el punto de vista racional.

Son muchos más los tópicos que toca esta obra y están más que invitades a leerla. Por ejemplo, Salecl también nos lleva a pensar sobre las elecciones en el sexo y el amor (Tinder), la maternidad, la profesión, la lectura, etc.

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"Hasta que valga la pena vivir"

Una de las ideas que nos deja Renata es que no importa la cantidad de opciones que haya porque nunca se cuestiona el problema de raíz. Me llevó a recordar éstas consignas de la reciente revuelta de Chile: "hasta que valga la pena vivir" y "no era depresión era capitalismo". Allí vemos cómo el lenguaje de la lucha, la reivindicación de un pasado que no se cerró ("No son 30 pesos, son 30 años") rompe creativamente la ideología neoliberal que veníamos describiendo.

Como cierre, la autora eslovena nos dice:

"El capitalismo y la democracia liberal glorifican la idea de elección, pero con la condición de que lo que se ofrece como opción es esencialmente un modelo de consumo. La elección de una nueva forma de organización social, de distintos modos de proyectar la sociedad en el futuro y, sobre todo, la posibilidad de recharzar la sociedad capitalista tal como la conocemos, no cuentan entre las opciones disponibles".




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