SEMANARIO

Segunda ola, luchas duras, banderas de desilusión

Lucho Aguilar

LUCHAS

Segunda ola, luchas duras, banderas de desilusión

Lucho Aguilar

Los piquetes en las rutas a Vaca Muerta y las terminales del Puerto de Buenos Aires golpean "posiciones estratégicas", donde les duele a los poderosos. El apoyo popular también. En algunos bloqueos la desilusión con el gobierno del Frente de Todos se anima a salir a la luz. Resumen de otra semana agitada.

En una ruta neuquina, una topadora vuelca tierra sobre el asfalto reforzando el piquete. Ahora las que aplauden son las enfermeras. En la ciudad, miles de bocinas y antorchas las acompañan e iluminan. Una mujer le habla a la cámara: “esto es ya una pueblada”.

Las puertas de las terminales del Puerto de Buenos Aires están selladas. Nada entra, nada sale. “Nos van a sacar con los pies para adelante” dice un portuario. En el mismo lugar, una bandera se anima a decir algo que hasta hace unas semanas eran un murmullo: “Apoyamos a este gobierno y terminaron traicionando a los trabajadores”.

Miles de trabajadores desocupados y cooperativistas copan la 9 de julio. Les abre paso una bandera: “Sin trabajo, sin alimentos, sin vacunas”.

En Tucumán dos enfermeras sostienen un guardapolvo blanco con el rostro de Blanca Aranda, una de las compañeras que perdieron en la pandemia.

Son solo algunas de las postales de la primera semana de abril.

1. Olas

La segunda ola de la pandemia preocupa porque no llega sobre un mar sereno. Otras olas vienen sacudiendo. La pobreza supera el 42 %, la desocupación también sube y la pérdida salarial se siente cada semana. Los más precarios, que trabajan sin registrar o hacen changas, no pueden olvidarse cómo los tapó la ola anterior.

Otro hecho sacude la realidad. Las primeras resistencias a ese ajuste. Recorramos rápido la última semana. La rebelión interhospitalaria neuquina dio, como desde hace 40 días, el toque de largada. Las rutas del turismo y las del petróleo fueron otra vez de las enfermeras y los camilleros. La cobertura impactante de La Izquierda Diario refleja hora a hora una lucha que ya es histórica, como analizamos en un artículo de este Semanario.

Pero Neuquén es solo la primera línea de la primera línea. El personal de Salud llega a la “segunda ola” con 500 fallecidos, 80.000 infectados, salarios miserables y pésimas condiciones laborales. No se lo quieren bancar otra vez. En la Clínica Constituyentes (Morón) hubo paro, asamblea y movilización. También en el Hospital del Niño de San Justo y otros de La Matanza: “hace años que no veía tanta unidad”, le dice una médica a nuestro móvil. Córdoba venía tranca pero “pasaron cosas”. Contra los despidos hubo asambleas y un “parazo”, como dicen allá. En Tucumán marcharon a Casa de Gobierno por aumento salarial, mejores condiciones y los compañeros fallecidos. En Mar del Plata hubo abrazos, paros y movilizaciones en los hospitales públicos. En el Hospital Larcade y la Clínica San Andrés no bajan los brazos.

Otra pelea marcó la semana: las cinco terminales del Puerto de Buenos Aires están bloqueadas. Son estibadores, guincheros y apuntadores de la Terminal 5. Los que hacen funcionar el estratégico comercio marítimo. “La conducción del gremio nos vendió, entregó nuestras condiciones laborales y por eso estamos en la lucha con el cuerpo de delegados”. Contra los despidos y la precarización, exigen la continuidad laboral, el pase a planta de 600 efectivos y 300 tercerizados, sin rebaja salarial.

Mientras los tercerizados ferroviarios preparan una marcha para la próxima semana por el pase a planta, los despedidos de la era Macri cortaron las vías del FF. CC. Roca con una bandera: reincorporación ya.

El jueves una masiva marcha de las organizaciones piqueteras copó la 9 de julio, denunciando la pobreza que se vive en los barrios, exigiendo la apertura de programas sociales y el aumento de los montos.

La semana cerró “arriba”. En Córdoba el primer Encuentro provincial de trabajadoras de limpieza votó un plan de lucha contra los despidos y la precarización. Los autoconvocados de la cadena Garbarino rodearon el Obelisco contra descuentos y suspensiones. En Tucumán la UTA tuvo que convocar asambleas por salario, con paros de tres horas. En la misma ciudad una movilización unió la obra donde Enzo Orellana perdió la vida con la Casa de Gobierno. Tras 18 días de acampe los trabajadores de Swiss Just lograron un acuerdo con la nueva patronal, pero ocuparán la logística hasta que se cumpla. En una importante asamblea virtual la docencia de Ensenada votó el paro frente a la situación sanitaria, pero sumando reclamos del conjunto de la comunidad (IFE, alimentos, conectividad, becas, vacunas, comisiones de seguridad e higiene).

Si sirve como dato, nuestra sección Mundo de [email protected] [email protected] terminó marzo con más de 600 notas: crónicas desde el lugar de los hechos, testimonios, móviles, denuncias desde adentro, análisis y debates.

2. Las vidas trabajadoras valen

Detengámonos dos minutos en “el” tema que atraviesa hoy a la sociedad en general y en particular a la clase trabajadora: el avance de la pandemia. El Gobierno insiste que el problema son las reuniones sociales y la conducta individual. Las imágenes de miles viajando hacinados en trenes y colectivos lo desmienten.

Las noticias y denuncias llegan desde distintos lugares de trabajo a La Izquierda Diario. De los 6 trabajadores de la educación fallecidos en Tucumán y los 70 trabajadores contagiados en pocos días en YPF Ensenada; de la suspensión de un turno completo en Toyota (Zárate) y la muerte de dos trabajadores del Astillero Río Santiago; de la cancelación de trenes del FF. CC. Mitre y de todos los vuelos matinales de Aerolíneas Argentinas por falta de mecánicos. Son solo la punta del iceberg.

Es que esta vez el Gobierno y los empresarios coinciden en que “la economía funcione a pleno”. Cueste lo que cueste. La CGT apoyó la postura, sin siquiera reclamar medidas de emergencia para los más precarios.

A ninguno le importan las vidas trabajadoras. A la izquierda sí. Por eso planteamos medidas de emergencia como la prohibición de los despidos y suspensiones con rebaja salarial; la restitución y actualización del IFE a $ 40.000, así como la satisfacción de los reclamos de las organizaciones piqueteras; un salario mínimo de $ 50.000 para activos y jubilados; el reconocimiento de todos los reclamos del personal de Salud; congelamiento de alquileres y desalojos; un plan de vacunación masiva en base a la liberación de patentes y estatización de los laboratorios, entre otras medidas. Entre las más urgentes está poner en pie comisiones de seguridad e higiene independientes en los lugares de trabajo.

3. Apuntando a donde más duele

Si la semana anterior destacamos el ejemplo de Neuquén por la organización democrática que encabeza la Interhospitalaria, hoy queremos remarcar otro hecho. El “parte de guerra” que nos enviaban el viernes nuestros corresponsales lo resume mejor que nadie: “Masiva movilización en el centro neuquino, seis cortes de ruta en lugares claves de Vaca Muerta. El pueblo entero de Añelo se movilizó a la ruta y permanece acompañando la lucha de Salud. Comunidades mapuches, trabajadores petroleros y camioneros están presentes en los piquetes acompañando los cortes. Se espera una importante caravana de antorchas para la tarde. También hubo un corte frente a Zanon porque le cortaron la luz a la gestión obrera”.

Es que la semana mostró un nuevo salto en algo que venimos diciendo: si los ataques patronales y las traiciones gremiales son duras, las respuestas también. Arrebeef había inaugurado una “temporada” de ocupaciones y bloqueos duros que se fue contagiando. El fuego de las gomas y los cuerpos hombro con hombro en las rutas neuquinas, las terminales portuarias o las bodegas mendocinas son postales de una clase que retoma sus mejores tradiciones porque sabe que se la está jugando. Pelear duro no garantiza el triunfo, pero ayuda bastante.

Pero además, estos días vimos golpes en "posiciones estratégicas": las medidas de fuerza afectan sectores claves para el capitalismo.

Lo podemos ver en Neuquén. El sector salud, con la gravedad de la pandemia, se transformó en una de esas posiciones estratégicas, por eso los llaman "esenciales". Pero además, las enfermeras saben que con los duros cortes en la ruta del petróleo están apuntando al corazón de Vaca Muerta y las millonarias ganancias de los dueños del oro negro. La paralización parcial de la producción de hidrocarburos y distribución de combustibles terminó abriendo una crisis gubernamental.

El bloqueo que lleva 4 días en el Puerto de Buenos Aires, el principal puerto de contenedores del país, golpea uno de los mayores negocios de las multinacionales marítimas. Solo en la Terminal 4 había cerca de 2.500 contenedores pendientes de entrega. Los grandes medios ya empiezan a difundir cuánto afecta a algunos sectores de la agroindustria.

En los inicios de la crisis, la incipiente radicalización de muchos conflictos no es solo “una impresión”. Según el Observatorio de Conflictividad Laboral de La Izquierda Diario, “en el mes de marzo es distintiva la evolución de la cantidad de conflictos con métodos más radicalizados. Si en noviembre del 2020 constituyen el 9.7 % de las medidas totales y en diciembre un 12.5 % según fuentes del Ministerio de Trabajo, en el mes de marzo observamos, a partir del relevamiento de este Observatorio, que el número de conflictos con medidas de cortes, bloqueos y tomas de fábricas asciende al 21.1 %”.

4. Aprendiendo quiénes son los amigos (y los enemigos)

Otro de los símbolos que dejan la semana es el apoyo popular que reciben algunas luchas. Tómense unos minutos para ver el video sobre la caravana solidaria en Neuquén. “En esos hospitales murió mi mamá y nació mi hija. Dieron todo en la pandemia. ¿Cómo no las voy a apoyar?” dice una mujer. Siente lo mismo que esa jubilada que quiso dejar 600 pesos en la chata del fondo de huelga pero no la dejaron. Lo mismo que el hombre que arriesgó su laburo montando piquetes con la topadora. Siente lo mismo que los petroleros que bajaron de las combis para cantar con las enfermeras “unidad de los trabajadores y al que no le gusta se jode”. Lo mismo que esos miles de vecinos y vecinas que hicieron las caravanas en toda la provincia para dejar claro de qué lado están.

Es la misma solidaridad que ya habíamos visto en Arrebeef, con casi todo el pueblo de Pérez Millán haciendo el aguante. Son los aplausos y los puños levantados al paso de las marchas vitivinícolas en Mendoza y Salta. O la solidaridad que reciben otras luchas de Salud, como cuando el Hospital Larcade sale a la calle o convoca una jornada solidaria.

Esa alianza no garantiza el triunfo, pero ayuda bastante. Sobre todo si se transforma en algo más poderoso. Como dijo en la última marcha Raúl Godoy, obrero de Zanon: “esta es una lucha social, popular, por eso hay que transformarla en una gran pueblada. Nuestras banderas son ‘Viva la lucha de Salud, que nadie toque las gestiones obreras’. Preparemos una gran asamblea popular”.

Ese apoyo que levanta la moral de cada lucha puede dar un paso más: que esos obreros, esas enfermeras y maestras, esos choferes y aeronáuticos, tomen las demandas de sus aliados, que sienten el deterioro de la salud y la educación pública, los tarifazos en el transporte y los servicios. Esa alianza, encabezada por quienes hacen funcionar el país, sería invencible.

Pero cada pelea ayuda a comprender también quiénes son los enemigos. La bandera del desencanto portuario es otro símbolo de lo que empezamos a ver. “Los apoyamos, nos traicionaron” dice. “Este gobierno popular, peronista, que todos los portuarios apoyamos, la verdad que nos está defraudando de una manera impresionante” le explican a nuestros cronistas. Es la misma desilusión que, poco a poco, empieza a recorrer muchas aulas, guardias, terminales, vías y fábricas. Al calor de la crisis económica y la segunda ola, cientos de miles de trabajadores y trabajadoras hacen una nueva experiencia con el gobierno peronista que votaron.

5. ¿Cómo pelear con más fuerza?

El Gobierno quiere cumplir el pacto que hizo con el FMI y los grandes empresarios. Se vienen momentos intensos. Por eso las acciones más radicales, el apoyo popular y los primeros signos de desencanto que contamos, son buenas noticias.

Pero se necesita más. Como dice la convocatoria al Encuentro de Coordinación de la Luchas que se realizará el sábado 17 en MadyGraf, “para enfrentar esta situación no alcanza con nuestra fuerza separada. Es imprescindible la más amplia unidad de todos los sectores en lucha. Apoyarnos entre nosotros, pelear juntos y al mismo tiempo luchar por imponer el fin de la subordinación de las direcciones sindicales al gobierno y los empresarios, para lograr una respuesta del conjunto de la clase trabajadora: en blanco, informales, desocupados y precarios”. No podemos perder más oportunidades de unir las filas trabajadoras, como planteó el Movimiento de Agrupaciones Clasistas a los convocantes de la jornada piquetera del jueves 8.

En el Encuentro participarán decenas de las principales luchas de Buenos Aires y CABA, con una mesa en MadyGraf y el resto por vía zoom por cuestiones sanitarias. Entre los primeros convocantes están los tercerizados ferroviarios de distintas líneas, tercerizados eléctricos (Ema, Edesur) y aeronáuticos (GPS-Aerolíneas Argentina y Latam), gestiones obreras como Madygraf y Gotan, la Asamblea Permanente de Guernica, Comisión Interna del Hospital Italiano (ATSA) así como otras organizaciones y delegados de Salud, docentes precarizados de la Zona Oeste, el Movimiento Sin Trabajo Teresa Vive, entre otras. También adhieren e impulsan la Clínica San Andrés, el Hospital Larcade, la Agrupación Nacional Clasista (ANCLA) y el Movimiento de Agrupaciones Clasistas. El MAC, como parte del Plenario Sindical Combativo, viene insistiendo que el resto de las corrientes que lo integran sean parte del Encuentro.

El llamado a la coordinación, que empieza por la zona Metropolitana, es un primer paso pero clave. Primero, para ayudar a que ganen los que hoy están pelando. Pero además, pensando en lo que viene, para poner en pie espacios u organismos democráticos que reúnan a los sectores en lucha, el sindicalismo de izquierda y las organizaciones piqueteras independientes del gobierno. En esa crisis histórica que vivimos, la izquierda tiene ese enorme desafío: organizar a quienes ya están en la “primera línea” de la resistencia y con ellos ir en busca de los millones que el gobierno empieza a desilusionar.

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Lucho Aguilar

@lukoaguilar
Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.
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