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Red Internacional
La Izquierda Diario

Considerando las estadísticas oficiales surgen cinco aspectos que ponen en cuestión el informe de pobreza e indigencia del Indec. Jujuy ha sido una de las provincias de mayor pérdida de empleo registrado y que ya arrastraba altos índices de informalidad laboral antes de la pandemia. Acá te lo explicamos.

Viernes 2 de abril | 17:50

Entre 2019 y 2020 según el reciente informe del Indec disminuyeron la pobreza y la indigencia. Pasaron del 38,7 al 37,7 por ciento y del 5,3 al 4,7 por ciento respectivamente. Mientras que a nivel nacional la pobreza subió al 42 % y la indigencia al 10,5 %. Estos datos que van a contramano de las cifras nacionales, contrastan con la realidad que se vive y se ve a diario en Jujuy.

Aquí presentamos algunos elementos del sistema de estadísticas público desde donde poder pensar la inconsistencia del informe del Indec. Antes debemos aclarar que la metodología de medición de la pobreza y la indigencia surge de comparar el ingreso promedio de las personas y los hogares respecto al costo de la canasta familiar (CBT) y la canasta alimentaria respectivamente.

Primero: los trabajadores asalariados registrados percibieron un salario de bolsillo promedio de 46.387 pesos (noviembre 2020) que no superó el costo de la canasta familiar (50.388 pesos en noviembre 2020). A su vez, el total de trabajadores cuyos salarios no superan la canasta familiar pasó del 69% al 72% entre noviembre de 2019 y noviembre de 2020 (elaboración propia en base a datos OEDE, ministerio de Trabajo de Nación). O sea, crece el número de trabajadores asalariados registrados en condiciones de pobreza.

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Segundo:
en 2020 con el inicio de la pandemia hubo más de 187 mil jujeñas y jujeños que percibieron el Ingreso Familiar de Emergencia (10 mil pesos cada dos meses). Este sector representó el 25% de la población total de la provincia y recordemos que para acceder a este beneficio el trabajador debía acreditar que no tenía ingresos monetarios. O sea, es más que significativo el problema del empleo en la clase trabajadora jujeña. Por ende, ¿Cómo puede ser que esta realidad no impacte sobre las cifras de pobreza? O directamente, ¿Por qué no la refleja el informe del Indec?

Tercero: Junto a esta realidad del denominado “mundo del trabajo” también en 2020 se produjo un fuerte retroceso del total de asalariados registrados. Entre diciembre del año pasado y el mismo mes de 2019 se perdieron casi 4 mil puestos de trabajo. Lo cual no hay forma que no repercuta en empleos de menor calidad y menores ingresos. Dentro de una realidad más general donde lo que predominan son los salarios de pobreza, o sea, por debajo de la canasta familiar como vimos antes.

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Cuarto: Otro aspecto de la realidad que no estaría contemplado en el informe del
Indec es que la paritaria de los trabajadores estatales de la provincia y docentes fue del 12 % en 2020, cuando la inflación fue del 39,6 %. Esto no hay forma que no deje a más familias debajo de la línea de pobreza.

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Quinto:
Un aspecto que también se puede considerar es el hecho que los datos para elaborar el informe de pobreza e indigencia el Indec los obtiene de la Encuesta Permanente de Hogares. La misma encuesta de donde elabora, a su vez, los informes de empleo y desempleo.

Aquí surge que el empleo por un lado bajó de 150 mil en diciembre de 2019 a 144 mil en diciembre de 2020, la caída de 16 mil puestos tiene además una caída del desempleo de 11 mil a 6 mil, o sea, ahí aparecen 5 mil trabajadores que dejaron de buscar empleo y salieron del mercado laboral. Este denominado “efecto desaliento” es el que explica la caída de la tasa de desocupación, pero es muy raro que no influya en la pobreza e indigencia agravando las cifras de las mismas. Sin embargo, una vez más, el informe del Indec no lo “percibe”. Al provenir los datos de la misma fuente (EPH) como señalamos antes resulta más extraño aún que se pueda afirmar que bajaron la pobreza y la indigencia.

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Indudablemente algo anda mal y no es la difícil situación de amplios sectores de las familias trabajadoras. Pareciera que el mal olor en realidad viene del Indec y/o de la Dipec (Dirección Provincial de Estadísticas y Censos de Jujuy) que realiza el trabajo de campo, recopila los datos y los envía a Nación donde salen estos informes tan alejados de la realidad.




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