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Red Internacional

Falta de dólares. Sequía récord: causas y consecuencias del avance del extractivismo agropecuario en la Argentina

Bajo un régimen de lluvias que no se registraba desde 2007, la Argentina enfrenta una de las peores sequías en años. Malas noticias para el Gobierno en un momento de bajas reservas. Mientras Massa evalúa una segunda ronda del “dólar soja”, cediendo a la especulación de los grandes productores agropecuarios. ¿Cuál es el impacto de la sequía y quiénes son los más afectados?

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Martes 22 de noviembre | 23:48

Una de las peores sequías de las que se tiene registro viene enfrentando la Argentina cuyo foco principal radica en el núcleo productivo agropecuario de la región Pampeana: Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. De acuerdo con información publicada por la Bolsa de Cereales de la Provincia de Buenos Aires, más del 50% del área productiva mencionada se encuentra afectada. Por otro lado, el impacto en términos de la cosecha de trigo 2022 / 2023 sería de un 35% menor a la campaña anterior. Peor aún, sólo se cosecharía un 25% del total sembrado.

Incluso paradójicamente - aunque no tanto bajo el modelo extractivista - la sequía podría beneficiar la siembra de soja de la campaña 2023 / 2024 o de primera fecha. De acuerdo con el Director del Centro de Investigaciones de Recursos Naturales del INTA, Pablo Mercuri:“Después de casi seis campañas el cultivo de soja podría tener un incremento en cuanto a la superficie”. La explicación a esta fenómeno la podemos hallar entre otros factores, fundamentalmente en la tolerancia de la soja transgénica al estrés hídrico, lo que sumado a la gran capacidad de acopio y especulación con la que cuentan los grandes productores sojeros y ayudado por un contexto de precios muy favorables a (hoy cotizando por encima de los 520 dólares por tonelada), favorecería la siembra de soja para el año 2023.

Sin embargo, lo que sí se vería afectado es la siembra próxima de soja, es de decir de segunda fecha o cultivo de verano, la cual se estipula para el mes de noviembre corriente y de acuerdo con estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario la caída de la superficie de siembra podría ubicarse en niveles que no se registraban desde la campaña 2000 / 2001 con una merma en el valor de las exportaciones que superarían los 3 mil millones de dólares.

Pésimo pronóstico que junto con las prevalecientes en el mercado global, en el cual el conflicto Rusia - Ucrania se lleva la mayor parte (producto del bloqueo de puertos de exportación) aunque también las malas condiciones climáticas en EE.UU., donde sólo el 28% de la cosecha se encuentra en buenas condiciones. De acuerdo con estimaciones publicadas por el USDA, las existencias globales de trigo que rondan los 267 millones de toneladas representan un 5% por debajo de las registradas para la campaña anterior.

Panorama de sequía en la Argentina

Fuente: Mesa Nacional de monitoreo de sequías, Ministerio de Economía de la Nación

El impacto económico de la sequía en la cadena del trigo

La principal consecuencia sin dudas es el impacto sobre el nivel de precios a nivel internacional, de acuerdo con estimaciones en base a la información publicada por el Ministerio de Agricultura, para abril de 2022 el precio de la tonelada de trigo medida en dólares ya había tenido un incremento del orden del 45% por lo que se esperan nuevas subas que tendrán implicancias directas sobre los consumidores en Argentina dada la importancia que el trigo tiene como insumo dentro de la cadena alimenticia.

No es de extrañar entonces que el precio del pan llegue a diciembre de este año a los $500, mientras el precio del kilo harina para octubre era de $1300, hoy ya estamos en un precio de $3600, es decir un incremento de más del 270% en menos de un mes. Todo esto a pesar de la existencia del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino (FETA), el cual lejos está de alcanzar su principal objetivo de estabilizar precios para el mercado interno sin afectar el volúmen de producción, ya que al subsidiar la oferta sin atender los problemas de fondo subyacentes en la estructura económica argentina, se traduce en una apropiación del subsidio por parte de quienes dominan el mercado.

Sin embargo, a pesar de este aumento de precios a nivel internacional, se prevé una caída en el monto de las exportaciones de trigo de más de 1500 millones de dólares. Situación que no ayuda en nada a las reservas del Banco Central que tuvo un saldo vendedor en las últimas jornadas y quitándole además poder de fuego ante una eventual corrida cambiaria. De acuerdo con un informe de la consultora Invecq, el Banco Central sólo dispone de 3500 millones de dólares y en lo que llevamos de noviembre ya ha vendido 969 millones de dólares, a pesar de algunas compras menores en los últimos días que resultan insignificantes.

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Una vez más, la concentración en la producción

En este sentido, al igual que la cadena sojera, el caso del procesamiento del trigo también se encuentra concentrado en pocas empresas. Tan sólo 11 molinos procesan más del 50% del trigo cuyo principal destino es el consumo interno, incluso de ese total, sólo 4 detentan el 35% y sólo una - Molinos Cañuelas - ocupa algo más del 20%. En lo que respecta a las provincias, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba concentran el 85% de la molienda total de trigo de acuerdo con datos publicados por la Bolsa de Comercio de Rosario.

En relación a Molinos Cañuelas, cabe recordar la multa que le aplicó el Gobierno el pasado mes de abril por $150 millones con motivo del establecimiento de un incremento de precios de manera abusiva y desmedida teniendo en cuenta la estructura de costos y la evolución de la inflación en el sector. Concretamente la Resolución Nro. 332/2022 sostuvo que tanto Molinos Cañuelas como otras firmas del sector "(...) idearon, diseñaron, implementaron y monitorearon un acuerdo para la fijación de precios con el objeto de limitar la competencia entre las empresas molineras de trigo y harina (...)". Lo que a pesar de la fuerte retórica anticapitalista, el monto de la multa es un verdadero chiste para empresas que han alcanzado montos de facturación verdaderamente extraordinarios con precios en ascenso y aún en situación de encontrarse en “concurso de quiebra”.

De acuerdo con datos de la campaña 2020/2021 la producción total de trigo alcanzó las 16 millones de toneladas de las cuales, 10 millones de tn. se destinaron a la exportación y el resto a la molienda. El principal exportador de trigo en Argentina es la empresa china COFCO, a quien el Gobierno ya ha avisado acerca de que continuarán las restricciones a la exportación de este cereal “con el objetivo de defender la mesa de lxs consumidores”.

Sin dudas más allá del análisis de coyuntura económica, las causas más severas recaen sobre cientos de comunidades locales que viven de la agricultura familiar y clases más desprotegidas frente al aumento de precios de los alimentos. Mientras los defensores a ultranza del modelo extractivista ya han salido a decir que esto se trata sólo del fenómeno de la niña (lo cual sí existe y está ocurriendo), los hechos evidencian lo contrario. Tal como manifestó Pablo Mercuri en una entrevista para elDarioAr: “Hay una ampliación progresiva de la estación seca, que algunas investigaciones asocian a la fuerte deforestación registrada en la región de Amazonas, que provocaron un descenso en el ingreso de vientos húmedos”.

Una nueva sequía en la región núcleo agropecuaria de la Argentina, si bien puede generar pérdidas económicas coyunturales para las grandes empresas, los principales afectadxs son lxs mismos de siempre: los pequeños productores, el consumidor que va a enfrentar una nueva escalada de los precios y la mayoría de la población dado que el extractivismo avanza más firme que nunca deforestando, primarizando las exportaciones y desplazando del circuito productivo a millones de personas.

En tiempos donde se analiza una nueva versión del dólar soja por parte del Ministerio de Economía como una medida para engrosar las reservas del Banco Central, resulta esclarecedor recordar sólo el costo fiscal para el Estado que fue de aproximadamente 2100 millones de dólares de emisión de deuda por parte del Tesoro Nacional, frente a los 5000 millones de dólares que pudo retener producto de la liquidación de la cosecha del sector sojero.

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Frente a las consecuencias terribles que el extractivismo genera tanto en la Argentina como en la región, profundizando las desigualdades y el impacto socioambiental que hoy sufrimos todos con una sequía sin precedentes, la solución definitiva es el monopolio estatal del comercio exterior gestionado por los trabajadores para sostener las importaciones necesarias que el circuito productivo demanda y en beneficio de las grandes mayorías y no de un grupo reducido de empresarios que privilegios mediante evaden impuestos y fugan divisas.


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