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Si ahora nos están quitando el agua, también nos están quitando la vida

Durante la semana pasada en varias partes del país vimos algunas jornadas de resistencia en defensa del trabajo como los jornaleros de San Quintín, de la tierra contra la construcción de los gasoductos y acciones por el agua.

Andrés Aullet

Abogado y maestro en Derechos Humanos

Lunes 23 de marzo de 2015 | 20:20

La privatización del agua como parte complementaria de la política de entrega de los hidrocarburos a las potencias imperialistas y los grandes capitales nacionales está generando fuertes tensiones.

Lo que comenzamos a ver de forma muy incipiente es la unión entre trabajadores con las comunidades, ya sea porque éstos pertenecen a éstas o porque la misma situación los lleva al extremo de que sus condiciones de vida se estén trastocando de forma muy considerable.

El 17 de marzo fue tomado uno de los pozos que surte agua potable a la mina de Cananea en repudio a la contaminación del río Sonora, del cual dependían más de 2,000 familias de trabajadores y comunidades de la región.

La acción de los trabajadores del sindicato minero no es menor: muestra el potencial que tiene la clase trabajadora cuando toma en sus manos las demandas del pueblo oprimido.

Las condiciones mismas en las que operan las reformas estructurales están objetivamente haciendo que los intereses de diversos sectores comiencen a comulgar ante la ofensiva imperialista y la patronal mexicana. Y es que la contaminación del río Sonora afecta directamente también a las condiciones de vida de los obreros de la minera.

Por la defensa del agua

También durante la semana hubo diversas acciones en el país en defensa del agua, contra la privatización del suministro y los cuerpos acuíferos superficiales o subterráneos.

En meses pasados las cámaras del Congreso y la Comisión Nacional de Agua señalaban que se debería reducir el consumo mínimo por cada habitante del país a 50 litros del preciado líquido.

Lo que nos dicen es que, mientras quieren aplicarnos esto a los trabajadores y el pueblo pobre, son las grandes empresas como Nestlé, Coca Cola, Pepsico, Grupo México y muchas otras, nacionales y extranjeras, las que tienen primera línea acceso al agua.

En varias partes del país se vienen dando de manera dislocada pequeños procesos de lucha en defensa de la tierra, el empleo y los recursos. Sin embargo, la ofensiva patronal y el carácter estructural de las reformas están generando un piso común contra estas.
El resultado de esto es que se están comenzando a desarrollar procesos conjuntos que entrelazan las demandas.

El régimen mexicano y los empresarios han liquidado muchas conquistas de la clase trabajadora, y avanzan fuertemente sobre la tierra y los recursos: concesionaron más del 50% del territorio nacional y están entregando los recursos estratégicos del país a las grandes empresas, que ahora nos quieren quitar el agua.

El problema del agua en Estados Unidos

Un ejemplo concreto al otro lado de la frontera de la devastación climática y la privatización del agua ocurre en el estado de California.

Desde hace tres años las precipitaciones pluviales han sido muy escasas y los cuerpos de agua se están desecando por el intenso calor, pero sobre todo por el nivel de explotación al que son sometidos en beneficio de la industria y los campos de cultivo en esa región.

Diversos analistas y autoridades de EE.UU. estiman que el desastre es tan alarmante, que no está garantizado el abastecimiento del líquido ni para uso doméstico ni industrial. Sólo se cuenta con un abastecimiento menor a año. Al mismo tiempo los mantos subterráneos se están agotando por falta de recarga.

El agua, vital para los negocios capitalistas

Debido situaciones como éstas, así como la sed por ganancias millonarias, es que los intereses del imperialismo y los empresarios mexicanos llevan a aumentar la presión para la explotación de los recursos del país.

Por eso el agua juega un rol esencial en favor de sus beneficios. La concesión de los servicios de distribución y construcción de infraestructura hará que la explotación del recurso hídrico se vuelva exclusivo de la industria.

Por ejemplo, embotelladoras de agua como Epura propiedad de (FEMSA-Coca Cola) tiene la concesión de crear y explotar pozos para la purificación de agua y su posterior venta (primer ejemplo de la privatización del líquido).

Esto quiere decir que las ganancias millonarias que obtienen la empresa por la explotación derivan de un recurso que no les cuesta absolutamente ni un centavo, más que la instalación de los pozos, la renta de ese negocio es enorme. El ejemplo se repite con otras empresas como Danone, Nestlé, etcétera.

La desecación de la región de Cuatro Ciénegas en Coahuila por la empresa productora de leche Lala está llevando a un ecocidio de una región excepcional donde se encuentra especies acuáticas únicas -fósiles vivientes.
Mientras tanto, las comunidades sufren de un total desabasto que lleva a fuertes conflictos que hoy se repiten en Sonora a raíz de la deliberada descarga de residuos industriales al río Sonora.

Los trabajadores y la defensa del agua

La determinación de los mineros de Cananea de tomar los pozos de agua potable que abastecen a la minera en respuesta a la contaminación del río Sonora junto a más de dos mil personas es una experiencia que puede repetirse en el resto del país con otros conflictos como en el caso de los trabajadores de Pemex y la construcción de gasoductos.

Evidentemente la acción es inédita, pero el ejemplo se pone para demostrar que la clase trabajadora es capaz de acaudillar las demandas más profundas de los oprimidos y explotados, por ejemplo: el problema de la tierra, los bosques, la lucha por el agua, etcétera.

Pero también sirve de ejemplo al conjunto de los trabajadores en interés de pelear por recuperar las conquistas históricas del proletariado mexicano sindicalizado y por los derechos de los trabajadores precarizados.

Hasta el final no sabemos qué tan implicado esté el líder sindical Gómez Urrutia en la política llevada adelante en Cananea, pero lo que sí muestra es que hay un descontento muy profundo que está tocando a los propios mineros.

Es necesario también desconfiar de las autoridades y mantener en todo momento una política independiente. Es por esto que es necesario comenzar a poner en pie organismos autónomos donde se discuta como llevar a delante y en conjunto las luchas que se vienen dando en defensa de los recursos y contra las políticas laborales de hambre y miseria.

En este sentido es necesario un Encuentro Nacional de organizaciones en lucha en donde se pongan a la cabeza los sectores democráticos que vienen peleando contra los planes y los megaproyectos, en defensa del empleo, los salarios, la tierra y los recursos, para buscar como darle salida a sus demandas mediante la autoorganización y la lucha en las calles.

Por eso es preciso que el magisterio combativo, los padres de los 43, entre otros llamen a este encuentro y convoquen a las comunidades en resistencia, a trabajadores de los sindicatos oficialistas que vienen sufriendo los ajustes, a los estudiantes e intelectuales que vienen siendo parte de estos procesos a discutir un plan en común contra los planes imperialistas y las reformas estructurales.







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