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Red Internacional

Garín. Sí lo soñé: más de 4.000 personas agitaron a La Kermesse en Madygraf bajo gestión obrera

Con la bandera en alto de la pelea por la expropiación definitiva, la fábrica recuperada cumple 8 años de gestión obrera y abre sus instalaciones a la cultura, la organización y las luchas. Estalló el playón a pura mística ricotera.

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Lunes 12 de septiembre | 23:16

[email protected] | @pablo_mariva

La gente comienza a agruparse en la puerta, ya asoma el escenario montado, el aroma de las parrillas, stands, ir y venir de remeras, risas entre nerviosas y alegres, 8 años de gestión obrera y la emoción que merodea cada rincón de la fábrica recuperada. La previa adelanta lo que será una noche inolvidable para Madygraf y todxs los allí presentes: mas de 4000 personas hicieron temblar el playón a pura fiesta ricotera aquella misma noche, brindando su apoyo a Madygraf en la lucha por la expropiación.

Comienzan las recorridas por la fábrica, la historia vuelve a hacerse presente en los pasillos. Hay preguntas, inquietudes. Madygraf se acostumbra a que sus instalaciones, cada vez más, se llenen de vida, de recorridas junto a escuelas que quieren saber cómo se gestiona una cooperativa, de familias y trabajadorxs que van a pasar un dia de descanso al club, a jugar al fútbol, “tirar” algo a la parrilla, disfrutar de la compañía y camaradería.

Baja el sol y el playón recibe a lxs miles de laburantes y jóvenes que esperan disfrutar de la misa ricotera que sigue conmoviendo a varias generaciones.“La seguridad la hacemos entre todxs”, se escucha por los altavoces. El enorme esfuerzo de las y los trabajadores de la fábrica, y colaboradorxs amigxs, se nota en la cuidada organización de todo lo que implica una movida así.

Se apagan las luces. Flashes y griterío, un discurso inicial con un nudo en la garganta que destaca el porqué de este festival, Madygraf necesita, exige la expropiación de la fábrica que gestionan desde hace 8 años sus propios trabajadores, cuando la multinacional yanqui Donnelley se fue dejando solo un cartel en la puerta y más de 400 familias no se resignaron a quedarse sin trabajo,”esa multinacional nos puso en ese jaque, y nosotrxs demostramos que pudimos hacerlo” cuenta “El Chino” desde el escenario. Mira al público, luego a su compañero que está con él frente a la multitud que arenga, y se pregunta cómplice, casi pensando en voz alta: “¿Te imaginabas esto antes Roco vos? Es muy emocionante ver a tanta magnitud de gente junta en nuestra fábrica”.

Y Roco toma el guante “Nosotros somos una fábrica con tradición de lucha compañeros y compañeras, basado en asambleas, en la unidad con contratados, y efectivos, porque todos somos laburantes, todos nos levantamos a las 4 de la mañana para mover este mundo”, y despierta la ovación, porque si, todxs estamos viviendo esta realidad, “esta fábrica no es solo una fábrica, sino una trinchera de lucha para todos los trabajadores que están luchando, y para los que quieran luchar: acá está Madygraf.” Y así dieron lugar a que se expresen sectores que vienen llevando adelante diferentes luchas, obreros del neumático de FATE, docentes del Suteba Tigre, Alicia Rey de la ex Clínica San Andrés, recuperada en plena pandemia, organizaciones sociales como el FOL que son parte de la unidad piquetera, choferes de la línea 60, jóvenes ambientalistas de la UNGS.

Todas juntas desde el escenario, y luego de un recorrido en palabras de Roco, sobre la tradición de Zanón en Neuquén, y de las grandes luchas obreras en la zona norte; nos muestran la fuerza posible si las imaginamos unidas, coordinadas y en la calle para derrotar el ajuste que nos están dejando caer encima los gobiernos, los empresarios (que cada vez son más ricos), y el FMI.

Ahora sí, suenan los primeros acordes y empieza el agite, nunca más oportuno se escucha, se canta “nuestro amo juega al esclavo”, y estalla Madygraf. Por ahí saltando entre la multitud se los ve a los diputadxs del PTS en el FITU Nicolás del Caño, Myriam Bregman, abogada de la fábrica, y a Raúl Godoy, referente obrero de Zanon, que también fueron a bancar a Madygraf en su lucha por la expropiación.

De emocionarnos a emocionarse, la Comisión de mujeres organizada desde hace 11 años, toma el escenario en el intervalo, las mismas que como cuenta Cintia pusieron “en pie una juegoteca única en el gremio gráfico, que es un ejemplo frente a los pocos espacios para las infancias que ponen las patronales”, y una invitación “a todas las mujeres trabajadoras y disidencias a que vengan con nosotras al 35° encuentro plurinacional de mujeres y disidencias (...) porque también las mujeres enfrentamos la desocupación y la precarización laboral y la lucha de la comisión de mujeres de Madygraf está fuertemente unida a la pelea que dieron muchas mujeres trabajadoras de muchísimos sectores.”

Algún tarareo, el futuro llegó hace rato, ya lo ves… y lo vemos, estamos en Madygraf. Futuro que nos hace pensar hacia dónde vamos, y hacia dónde queremos ir. Estamos en el medio de una turbulenta realidad, en la que los trabajadores de la fábrica se posicionan, como en la reciente declaración en repudio al atentado a Cristina Fernández; realidad en la que se hace necesario poner todas nuestras fuerzas en un camino que nos lleve a vencer este ajuste, que no seamos lxs trabajadorxs quienes carguemos las consecuencias de esta crisis una vez más.

Acá esto recién empieza, Madygraf tiene aún una gran conquista por lograr, que es la expropiación definitiva de la planta para sus trabajadorxs, y que es necesario rodear de apoyo para seguir sosteniendo la gestión obrera.

Así nos queda retumbando la noche, el saxo inconfundible de Sergio Dawi, la fuerza del bajo de Semilla Bucarelli, el impresionante show, que durante más de dos horas dió La Kermesse Redonda. Y una frase, casi un grito de guerra, que con profunda emoción nos trasmitia minutos atrás, desde el escenario, la voz de Vanina: “Cuando las mujeres nos organizamos, somos una fuerza imparable, y cuando lo hacemos de la mano de nuestros compañeros, hacemos historia. Nosotras queremos seguir haciendo historia, queremos cambiar este sistema en el que vivimos. Madygraf es una trinchera para todo eso porque demostramos acá, que podemos planificar la producción, que podemos ponerla al servicio de las grandes mayorías, que podemos hacerlo sin contaminar. Nosotras queremos seguir de pie, porque como dijo Celia de la recuperada Brukman si los trabajadores podemos manejar una fábrica como no vamos a poder manejar el mundo, ¡Viva la lucha de las mujeres! ¡Viva la lucha de lxs trabajadorxs!”




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