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Red Internacional

El ministro de Seguridad bonaerense coincidió con su exjefa política en que las barriadas populares deben ser pobladas de gendarmes. Alentado por el discurso de la vicepresidenta, insistió en bajar la edad de imputabilidad. Pero negó que, como sugirió ella, la Bonaerense se autogobierne. “Está subordinada”, dijo respecto a la fuerza especializada en desapariciones, torturas, causas armadas y todo tipo de delitos.

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Viernes 18 de noviembre | 12:47
Foto archivo Presidencia de la Nación

Como se relata en otro artículo de este diario, este jueves en La Plata la vicepresidenta tomó como uno de los ejes de su discurso la mal llamada “inseguridad”. A tono con los discursos de sectores de derecha, Cristina Fernández de Kirchner pidió reforzar “con miles de gendarmes” las calles de la provincia de Buenos Aires, particularmente del conurbano bonaerense. A la vez, hizo un intento por cuestionar el gatillo fácil al decir que las policías protagonizan un proceso de “autonomización” de sus conducciones políticas civiles.

En ese marco, haciendo suya parte de la agenda punitivista y represiva, CFK afirmó que “los argentinos debemos incorporar al debate el tema seguridad” y que las “fuerzas de seguridad son una parte de la solución”, pero que para ello debe haber un “gran acuerdo entre todos los partidos” para que esas fuerzas “respondan al poder político”.

La afirmación respecto a que las policías (instituciones de las más verticalistas que existen) actúan de forma autónoma y prácticamente a espaldas de presidentes, gobernadores y ministros, no cayó bien en algunos funcionarios. Por caso, el ministro de Seguridad nacional Aníbal Fernández este viernes salió al cruce de los dichos de Cristina, otrora su jefa casi espiritual. “No es verdad lo que dice, las cuatro fuerzas federales no son conducidas per sé, son conducidas por un civil y ese civil soy yo”, respondió por Radio 10.

Sin embargo, en otros sectores oficialistas, incluso distanciados de CFK desde hace rato, las palabras de la mandataria cayeron más que bien. Es el caso del médico militar, excarapintada y actual ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni. A él también lo entrevistaron en Radio 10 durante la mañana de este viernes.

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Música para el oído derecho

“¿Qué le pasó cuando escuchó a Cristina tan ‘terrenal’, poniendo en el lugar exacto el tema de seguridad?”, le preguntó Jorge Rial. Y Berni se despachó.

“Me parece que es lo que, en definitiva, venimos reclamando hace mucho tiempo. Permanentemente me escuchará decir que la seguridad es un tema dinámico, es una construcción colectiva, multiagencial, multidisciplinario, multicausal, es un fenómeno complejo donde todos hablan, todos opinan pero no veo a nadie poniendo esfuerzo y compromiso para solucionar un tema delicado que, si bien venimos bajando permanentemente los índices de inseguridad, arrancamos de un techo tan alto que pareciera que nada alcanza. Me habrá escuchado desde que asumió el presidente Fernández reclamar por el Operativo Centinela y los gendarmes en la provincia de Buenos Aires. Así que me parece que lo que escuché ayer en materia de seguridad es música para mis oídos”, remató antes de tomar aire.

“A usted se lo escuché quinientas veces, pero nunca se lo había escuchado tan fuerte a Cristina”, dijo el creador y exconductor de Intrusos en el espectáculo. Provocador, preguntó: “¿Cómo lo van a tomar aquellos que lo cuestionaban a usted particularmente?”.

“La verdad no sé, igual yo en ese espacio no estoy, la verdad que no puedo responder por ese espacio político. Yo sigo trabajando al lado del Gobernador, pero porque he asumido un compromiso con los bonaerenses de la provincia de Buenos Aires (sic) el día que juré, porque por primera vez en un problema estructural tan importante como es la seguridad hay un gobernador que comienza a dar soluciones de fondo (también sic)”, respondió Berni. Y sacando chapa de experto vaya a saberse en qué, dijo que “no suman nada todos aquellos que interpretan o intentan interpretar el fenómeno de la seguridad sin entender nada. Lo único que hacen es criticar y criticar sin aportar nada”.

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Rial, sabiendo dónde pinchar, le insistió: “Ayer cuando Cristina habló de los gendarmes algunos de los que estaban en los paravalanchas casi se desmayan, ministro”. A lo que Berni respondió: “Bueno, me parece que no se puede tapar el sol con las manos”.

Envalentonado, el funcionario bancado por Axel Kicillof volvió a insistir con la “necesidad” de cambiar la Ley Penal Juvenil y bajar la edad de imputabilidad, ya que “el delito juvenil se ha vuelto el principal problema en la provincia de Buenos Aires”. Eso sí, no muestra una sola estadística confiable que acredite lo que afirma.

Sin dudas, el discurso de Cristina (lamentablemente aplaudido por muchas pibas y pibes) habilitó que el ministro encubridor del gatillo fácil y las torturas de la Policía siga con su campaña reaccionaria mientras calla sobre quiénes son y dónde están los grandes beneficiarios del crimen organizado y el gran delito, muchos de ellos empresarios que viven en countrys del conurbano o comisarios de la fuerza que él conduce.

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La receta de siempre

Luego, fiel a su retórica populista de derecha, Berni dijo que “la marginalidad y la exclusión” son “factores fundamentales” en la causa del delito. Pero lejos de cuestionar el ajuste y las políticas económicas que profundizan las desigualdades y naturalizan la miseria y la indigencia, justifica la “urgencia” de saturar con gendarmes y policías las barriadas populares. Ni más ni menos que el fundamento “teórico” del control social que, inevitablemente, empodera a los criminales de uniforme y llena las estadísticas (no oficiales) de la llamada “violencia institucional” o, mejor dicho, de la represión estatal no organizada.

Consultado sobre el estado actual de la Policía Bonaerense, en el sentido de la crítica general de CFK al supuesto “autogobierno” de las fuerzas represivas, Berni buscó terciar entre ella y su examigo Aníbal. “Yo no tengo dudas de que la Policía está subordinada, al igual que las Fuerzas Armadas, eso no quiere decir que no haya buenos y malos policías”, respondió.

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Diferenció entre “la institución” y “aquellos que operan de manera personal y cometen delitos”, como si él personalmente, buscando juntar a esos dos “extremos”, desde diciembre de 2019 no hiciera más que defender a sus “malos” subordinados, aún en delitos tan graves como desapariciones forzadas, gatillo fácil o muertes bajo custodia.

Volviendo a la pregunta de Rial a Berni, ¿cómo habrán tomado las definiciones de Cristina en temas represivos quienes insisten en colocarla del lado “progresista” de la política? Si esas definiciones son “música para los oídos” del jefe de la Bonaerense, ¿no debería hacerles ruido? Habrá que escucharlos, si es que semejantes sentencias no los dejaron mudas y mudos.


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